18 abr. 2014

[Intoxicados 24] - Felicidad.

El anterior capítulo tuvo algún problema de publicación. Es decir, fue publicado el día correspondiente (Viernes 11 de Abril), pero no se muestra en el blog por motivos que desconozco. Si no has podido leerlo, CLICKANDO AQUÍ podrás. Gracias y perdón por las molestias.
................................................................................................................................................................
Es mi turno. Llevo casi hora y media haciendo cola, con Kiyoshi al lado. Al menos nos hemos estado acompañando el uno al otro, charlando y esas cosas. Él, cuando el enfermero ha dicho ese escueto: "siguiente", me ha dicho que pasara primero.
Entro en una pequeña sala con tres o cuatro personas más, y una serie de doctores. Me piden que me siente en una silla, y pronto llega un médico con una caja en la que sale la imagen de una jeringuilla. Me subo la manga del jersey hasta cerca del hombro y aparto la mirada. El tipo me dice que esté tranquila, que es una vacuna efectiva, que no me pasará nada... que como mucho mañana tendré un poco de fiebre pero ya está. Tomo aire y asiento. Primero noto frescor en el antebrazo y después la aguja pasando por mi piel. Cierro los
ojos, aguantando el punzante dolor y la extraña sensación que le sigue, pero para cuando me quiero dar cuenta, ya vuelto a notar el frescor de antes.
Agarro el algodón con líquido, pegándolo a mi piel, sosteniéndolo. El doctor, animadamente, me dice que estaré contenta, que ya prácticamente soy inmune.
- Bueno, igualmente me pueden comer viva - digo, bromeando.
- No seas pesimista, mujer - dice él, partiendo un pedazo de esparadrapo - Si cada vez quedan menos. 
- Las previsiones son que para dentro de veinte años estarán casi todos exterminados... o curados si se consigue hacer una cura - digo, mientras el pone el pedazo partido sobre el algodón para que no tenga que sostenerlo más.
- El único problema para curarles es la putrefacción interna y externa. Un ser humano en esas condiciones no puede vivir - me explica en tono triste - Pero bueno, ya verás cómo poco a poco el mundo se recupera.
Asiento con la cabeza y esbozo una sonrisa. Le doy las gracias por haberme puesto la vacuna, sintiéndome en realidad bastante feliz porque sé que nada me ocurrirá si me muerde un zombie, porque sé que aquella mujer que rescaté verdaderamente era inmune y porque gracias a ella el resto también podemos serlo.
Salgo de la sala, viendo que Kiyoshi observa con cierta fascinación cómo la larga y fina aguja de la jeringuilla entra en la piel de su brazo, y le espero fuera hasta que sale, momento en el que nos ponemos nuestros abrigos, guantes y bufandas y salimos al helador frío de la calle para ir a casa.
***
Me miro en el espejo, y no puedo evitar sonreírme. Llevo casi una hora arreglándome, pero ha merecido la pena, aunque igualmente sigue resultándome extraño. El pelo me ha crecido estos últimos meses, pero he conseguido tener un peinado decente a base de echar todo hacia un lado, colocar mechones con pinzas, y echar laca. Por otra parte, me he puesto un brillo de labios discreto, y he maquillado mis ojos más que de costumbre, echando un poco de sombra de ojos.
El vestido es simple: de tirantes anchos, azul un tanto grisáceo, apretado en la cintura y con una falda que llega hasta un poco más allá de la mitad del muslo. Para ir más abrigada, dado que es invierno, me he puesto una camisa blanca de manga larga, y unas medias gruesas de color gris. Los zapatos, negros, con apenas tres o cuatro centímetros de tacón, parecen escolares.
En general, parezco una colegiala de instituto muy pijo. Pero igualmente, estoy muy guapa.
Camino hasta el cuarto de Kiyoshi, aunque últimamente se ha vuelto nuestro cuarto, y le encuentro inyectándose su cura particular en el abdomen, a medio vestir. Hoy nos hemos puesto la vacuna contr
a el virus zombie, pero hace apenas mes y medio, salió la del gas venenoso. Por desgracia para los intolerantes, aquello no fue suficiente para ellos. Ahora son como los diabéticos: necesitan dosis diarias de lo que sea para poder llevar una vida normal.
Entonces levanta la vista, aunque no me ve. Deja la jeringa en su pequeño estuche y luego se limpia la escasa sangre con un pañuelo. Es cuando cierra el estuche y se da la vuelta cuando me ve. Se queda unos segundos mirándome y luego me dice:
- Estás preciosa.
Sonrío, bajo la mirada y me coloco un poco el pelo. Para cuando vuelvo a alzar la vista, está frente a mi. Me mira con cariño al tiempo que acaricia mi rostro con su mano. Subo yo la mía hasta la suya y cierro los ojos, manteniendo su mano en mi mejilla. Me hace sentir bien.
Entonces siento que se acerca un poco más a mí. Abro los ojos y le descubro ya agachándose para besarme. Levanto la cabeza, mirando a sus ojos castaños, aunque enseguida mi vista queda en negro cuando le beso.
Cuando nuestros labios se separan, él se limpia los suyos con el dorso de la mano y se ríe:
- ¿Te he dejado lleno de babas o qué? - pregunto, con cierta sorna.
- No, pero sí de pintalabios o lo que fuera - responde, todavía entre risas.
- Ah, cierto - digo, llevándome las yemas de los dedos a los labios - Debería volver a ponerme...
- Déjalo - dice él, y le miro enarcando una ceja - Pienso besarte muchas otras veces esta noche.
***
La celebración de Navidad del instituto es modesta, pero para mí es más que suficiente. Estoy contenta de que, tras cosa de tres años sobreviviendo al apocalipsis, ahora pueda celebrar una Navidad normal. Incluso me alegro de saber qué fecha es. Cuando sobrevivía sólo podía intuirlo por el paso de los días y el tiempo que hiciera.
Pero bueno, ahora estoy aquí picoteando lo que han puesto para comer, escuchando música marchosa de fondo, viendo a casi todos mis compañeros de instituto vestir con trajes y vestidos. Estamos todos contentos de estar aquí, a pesar de ser, en nuestra mayoría, personas que hemos perdido a gente que queremos. Ahora estamos aquí, disfrutando de esto, y es lo que importa.
Decido que será mejor dejar de atiborrarme a patatas fritas, y estoy bebiendo un poco de Fanta de naranja cuando Kiyoshi me da la mano. Dejo el vaso sobre una mesa y le miro. Con un gesto de cabeza me indica que quiere bailar conmigo.
Me lo planteo un segundo. Bailar nunca ha sido lo mío, y tampoco es que me guste mucho... pero después de haber estado meses ensayando con las chicas del Club de Danza, y después de haber bailado enfrente de medio instituto subida a un escenario porque hicimos un pequeño espectáculo; pues me siento más segura. Además, ahora camino sobre tacones, pero no tan altos como aquella vez.
Sigo a Kiyoshi hasta el centro del recinto, donde bailan otros, y me uno a ellos. A él se le da mejor que a mí, se nota que le gustan las discotecas y está acostumbrado a estas cosas; pero por suerte baila conmigo y me hace seguir sus movimientos y esas cosas. Está bien, es divertido, y acabo por reírme a carcajadas.
Entonces, el ambiente cambia, como aquella vez en el karaoke. Las luces se vuelven menos intensas y empieza a sonar una canción que más romántica no podía ser. Miro a Kiyoshi, que está estupendo con su traje negro y su corbata. Se encoge de hombros, esbozando una media sonrisa, y me tiende la mano. Se la doy y sube el brazo a un lado de su cabeza, para luego atraerme hacia él tomándome de la cintura.
Comenzamos a girar lentamente, y a veces me hace dar una vuelta debajo de su brazo, sin soltarme la mano. Cuando vuelvo a su lado, sin apartar mi mirada de sus ojos medio asiáticos, medio caucásicos; le pregunto con cierta sorna:
- ¿Has dado clases de baile o qué?
- Ni que esto fuera muy difícil - me responde.
- Para mí un poco - digo yo, y él niega con la cabeza y dice:
- Si lo estás haciendo genial.
- No me mientas - le digo, enarcando una ceja y esbozando una media sonrisa.
Él se ríe y, de pronto, me suelta la mano y me acerca más a él, haciendo que tenga que pasar los brazos por encima de sus hombros. No me quita el ojo de encima. Me mira como si fuera lo más bonito que ha visto en su vida. Normalmente una mirada así me haría sentir incómoda, pero esta vez... esta vez está bien, porque sé que yo le estoy mirando igual. Aunque todo esto no evita que sienta calor en mis mejillas. Pero no importa. Él también está un poco sonrojado.
- Saya.
- Dime.
- No sé qué va a pasar con nosotros - empieza a decir, haciendo que frunza un poco el ceño -, pero quiero que sepas que ahora mismo lo único que puedo pensar es que, ojalá, algún día seamos un par de vejetes casados recordando este momento, y que nos dé por echarnos un baile lento sin música en medio de nuestro salón.
Me río ante la imagen mental que provoca. Es bonito, sí.
- Estaría bien - comento.
- Entonces, ¿te casarías conmigo? - me pregunta, y le miro sorprendida.
- ¿Me lo estás pidiendo? - le pregunto mirándole con escepticismo.
- No, leches - responde, sonriendo - Sólo pregunto si lo harías en un futuro.
- ¿Para qué? Podemos ser una de estas parejas que viven sin casarse toda su vida.
- Uy, qué modernos - dice él, sarcástico, y luego añade más sarcásticamente aún - Pero eso es vivir en pecado, Saya. No se puede.
Me río ante su comentario y luego acerco un poco mi rostro al suyo:
- Si nosotros ya vamos de cabeza al infierno - le digo - Entre yo que soy una asesina, tú que has tenido polvos de una noche, y los dos teniendo relaciones sin estar casados...
- Shhh, no pueden enterarse - dice, nuevamente bromeando, señalando con la cabeza a la gente que nos rodea.
- Que se enteren - respondo, y entonces subo la mano a su nuca y le atraigo hacia mí.
Le beso suavemente, haciendo que los dos dejemos de girar, de movernos. El mundo se reduce a nosotros, a la música de fondo. No hay nada más. Y está bien así.
***
Y sigue estando bien. Ahora, a mis casi treinta años, miro las fotografías que conseguimos de aquel baile, y sonrío. Hace tiempo que no hacemos cosas tan románticas, pero no importa. Kiyoshi sigue sacándome sonrisas a diario con sus ocurrencias, con sus tonterías, sigue tocando el piano para mí, sigo cantando con él... y sigue colándose en el baño cuando me estoy bañando, o duchando, o lo que sea. Lo hace para juguetear, como siempre, para hacerme reír. Al menos ya no me roba la ropa... no siempre.
Pero bueno, por todo eso, tengo pensado pedirle que se case conmigo. Normalmente lo pide el hombre de la relación, pero... a mí esas cosas siempre me han importado poco. Creo que ya va siendo hora de terminar de sentar la cabeza.
Y bueno, no va a ser nada especial. En cuanto le oiga llegar de su trabajo, iré a la puerta y le diré: "Kiyoshi, casémonos". Así. Lo llevo pensando desde hace unos días y me parece lo mejor. Y no puedo esperar a ver su cara de sorpresa cuando se lo diga.
Espero que no me rechace, porque si no, la hemos liado. 
Oigo la puerta de casa abrirse, y me levanto de golpe. No sé por qué, pero mi corazón se acelera. Siento lo mismo que la primera vez que le besé, la primera vez que canté con él, la primera vez que me enfadé realmente y le grité, la primera vez que me perdí por las sábanas. Toda la adrenalina de nuevo corriendo por las venas.
Trago saliva y comienzo a caminar. 
Llego a la entrada. Está quitándose los zapatos y desajustándose la corbata. Me lanza una mirada breve y está a punto de decirme algo cuando yo digo:
- Kiyoshi, casémonos.
Se queda quieto, muy quieto. Luego se mueve lentamente, me mira a los ojos, y me dice:
- No sabía que podías hacerme aún más feliz de lo que era.
Y eso es un sí.
................................................................................................................................................................
A ver, A VER, antes de nada: siento haber tardado un huevo y medio en publicar. La verdad es que el martes tuve una fiesta de la parra, llegué a casa a las 9 y media de la mañana del miércoles tras pasar toda la noche despierta, y me pasé el día durmiendo.
Ayer, jueves, estuve haciendo los dibujos que salen en este capítulo. No es que sean una maravilla, pero quería hacer algo "especial". Y bueno, ahí están.
Y hoy, por fin, POR FIN, publico este último capítulo.
Podéis tirarme tomates por la tardanza, no lo dudéis.
Dicho esto, pues nada. Agradecer a Pao Del Cid que comentara el anterior capítulo. Estoy segura de que Cgm también lo habría comentado de no ser porque es un capítulo fantasma, como he dicho al principio de este. Es que madre mía, estar, está; pero no aparece. Es una locura.
Y bueno, gracias ellas dos también por haber seguido la historia. También a Dolores Enima Neag y a algún que otro anónimo. Si me dejo a alguien, lo siento de veras.
Espero que todos lo hayáis disfrutado tanto como yo escribiéndola ^^ Y sois estupendos, de verdad :')
Por otra parte, a ver si para la semana que viene ya de una vez contesto a todos los comentarios, QUE YA ME VALE.
Y dentro de un par de semanas, empiezo con Carne entre los dientes ;)
Muchas gracias a todos nuevamente ^^ 
¡UN ABRAZO ENORMÍSIMO!

10 comentarios:

  1. OH MI DIOS.
    OH
    MI
    DIOS
    ¿Esto es el final finalísimo? OH MI DIOOOOOS, ES TAN ADORABLEEEEEE *O*
    WIIIIII BODA SIYOSHI PARTY HAAAAAAARD √(^U^)√ (Me costó esa carita, pero VALIÓ LA PENA)
    Y además están curados... *^*
    Me llena de una extraña sensación en el pecho... pero en realidad no es tan extraña, es lo que sucede con el Siyoshi xD
    HERMOSO FINAL, MISORA.
    HER-MO-SO.
    AAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH
    -Pao
    Pd: Vi el anterior. FAC YEAH.
    Pd: No puedo esperar para Carne entre los Dientes *O*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra de que te gustara tanto el final ^^ Se merecían ser felices, después de todo lo que habían tenido que pasar. Se merecían dejar de estar "intoxicados" ;)
      Y bueno, la sensación en el pecho la tenía yo a veces cuando escribía sobre ellos :P O cuando tenía sus imágenes en mi cabeza. Todo tan adorable *o*
      Y seeeeh, viste el anterior. Me alegré muchísimo porque joder, estaba tope loca con el asunto este de que no se vea O_o Es tan raro...
      Y bueno, con Carne entre los dientes vas a pasarlo bien, no lo dudes ;)
      ¡Un abrazo muy fuerte, Pao! ¡Muchísimas gracias por leer una historia más, y por comentarla! Eres estupenda ^^

      Eliminar
  2. Awwwwwwwwwwwww Si esque son mas supermegahiper cuquis que yo que se que
    Me encanta el final y el capitulo anterior y todo lo que escribes y... mejor paro ya.
    A mi me tenias preocupada, casi que llamo a la policia aunque claro, "quiero denunciar la desaparicion de una chica. no, no la conozco, pero esque no publica en su blog" suena una poco raro, no?
    Eeen fin, espero a Carne entre los dientes (o CELD, como acabaremos llamandola)

    C
    G
    M

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jejejejeje, la verdad es que sí son cuquis, como tú dices :3 Cada uno a su manera, y también juntos ^^
      Me alegra que te haya gustado el capítulo, y el final :D Siempre es una alegría saber que lo que escribes gusta :P
      Y bueno, en realidad no es algo tan raro. Si una persona deja de usar de golpe sus redes sociales, sin dar explicación (en plan que se va de vacaciones o que tiene exámenes o lo que sea) quizá le pase algo :S O quizá no xD Quizá sólo no tenga internet xD
      Bueno, pues tendrás Carne entre los dientes no dentro de mucho ;)
      ¡Un abrazo de oso para ti! Muchíiiisisisisismas gracias por leer lo que escribo, de verdad ^^ Y también por comentarlo :) ¡Eres genial!

      Eliminar
  3. No encuentro el 23 D::::::::

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo he puesto a principios del capítulo, pero no pasa nada. Verás, yo lo publiqué el día correspondiente, pero no entiendo por qué, no aparece en el blog. Está publicado y si tienes el link, que ahora te lo paso, lo puedes leer perfectamente. Pero ya te digo, no entiendo por qué, pero no aparece. He intentado solucionarlo pero nada parece funcionar.
      En fin, te dejo aquí el link y perdona por las molestias :3 ---> http://explosionesenlacabeza.blogspot.com.es/2014/02/intoxicados-23-y-salva.html?spref=tw
      ¡espero que lo disfrutes! Y gracias por leer y comentar ^^

      Eliminar
  4. oh Dios mio!! me ha encantadooo!!amo este final...is PERFECT :D ha sido una historia preciosa y maravillosa y genial!!! no puedo esperar a por la próxima, que seguro que me encantara como esta y como Sangre sobre el pan :) sigue escribiendo así, que lo haces increíblemente! bss:)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por decir que escribo bien ^^ Nunca está de más que los lectores te lo digan :')
      Y también muuuchas pero que muuuchas gracias por leer mis historias, y además comentarlas. Eres fantástica ^^
      Y bueno, me alegro muchísimo de que te haya gustado la historia y el final y todo :DDD Mi esfuerzo se ve recompensado sabiendo eso :)
      Y espero que la próxima te encante, sí, al igual que espero ver algún que otro comentario tuyo ;)
      ¡Un abrazoooooote bien fuerte!

      Eliminar
  5. Esta historia estuvo taan hernosa, la segui desde el principio y nunca comente :) seguiras escribiendo cosas en este blog?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Por supuesto! No lo dudes. Dentro de poco (la semana que viene seguramente), comenzaré con una nueva :) Se titulará "Carne entre los dientes", y si te gustó ésta, seguramente la nueva también te guste.
      Me alegra mucho que hayas seguido la historia ^^ ¡Y también que te hayas animado a comentar! Muchas gracias por ambas cosas, y espero que sigas Carne entre los dientes también.
      ¡Un abrazo de oso!

      Eliminar

¡Eh! ¡Ten cuidado conmigo! ¡Tengo una pierna! ¡Y puedo atacarte con ella en caso de no ser respetuoso en tu comentario! Así que vete con ojo...