26 mar. 2014

[Intoxicados 18] - Pasos.

Me despierto sintiendo los párpados pegados. Me basta con rascarme un ojo para saber que tengo las pestañas llenas de legañas. Además noto un rastro de lágrimas secas por mis mejillas.
Me incorporo, dispuesta a lavarme la cara, y descubro que estaba tumbada en el suelo del salón, con la cabeza apoyada en una de las piernas de Kiyoshi, que yace a menos de un metro de mí, todavía dormido.
La luz de sol atravesando los paneles de protección exteriores ilumina su desordenado cabello rubio, haciéndolo aún más claro que de costumbre. Tiene los ojos tapados por su antebrazo, y respira profundamente.
Sonrío al verle así y me levanto, yendo al baño, donde me lavo la cara. Me miro en el espejo y después, abro el grifo de la bañera, acordándome de anoche, de cómo Kiyoshi no me preguntó a cuántos había matado, si no por qué lo había hecho; de cómo cuando empecé a sentirme tan mal conmigo y con todo, fue capaz de estar a mi lado y tranquilizarme. De cómo se mantuvo despierto hasta que conseguí dormirme.
La bañera se va llenando y mientras yo me desvisto sin demasiada prisa. Espero un par de minutos, hasta que por fin está llena, momento en el que oigo la puerta abrirse.
- ¡Otra vez no! - exclama Kiyoshi - ¡Y encima esta vez estás fuera!
Entro en la bañera lo más rápido que puedo y luego me quedo mirando al rubio, que ha apoyado el brazo en el marco de la puerta, y la cabeza en el brazo. Tiene los ojos cerrados y gesto de cansancio.
- No te pongas así - digo - A la que se le ha visto el culo, y a saber qué más, es a mí.
Se desliza hasta el suelo al tiempo que hace que llora y dice:
- Al final sí que va a ser cierto que soy un pervertido.
- No, no lo eres - digo, y él me mira con cierto escepticismo - Y puedes demostrármelo.
- ¿Cómo? - pregunta, incrédulo.
- Yéndote y dejando que me bañe tranquilamente - respondo, esbozando una media sonrisa.
Él asiente, se levanta, y cuando creo que va a salir, entra rápidamente, coge toda mi ropa y se va riéndose, cerrando la puerta.
- ¡Otra vez no! - exclamo, sabiendo que tendré que volver a perseguirle.
***
Ha dejado la ropa en mi cuarto, pero no me deja entrar. Está en medio de la puerta y no se aparta. De hecho, la agarra con la mano para que no pueda abrirla. Y aquí estoy yo, envuelta en una toalla como la última vez, intentando recuperar lo que es mío.
- Déjame pasar o sabrás lo que es bueno - le amenazo. 
- Uuuuh, mira cómo tiemblo - me responde, esbozando una sonrisa juguetona.
- ¡Verás! - exclamo.
Comienzo a hacerle cosquillas, y en seguida se revuelve y se empieza a reír, pidiéndome que pare. Intento abrir la puerta, pero es parar de hacerle cosquillas y recuperar su postura de portero de discoteca. Así que vuelvo a hacérselas, y le digo.
- ¡No pararé hasta que me dejes pasar!
- ¡Y yo nunca me apartaré de la puerta! - me responde, entre risas.
- ¿Ah, sí? 
Paro de hacerle cosquillas, pero meto las manos en los pantalones cortos que lleva y se los bajo hasta los tobillos, dejándole en ropa interior de no ser por la camiseta.
- ¿Qué haces? - me pregunta, sorprendido.
- No sabes de lo que soy capaz - le digo, apuntándole con el dedo - Como no me dejes pasar, puedes acabar con tus vergüenzas al aire.
- No podrás...
Elevo sendas cejas, mirándole a los ojos, y meto los dedos en la tira elástica de sus bóxers, en los laterales, y tiro de ella hacia abajo con fuerza. Pero él me agarra rápidamente las muñecas y dice:
- Vale, vale, pasa, tía loca.
Se aparta de la puerta y la abro con gesto de victoria en el rostro. Veo mi ropa de pijama usada encima de mi futón, pero no está la ropa interior. Me giro y veo a Kiyoshi con una sonrisa de satisfacción en los labios. Señala a su cuarto con un par de gestos, y luego echa a correr. Oigo cómo cierra la puerta de éste.
Bufo un poco, aunque en realidad me estoy divirtiendo, y me visto con ropa limpia.
Luego camino por el pasillo y pienso que podría ir al salón a ver la tele y esperar a que se cansara del juego, pero en realidad me lo estoy pasando tan bien que decido seguirle el rollo. 
Intento abrir la puerta, pensando que Kiyoshi la estará sosteniendo por detrás, pero para mi sorpresa la puedo abrir sin problema.
Le veo sentado encima de su futón, y dice:
- Para nada están bajo la manta.
Suspiro y me lanzo a su lado, intentando apartarle de encima para que me deje recuperar lo que es mío, pero es difícil. Se resiste como ninguno. 
Entonces vuelvo a hacerle cosquillas, haciendo que baje sus defensas, y de algún modo acabo encima de él somentiéndole a base de hacerle reír. Pero me agarra los brazos y me hace parar. Se ríe y yo también, respirando agitadamente los dos. 
Después se incorpora, soltándome, pero yo no me aparto de encima de él. Estoy bien aquí. A él parece sorprenderle, y yo le dedico una sonrisa coqueta.
- No juegues con mi lib... - comienza a decir, pero para al ver cómo me acerco a él.
Le doy un beso suave en los labios, seguido de un par más, hasta que llegamos a uno más prolongado e intenso. Él desliza sus manos por mi cuerpo, por encima de la ropa, hasta llegar a mis caderas, las cuales agarra. Mientras tanto yo le beso con pasión desmedida, perdiéndome a cada segundo en lo que siento: sus manos, el calor que desprende, sus besos, la suavidad de su pelo.
Nos separamos un segundo y eso sirve para que pase de tener sus labios contra los míos a tenerlos bajando por mi cuello, acariciando y erizando la piel de éste, hasta que se decide por atrapar junto con los dientes la zona que lo conecta con los hombros.
Me aferro a él ante el suave placer que me provoca, y luego le separo de mí. Hago que se quede tumbado, y le miro desde arriba. Miro esos ojos expectantes, que no saben si centrarse en los míos, en mi rostro o en el resto de mi cuerpo.
De pronto esboza una media sonrisa y me dice:
- No sé si podré esperar a hacerte el amor cuando sé que podría hacer de todo contigo ahora mismo.
Me río con suavidad y le pregunto sensualmente, metiendo una mano por debajo de su camiseta:
- ¿Y si te dejara hacer algo? 
- ¿Algo como qué? - me pregunta, incorporándose un poco.
- Prueba - respondo, y me lanzo de nuevo a sus labios, para después ir a su oreja y susurrarle - Hagamos que esto sea un primer paso.
Tras decirle eso subo las manos por su torso y le vuelvo a empujar, esta vez más suavemente, hacia atrás. Puedo sentir su excitación por todas partes: en cómo hunde los dedos en mi piel, en cómo envuelve su lengua con la mía, entre mis piernas, en sus respiraciones.
De pronto agarra mi camiseta y me la quita. Se queda nuevamente sentado y está a punto de tocarme el pecho cuando yo le quito la camiseta a él, haciendo que tenga las manos en mi cintura, y que baje a besos por cuello hasta llegar a mis pechos, los cuales también besa.
Luego alza la cabeza reclamando la unión de nuestras bocas, y yo respondo a su petición, para después sentir sus manos subiendo por mi espalda para llegar al broche del sujetador, pero le freno.
Él desliza entonces sus dedos a los laterales de mi cuerpo, siguiendo el recorrido hasta mis senos, los cuales atrapa en sus grandes manos.
Y seguimos así durante un rato largo, apenas besándonos, mordiéndonos, sintiendo nuestras pieles, atreviéndonos a tocar un poco más allá; hasta que la pasión se va desvaneciendo lentamente y acabamos el uno tumbado al lado del otro, sólo dándonos la mano, con los dedos entrelazados.
Miramos los dos al techo, y no sé si él, pero yo me siento terriblemente cómoda estando medio desnuda, a su lado, con plena tranquilidad. Entonces le oigo moverse. Se apoya en su antebrazo y me mira con el ceño fruncido:
- ¿Por qué no me has dejado quitarte el sujetador? - me pregunta.
- Bueno, me daba un poco de vergüenza - le respondo - Y me parecía demasiado para esta vez.
- No me dejas verlas pero sí tocarlas - dice él, enarcando una ceja.
- Dicho así suena un poco absurdo, sí.
- Entonces... ¿me dejas verlas? - pregunta, y luego me guiña un ojo exageradamente.
Le golpeo el hombro con cariño y me incorporo, dispuesta a ponerme la ropa, comer algo, y peinarme.
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Bueeeno... ES MARTES Y-
Ah, no, que es miércoles. Jeje. JEJE.
Tiradme tomates, ¿vale? xDDD Por publicar con retraso.
También es cierto que ayer tuve un día ajetreado y tal, de curro y de clase de escritura. Todo el día fuera de casa :'D Pero igualmente tuve tiempo para subir y no lo hice. ¿Por qué? Porque soy boba. Muy boba. Y ya está. Me entretengo con gilipolleces y pasa lo que pasa.
En fin... qué mal xD
Y bueno, quiero que sepáis una cosa. Me he organizado mentalmente para hacer lo que tengo que hacer con este blog, y lo haré en este orden:
1. Responderé todos los comentarios atrasados.
2. Retomaré las entradas diarias.
3. Escribiré la tercera entrega de Vuestras Peticiones.
Y ya está. Espero tenerlo todo para la semana que viene porque joder, JODER, ya me vale.
En fin, como siempre agradecer a Pao Del Cid y Cgm que comentaran el anterior capítulo. ¡Os aprecio muchísimo a las dos!
También aprecio muchísimo a todos aquellos que leéis pero no comentáis :3 
Un abrazo muuuuy fuerte para todos y nos leemos el viernes con más Intoxicados.
Y perdonad el retraso de nuevo D:

2 comentarios:

  1. Casi te creo que hoy era martes O_O Y está bien, porque ayer fue mi primer día libre y quería leer pero lo desperdicié quedándome dormida D:
    ¿TE HE DICHO QUE ME MATA EL SIYOSHI?
    ¿TE?
    ¿HE?
    ¿DICHO?
    AMO EL SIYOSHI. Los amooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo ♥ Hacen que mi corazón de fangirl explote (?
    -Pao

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  2. Bah, no te preocupes por el retraso ( yo también lo he leido tarde y tal) además, ha valido la pena esperar (*if you know what I mean ;) *)
    Un graaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan capítulo (iba con mas aes pero me he cansado de apretar)
    Espero el 'vuestras peticiones' con mis mitos griegos, y creo que tengo una idea de lo que te pedire para la proxima XD

    C
    G
    M

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¡Eh! ¡Ten cuidado conmigo! ¡Tengo una pierna! ¡Y puedo atacarte con ella en caso de no ser respetuoso en tu comentario! Así que vete con ojo...