12 nov. 2013

Artefactos - Para los sentimientos.

Me levanto una mañana más en este lugar, en esta base enemiga. Llevo aquí, desde que llegué, casi un mes y medio. Eso hace un mes, más o menos, trabajando para Yukiko, la mujer que me permitió vivir y de la que dependo totalmente.
Ella se levanta conmigo. Dormimos en la misma habitación. Al principio me dio una separada, con guardias fuera que velaran por mi seguridad nocturna, pero durante las cinco noches que permanecí allí sufrí intentos de ataque, de manera que al final decidió que durmiéramos en la misma habitación.
Es realmente lujosa. Se nota que es la jefa de esta base. Tiene una pequeña cocina, con nevera. Un mini-bar, un escritorio con un ordenador, una cama matrimonial, una cama para mí, un baño propio. Está realmente bien. Soy afortunada de poder dormir aquí.
Camino a la cocina y, tras lavarme las manos en el fregadero debido a que Yukiko es estricta con la higiene personal, preparo el desayuno. Mientras tanto, ella se ducha. Sale del baño en menos de quince minutos tan perfecta como siempre.
En cuanto sale sirvo nuestro desayuno, el cual tomamos en silencio. Después ella va a su ordenador y yo paso rápidamente al baño. Me aseo lo más deprisa que puedo, para después lavar los platos. Estoy secándome las manos cuando ella se levanta.
- Vamos, güns. Tenemos trabajo que hacer - me dice, abriendo la puerta. 
Asiento y la sigo, al igual que un enorme guardia que protege sus pasos. O mejor dicho, mis pasos. La única que puede ser atacada en este lugar soy yo. 
Recorremos todo el edificio. Voy tomando nota de lo que ella me pide y de lo que yo misma observo: trabajo del personal de cocina, progreso de los soldados malheridos, limpieza general del lugar. También recibimos datos económicos. 
En general, cosas un tanto banales. A mí no se me muestra nada importante, como el progreso de los soldados en entrenamiento, o las reuniones con superiores e iguales mediante videoconferencia. Cuando termina esa ronda de cosas no muy importantes como estrategia de guerra, el guardaespaldas me escolta hasta una pequeña sala  donde hago un resumen de todo lo que he ido apuntando, el cual luego le daré a Yukiko para que lo pase a su ordenador.
Después vamos a su cuarto, donde con el escolta dentro vigilando todos mis movimientos, lavo la ropa de la asiática en una pequeña y funcional lavadora, limpio el baño y la habitación, hago las camas y lo dejo todo perfecto para su llegada ya entrada la noche.
Allí preparo la comida, también, tanto para el escolta como para mí. Al principio no la comía, pero debe haber pillado cierta confianza conmigo. Debe fiarse de mí aunque sea levemente. Y tampoco debe saberle mal.
He intentado hablar con él, porque hay momentos de tiempo muerto en los que el aburrimiento lo invade todo. Es curioso porque antes no me respondía, pero en las últimas semanas ha pasado de eso a decir cosas escuetas.
He averiguado, por ejemplo, que su nombre es John. Algo es algo.
- ¿Seguro que no quieres sentarte? - le pregunto, señalando con la cabeza una de las sillas que hay frente a la pequeña mesa de la cocina.
Él niega con la cabeza.
- Te pasas las horas ahí de pie, sin apoyarte en la pared. Debes acabar con los músculos de las piernas muy tensos - comento - Deberías sentarte.
- Eres como un diablo en mi hombro izquierdo tratanto de tentarme - dice, seriamente.
- Más bien soy un ángel cuidando de tus músculos - respondo, y luego resoplo.
Se hace el silencio de nuevo y él ni se mueve. Frunzo el ceño y me levanto yo de la silla. Me acerco a él y le miro a los ojos, aunque él no mira a los míos.
- ¿Por qué me odias? - pregunto.
No responde.
- ¿Por qué odias a los güns? - vuelvo a preguntar.
- ¿Por qué no odias tú a los humanos? - me responde.
- Porque que haya un humano malo no quiere decir que todos lo sean - contesto.
- Yo sólo sé que nada de esto habría ocurrido si vosotros no hubierais venido - dice él, y esta vez me mira - Que ni mis amigos ni mi familia estarían muertos.
- Los míos también lo están - respondo - Y no lo cargo contra los humanos.
Joana y Ludwig pasan por mi mente. También Dhorley, por algún motivo. Les echo de menos.
Echo de menos a Joana y su manera de decir lo que necesitaba oír; a Ludwig dándome el cariño que me faltaba; y a Dhorley preocupándose por mí desde el otro lado de un cristal.
Justo como Yukiko, pero de otra manera. Quien sabe, puede que llegue a echarla de menos cuando salga de aquí.
- Son puntos de vista - dice John sacándome de mis pensamientos, y para mi sorpresa, me pregunta - ¿Echas de menos a alguien?
- A algunos de Amalgama - respondo, alejándome.
- ¿Eres de Amalgama? - me pregunta, sorprendido, y respondo asintiendo con la cabeza.
Da entonces dos pasos hacia mí y me agarra de los brazos, casi a la altura de los hombros, casi levantándome del suelo. Me asusto. No sé qué me va a hacer, por lo que me remuevo, pero él dice:
- Pensé que eras de Federación de Güns. Mi mujer... está en Amalgama - dice, sin soltarme - Necesito saber si está bien.
- Éramos muchos en mi base, no les conocía a todos. Y podría estar en otra base... - digo, intentando soltarme.
- Se llama Nefertiti.
Nefertiti... había una mujer de las que servían la comida en el comedor común que todo el mundo llamaba Nefer... quizá sea ella.
- ¿Es baja, de mejillas siempre sonrojadas, y cabello rubio? - pregunto, y él asiente - La última vez que la vi estaba bien. Trabajaba en cocina, y la trasladaron a otra base.
Él me suelta y susurra algo. Creo que dice "está viva, está viva. Está bien".
Le miro con cierta confusión. Veo cómo da un par de pasos hacia la silla en la que le había propuesto sentarse, y dónde se desploma. Apoya los codos en la mesa, y la frente en las manos.
Es entonces cuando veo a un humano de metro noventa, tan ancho como un hombre y medio, e impasible ante todo lo que ocurre ante sus ojos; derrumbarse emocionalmente frente a mí, su mayor enemigo.
Y no puedo evitar sentarme a su lado y apoyarle, sin tocarle, pero en un silencio compartido que sólo es roto por sus sollozos.
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Aquí estamos una vez más con Artefactos.
Las "aventuras" de Yleendra en Unión Humana siguen ocurriendo. Todavía nos queda un poquito de esto, luego... a ver qué pasa ;)
Respecto a la imagen, que es de Fdasuarez (por fin puedo poner un link a un artista xD), es más o menos una representación de John. Más o menos, porque John va con su uniforme, no va descamisado.
Así pues... muchas gracias a Pao D'Cid y Cgm por haber comentado el anterior capítulo ^^ Sois essstupendas las dos.
Espero que os haya gustado a todos :)
Y por cierto, pensaba haber subido esto ayer, pero me he pillado un catarro y ayer cuando me disponía a subir esto estaba fatal y me fui a dormir xD
Ale, muchos besos a todos.

4 comentarios:

  1. Mi sensor de humanos buenos se ha encendido. Qué lindo, el soldado ^^ Mira que derrumbarse frente a Yleendra... capaz que luego deja de odiar a los güns *O* Pero, quién sabe... *tos* Misora *tos* Misora sabe *mirada paranoica* Extraño el Yludwig, pero igual me encanta el capítulo *-*
    -Pao

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    1. El asunto es que... por ser de Unión Humana no son malos, aunque sus ideas sean equivocadas (desde nuestro punto de vista, claro, que todo es relativo xD). Ejemplaco, muchos soldados Nazis eran buenas personas, pero cuando tienes que luchar por tu país y eres soldado, no puedes desertar. Está penado con a saber cuántas cosas. Y ellos iban convencidos de que luchaban por su país más que por cosas raciales. De hecho, siquiera sabían cómo era REALMENTE un campo de concentración. Hay una fotografía de soldados Nazis viendo un vídeo de un campo de concentración, y salen muchos con cara de no poder creerselo, o con la mano en la boca. En fin, mu fuerte todo xD Las guerras son mu chungas.
      Después de la charla de historia , eeeh... sé que extrañais el Yludwig. Yo también xD Pero es lo que hay, la historia de Yleendra no sólo va con Ludwig :P Si no, habría hecho una historia de amorrrr y yastá, pero esto es una historia de guerra xD
      EN FIN, Pao xD Vaya respuesta más larga te he dado :P
      Muchos besotes, estupenda, y muchas gracias por leer y comentar ^^

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  2. Anda! Si va a hacerse amiga del guardia ese y todo! No, si al final resultará ser un buen tío, y a la hora de la verdad tanto Yukiko como él ayudarán a Yleendra a que se reencuentre con Johanna y con Beethoven, ya verás

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    1. Hmmm... tus tiros no van muy desencaminados, la verdad :P Yo ahí lo dejo, pero ya verás como parte o algo de tu teoría es cierta.
      Ay, me encanta que digáis lo que pensáis que pasará. Es muy guay *^*
      También es guay que comentes xD Y te lo agradezco, al igual que el hecho de que leas :D
      ¡Un abrazo!

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