28 ene. 2014

[Intoxicados 2] - Bañera.

Me quito la máscara en cuanto paso por las dos Salas de Purificación que hay justo antes de entrar a mi casa, un antiguo hogar japonés, herencia directa de mis padres cuando murieron durante la invasión zombie a la ciudad. 
En el vestíbulo, me descalzo, dejando la máscara al lado del mueble donde tengo la fotografía de mis padres: ella, una mujer de cabellos rubios, ojos verdes grandes y rasgos occidentales en general, que sonríe de manera natural; y él, con su pelo castaño muy oscuro, los ojos negros y rasgados, sonrisa más seria y forzada.
No tengo sus cenizas, ni están enterrados en ninguna parte. Murieron, y ya está. No hubo otra. 
Pero de eso ya ha pasado un tiempo largo. Es algo que está ya casi superado, por lo que puedo mirar su foto sin sentir demasiado dolor.
Camino hasta el cuarto de baño, que tiene una enorme bañera, y me observo en el espejo. Tengo la cara tan sudada que casi parece que me han echado agua por encima. Me desnudo completamente, y luego me vuelvo a mirar. Paso la mano por la barbilla, dándome cuenta de que debería afeitarme. Es un peñazo, pero para los cuatro tristes pelos que me salen, mejor quitármelos. Suspiro y luego abro el grifo de la bañera, ajustando la temperatura del agua.
Salgo por la casa y voy a mi cuarto, que está en el piso de arriba, donde recojo del suelo la ropa de andar por casa con la que me fui a dormir ayer y que esta mañana me he tenido que quitar a la velocidad del rayo porque llegaba tarde; y luego vuelvo a bajar al cuarto de baño para encontrar la bañera llena.
Cierro el grifo, para después dejar la ropa sobre el retrete, y entro en el agua caliente. La sensación es tan reconfortante que acabo por meter también la cabeza, echando cuando salgo el pelo hacia atrás, dándome cuenta de que dentro de poco tendré que cortarlo.
También pienso que debería empezar a estudiar para algo. Los exámenes no están cerca, pero yo siempre he sido de estudiar con antelación. Con bastante antelación. Luego, si no, me agobio.
Saco los brazos del agua, apoyándolos en el borde de la bañera que se encuentra a mi espalda. Hace unos tres días que estoy yendo a clase y todavía se me hace extraño llevar uniforme. Los pantalones, la chaqueta, la corbata... y el emblema del instituto en el lado izquierdo, a la altura del corazón, por supuesto. 
El parón que supuso el virus zombie ha provocado que, tras la "solución" de llenar las ciudades con gas venenoso para que los zombies murieran, haya que volver lentamente al sistema. Yo estaba en el último año de preparatoria cuando todo empezó, cuando todo paró, y ahora nuevamente estoy ahí para completar mis estudios.
Aunque lo más extraño es caminar por los pasillos y ver a chicas adolescentes evaluándome con sus ojos según paso. No es que yo sea el tío más guapo y sexy del mundo, pero ellas igualmente lo hacen. Me siguen con la mirada y a veces oigo como se ríen o cuchichean cuando estoy más lejos. No me molesta, y de algún modo aumenta mis posibilidades de ligar con alguna que tenga sus diecisiete, o dieciséis como edad más baja; pero sigue siendo extraño.
De pronto, llaman al timbre. Me sorprendo porque no espero visita, pero salgo de la bañera. Estoy pensando en ponerme algo de ropa, pero sea quien sea es impaciente y timbra cada poco rato, así que al final me enrollo una toalla a la cintura y salgo de esa guisa.
Aprieto el botón del intercomunicador y veo por la pequeña pantalla a una chica que parece llevar el uniforme de mi clase.
- ¿Sí? - pregunto.
- Soy Saya, compañera tuya de clase - responde, aunque me cuesta entenderla por la máscara que lleva puesta - ¿Puedo pasar?
- ¿Qué quieres? - pregunto de nuevo, y oigo como toma aire fuertemente antes de responder:
- Te has dejado la cartera en clase. La delegada no podía traértela, así que me he ofrecido voluntaria a venir - contesta, en tono un tanto cansado.
- Eh, vale, pasa - digo, apretando el botón que abre la puerta.
Veo cómo entra en la primera Sala de Purificación, y luego en la segunda, donde observo con fascinación que pasa totalmente de sujetarse la falda. En un principio pienso que se le verá todo, pero me sorprendo al ver que lleva unos pantalones cortos debajo de ésta.
Por fin entra en mi casa. Deja las carteras, la mía y la suya, en el suelo; y después se quita la máscara de gas. Toma aire y yo me quedo mirando las perlas de sudor que iluminan su rostro. Su cabello, castaño oscuro pero con reflejos más claros, es corto, muy corto, pero femenino, y de detrás de su oreja derecha surge una fina trenza que cae sobre su hombro.
Me mira con sus ojos prácticamente negros, retocados con algo de rímel, aunque no lleva más maquillaje encima.
- ¿Quieres pasar? - digo, reaccionando, intentando ser hospitalario.
- Sí, por favor - responde ella. 
Me aparto del recibidor para dejarle algo de espacio, aunque antes tomo mi cartera. Cuando ha terminado de descalzarse le pido que me acompañe hasta una habitación que hace las veces de salón, donde se arrodilla al lado de una mesa baja.
- Discúlpame, voy a ponerme algo de ropa
- digo, y ella se ríe y dice:
- Por favor.
Vuelvo tras unos minutos, en los que aprovecho para vaciar la bañera, ponerme la ropa que tenía pensado ponerme, y de paso sacar un poco de zumo y unas galletas que le llevo. La hospitalidad es algo importante.
- Gracias - dice ella, y antes de comenzar a comer, añade - ¿Tú no tomas nada?
- No tengo hambre ahora mismo - contesto.
- Entiendo... - dice, pero se encoge de hombros y comienza a tomar las galletas - Tienes una casa bastante grande.
- Herencias - explico en una sola palabra.
- Yo vivo en un diminuto apartamento. Ojalá tuviera una casa así de grande para mí sola.
- En realidad es agotador. Tienes que limpiar todo esto también tú solo, y no sé si te has fijado, pero es una casa muy... vacía. Demasiado espacio para tan pocos muebles - explico, nuevamente.
- Contrata un asistente y compra más muebles - responde ella.
- Tengo que aprovechar bien el dinero de la herencia.
- ¿No trabajas? - pregunta ella, sorprendida, y ante mi negativa añade - Yo puedo engancharte como francotirador. Necesitarás unos meses de entrenamiento, pero...
- No, lo siento - digo, interrumpiéndola, y esbozando una sonrisa agradable - Soy intolerante, pero de los realmente intolerantes. No puedo estar mucho tiempo fuera, incluso con máscara de gas.
- Qué putada - dice, e inmediatamente pone cara de haber metido la pata por la palabrota que ha dicho.
Sin embargo, yo me río, y ella se relaja y hace lo mismo. Me gusta la gente que no vive encorsetada por normas sociales, que se sueltan un poco más. Yo soy ese tipo de gente, aunque normalmente nadie se entera porque estoy constantemente con la máscara de gas puesta y apenas se me entiende al hablar.
Tras un rato, aproximadamente media hora, Saya se despide. Le agradezco que me haya traído la cartera y veo cómo se pone sus zapatos y se va. Me quedo mirándola, viendo su espalda y piernas según camina. 
Joder, lo que daría por poner las manos en esas piernas, en esos muslos firmes, en ese...
Me doy la vuelta antes de que mis pensamientos vayan a más y voy a recoger el salón.
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Bueno, antes de nada, gracias a Pao D'Cid, Cgm y Deivid por haber comentado sobre el anterior capítulo de Intoxicados ^^ ¡Sois estupendos los tres!
Por otra parte, he decidido publicar capítulo de este relato largo los Martes y los Viernes. Así que nada, ya sabéis, este viernes, otro capítulo más.
Biem... eh, bueno, como podréis observar este es el otro narrador del que os hablé. Se trata de Kiyoshi, obviamente, y bueno, vive en un antiguo hogar japonés. También he incluido la costumbre que tienen de descalzarse antes de entrar en las casas. Yo también me descalzo, si os soy sincera, y de hecho creo que mucha gente lo hace, pero es que allí es algo más en plan... educación. Los zapatos vienen de la calle y manchan, y no queremos que manchen xD
Por cierto, la imagen de la casa que he puesto, es como se supone que es la casa de Kiyoshi, pero imaginadla con una especie de barrera transparente rodeándola y con un par de antesalas justo delante del acceso de la puerta, porque es así como es (por las Salas de Purificación y tal).
Y bueno, no mucho más.
Ah, lo siento si no estoy contestando los comentarios. La verdad es que antes me tomaba un par de días para hacerlo, y ahora con lo de mi reto personal de 2014, al publicar a diario, se me acumulan. ¡Pero eso no quiere decir que no los lea! >.< De hecho me encanta que comentéis, ya lo sabéis. Leo todo y lo agradezco muchísimo. Y no dudéis que os responderé a todo, antes o después, aunque mejor antes.
Y bueno, ya está.
Nos leemos el viernes con más Intoxicados, y a lo largo de la semana por el reto :P
¡Un abrazo de oso a todos vosotros! Gracias por leer ^^ 

11 comentarios:

  1. Me gusta la manera tan cuidada que tienes al redactar y al describir. Es algo que admiro mucho de ti ^^

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    1. La verdad es que reviso cada capítulo o cada relato unas cinco veces, y en las cinco acabo cambiando cosas. Hasta que no lo leo y me parece que está todo correcto, no dejo en paz al texto xD Si veo cosas mejorables, las cambio. Y aún así, pasado un tiempo releo lo escrito y veo cosas para corregir; pero es que es una eterna paranoia, llega un momento en el que hay que dejar de corregir cosas y dejarlo tal y como está porque si no te puedes volver loco xD
      En fin, Deivid, muchas gracias por leer y comentar ^^
      ¡Un fuerte abrazo!

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  2. simplemente me encantaaa!! ya me he enganchado a esta historia también! que sepas que sigo leyendo tus relatos aunque no comente en todos pero es que no tengo tiempo...sigue así!!bss:D

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    1. Bueno, cada uno que comente cuando pueda. Está claro que todos tenemos una vida y cosas que hacer y si no se puede comentar, pues no pasa nada, oye :) Aunque está bien ver algún comentario tuyo de cuando en cuando, y también saber que sigues leyéndome. Muchas gracias por ambas cosas, de verdad ^^
      Y bueno, me alegra que te encante :D Y también me alegra haberte enganchado porque así tengo lectora asegurada xD Si es que... está todo pensao xD
      Venga, un abrazo muy fuerte para ti ^^

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  3. SANTA PAPA FRITA.
    MI COMENTARIO NO SE PUBLICÓ.
    MI COMENTARIO NO SE PUBLICÓ.
    ...
    ...
    ...
    ¡¿QUÉ LE PASA A BLOGGER?! ¡COMENTÉ HACE HORAS! D:
    Bueno. Volveré a comentar, ejem, y haré como si nada hubiese sucedido *carraspea*
    EEEEEEEEEEEEEEEEEESEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE FINAAAAAAL. LO AMÉ. ES QUE... AAAAAHHH, NO SÉ, ES TAN ÉPICO XD Es un lolazo, básicamente xD
    -Pao

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    1. YA SABÍA YO QUE ESE DÍA ESTABAS TARDANDO EN COMENTAR. Si es que... maldito blogger cuando falla xD Pero bendito sea cuando funciona todo correcto :B
      Es que vamos a ver... el final... pues Kiyoshi es un chico sano... piensa en esas cosas, es lo normal xDDDD Y seh, me quedó divertido :P
      Muchas gracias por haber re-comentado, Pao xD Y también por leer :P
      ¡Un besazo!

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  4. No podías haberle puesto un nombre más raro al pobre, no??? Que yo miro anime pero normalmente son mucho menos complicados. Ah, por cierto, como hacías con SSEP no podrías decir quien narra??? Sera más... entendible
    El capítulo genial, sobretodo me ha gustado el final, a ver dónde miras, Kyoshi (si está mal escrito mala suerte, culpa tuya por hacerlo tan complicado.

    C
    G
    M

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    1. Aiiins, no sé, es que busqué nombres y ese me convenció, pensé que pegaba con el personaje xD Pero bueno, ya expliqué que se pronunciaba: "Kiioshi" :P
      Respecto a quien narra... hmmm... sé que es más entendible pero también me parece deducible quién lo hace, además ya dije que los impares estarían narrados por Saya y los pares por Kiyoshi, asín que... :P
      Kiyoshi mira a donde le da xDDD Pero luego se controla a sí mismo.
      Me alegra que te gustara el capítulo, y también el final ^^
      Y muchas gracias por comentar y leer, de verdad. ¡Eres estupenda!
      ¡Un abrazote para ti!

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  5. Escribes tan bonito! Es tan complicado encontrar autores con ideas nuevas y qe escriban de una forma tan perfeccionista!! Deberias escribir un libro (: saludooos

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    1. Escribió un libro :D Es la novela más épica del mundo, Sangre Sobre el Pan. ¡LÉELO! Afiliado en la pestaña de afiliados.
      -Pao

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    2. Bueno, no sé exactamente a quien estoy respondiendo, así que responderé a los dos en esta entrada.
      ANÓNIMO: muchas gracias por decir que escribo bonito ^^ La verdad es que me esfuerzo en hacerlo lo mejor que puedo. Y también gracias por comentar y leer; y por decir lo de las "ideas nuevas", porque siempre intento ser original, aunque sea levemente. Hay mucho de lo mismo como para seguir haciendo lo que el resto hace. Y bueno, lo del libro... como bien te ha dicho Pao Del Cid, he escrito uno, que se llama Sangre sobre el pan. Si buscas el título en Google te aparece. En fin, ¡un abrazo para ti!

      PAO: Gracias por responder al anónimo y promocionar la novela. Si es que eres la caña, chica xD Un abrazo de oso :')

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