7 nov. 2013

A.

¿Él?
Él es el mejor de todos los chicos sobre la faz de la Tierra. Me dirás que no es verdad, que digo eso porque le quiero muchísimo, pero no es cierto. Lo digo porque para mí lo es, porque estoy absolutamente segura de que lo es.
Estoy totalmente segura de que ningún otro chico tiene una sonrisa tan bonita como la suya, y mucho menos una sonrisa capaz de hacer que sienta un extraño cosquilleo en el pecho cuando la veo, cuando me la dedica. Una sonrisa que consigue que yo sonría también, que me sienta sumamente feliz. La sonrisa que le pido siempre que dormimos juntos, justo antes de apagar la luz. Es lo más bonito que pueden ver mis ojos antes de dormir.
También estoy segura de que no hay nadie con quien pueda reírme tanto como con él, o mejor dicho, de la manera que lo hago con él. Los dos riéndonos de tonterías. Ese lado idiota que los dos tenemos y que sale a relucir cuando estamos juntos. Romper a reír por ponernos un calcetín en la mano, o porque retorcemos los calcetines del otro mientras los tiene puestos para que le queden mal puestos. Pelearnos de broma para evitar que lo haga, atacarnos con cosquillas. Discutir por quién tiene que levantarse del sofá o la cama para dejar al otro salir. Troncharnos con cada mínimo detalle del anime de Haruhi cuando lo vemos.
Y después debatir. Decir nuestras mil y una teorías, a veces rozando lo absurdo, sobre una serie, o una peli, o sobre cosas que nos pasan. Sobre nuestros amigos. En realidad, unos cotillas natos los dos. Y también unos conspiradores natos, y unos derrocadores de conspiraciones. Siempre una visión crítica de todo: del cine, de la sociedad, de la política, de los medios de comunicación.
Pero entonces, hablando una noche de esos temas, nos entra miedo. No sabemos bien por qué, pero nos entra. Nos acurrucamos sin confesárnoslo, y seguimos hablando de ello, porque a los dos nos encanta conversar, sea de tonterías o de cosas interesantes. Al final nos dormimos, él siempre antes que yo, y a la mañana siguiente nos confesamos el terror, y nos sonreímos porque no nos lo dijimos.
¿Ves? Jamás podría pasarme eso, esos momentos tan cotidianos, con esa conexión, con ese entendimiento mutuo; si él fuera otra persona. Pero es él. El chico de primera impresión borde, pero en realidad de gran corazón, de interminables ideas y risas, de energía pura que consigue que una persona como yo quiera ya no sólo de hacer cosas, si no de querer hacerlas. El chico que es capaz de darme un pequeño empujón cuando yo sola no soy capaz, que sabe decir las palabras adecuadas, y que siempre es un apoyo. Que lo ha sido siempre. Que no ha cuestionado mis problemas, simplemente ha intentado comprenderlos, comprenderme, para ayudarme.
Pero sí ha cuestionado mis maneras, mis costumbres, mis ideas; al igual que yo las suyas. Nos hemos hecho cambiar el uno al otro. Siendo de opiniones y costumbres tan distintas, hemos conseguido llegar ambos a un equilibrado punto medio. Puede que no el centro del todo, pero ya no es un extremo.
Esto nos ha costado peleas, gritos, unos pocos llantos. Pero nada demasiado largo, ni nada demasiado importante. ¿Una hora, como mucho? Enseguida se nos pasa. Enseguida nos pedimos disculpas, enseguida cedemos en nuestra posición para entender al otro. Enseguida estamos el uno al otro secándonos las lágrimas, y riendo de nuevo.
Pero me alegro de que las peleas no sean por cosas de nosotros. Que no sean un "tú eres tal, yo soy cual", si no de cosas más como política, arte, cine. Debates que se nos escapan de las manos y toman la forma de discusiones.
En esos momentos, su mirada es intensa. Cuando discute, digo. Nunca refleja odio, jamás. Simplemente se intensifica, sus ojos marrones reflejan de pronto el calor de las llamas del fuego. Y luego se calma. Se vuelve una mirada más tranquila, más profunda, más hacia sí mismo, más perdida. Sigue atento a lo que hablamos, pero parece que mira a su interior; para después mirarme a mí y pedirme que le abrace. Nos abrazamos y nos consolamos, y para cuando vuelvo a mirarle, sus ojos vuelven a ser tan alegres como siempre. Un poco cansados, quizá, pero alegres. Activos.
Esa mirada cambiante, tan fuerte, no la tiene nadie salvo él.
Ni nadie tiene sus pecas, ni su lunar en medio de la espalda, ni esas arruguillas que le salen al reírse, ni la guapura que tiene en la cara, ni su atractivo físico, y tampoco psicológico.
Nadie es como él. Nadie es él.
Él, que es mejor que el chico que pasé soñando años. Él, que entró en mi vida y alborotó todo mi mundo. Él, que atravesó todos los muros que yo había levantado para llegar hasta mí. Simplemente él, y yo, formando un irrompible nosotros.

5 comentarios:

  1. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW ♥
    Esto es sinceramente uno de los relatos más adorables que he leído. Me has matado, literalmente. Estoy con cara de "Crecen tan rápido/Don´t fucking cry" PORQUE USTEDES SON TAN REMATADAMENTE ADORABLES-y además ando hiper mega conmovible xD
    Re lindos, ustedes *w* Me alegra que sean tan felices juntos.
    -Pao

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    1. Aish, no es para tanto :P Es que me puse a pensar en él y... EN FIN, me inspiro xD Que ya van dos años juntos, leñe, que da para mucho. Por ejemplo, para escribir xD
      Si nos vieras juntos te reirías. Estamos de la olla, así te lo digo xD
      En fins, que tenía ganas de escribir sobre nosotros (y de-ejem-presumir de novio-ejem-) y ha salido esto xD
      De todos modos, me alegro de que te haya gustado ^^ Muchas gracias por decir que somos "tan rematadamente adorables" :P Y también muchas gracias por leer y comentar ^^
      ¡Un abrazote!

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  2. Ooooooohhhh! ¡Pero que mona es nuestra Misora! Sois tan supermegahiperultra(¿me dejo algo?) cuquis ^.^

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    1. Ains, muchas gracias por el cumplido :P
      Y ya ves, aunque escriba sobre guerras, y torturas, y gente que sufre; en realidad soy una chica bastante sensiblona. Pero es un secreto, que voy de dura por la vida xDDD
      También gracias por el comentario, y por leer ^^
      ¡Un abrazo todo para ti! :3

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  3. que bonicos que sois!!y que precioso el relato! :D

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