31 ene. 2014

[Intoxicados 3] - Piano.

- Sí, tía, me recibió recién salido de la ducha o algo, con la toalla, ya sabes, enrollada a la cintura - le digo a la chica con la que estoy tomando mi almuerzo, y luego cojo con los palillos un trocito de salchicha.
- ¡No puede ser! - dice ella, riéndose.
- Te lo juro, Midori - respondo, tapándome la boca mientras mastico.
- ¿Y está de buen ver? - me pregunta, enarcando una ceja.
Le doy un golpe suave con el codo y ella vuelve a reírse.
- Picarona - le digo, sonriendo.
- ¿Pero está de buen ver o no? - insiste, y luego toma un poco de arroz.
- No está mal - contesto, encogiéndome de hombros - Aunque desde luego lo que más me llama la atención es su pelo, y que tiene los ojos raros. 
- ¿Ojos raros? - repite ella, frunciendo el ceño.
- No terminan de ser asiáticos, pero tampoco occidentales... son... raros - le explico.
- Algún día me acercaré a su cara para mirar a través de los cristales de la máscara de gas - dice, y luego asiente, reafirmándose.
- Tú quieres acercarte a su cara para besarle - digo, señalándola con los palillos.
- Es que me parece mono - responde ella, sonriendo - No puedo evitarlo.
- La próxima vez que se deje algo en clase, ve tú a llevárselo.
- Pues me parece buen plan.
- Y llévate condones por si acaso - comento por lo bajini, mirando a mi almuerzo.
- ¡Tía! - exclama ella, y me da un golpe suave en el hombro.
Nos reímos y  luego seguimos conversando hasta que termina el descanso, momento en el que recolocamos las mesas que habíamos movido y recogemos las cajas donde llevamos nuestra comida. Me siento en mi pupitre, sacado los libros de Inglés, idioma cuya pronunciación se me escapa; y repaso un poco los ejercicios que nos había mandado la profesora, por si algo está mal, para poder corregirlo.
***
En el Club de Literatura hacemos de todo menos leer o escribir. Tampoco es que me moleste, jamás he sido una gran lectora, y mucho menos una escritora; pero se supone que es lo que deberíamos hacer en este club, y nadie hace eso. O mejor dicho, casi nadie. El líder el club, que figura como tal en la hoja de registro, se dedica a escribir artículos junto a la que viene a ser su novia, y cada mes terminan por publicar una revista junto con otros clubes que también escriben algún que otro artículo.
Pero el resto de participantes, apenas un chico y dos chicas más, entre las que me incluyo; nos pasamos las horas jugando a juegos de mesa. Estamos aquí porque es obligatorio apuntarse a algún club, si no, nos iríamos a nuestras respectivas casas.
- Jaque mate - dice entonces el chico al que me estaba enfrentando, y luego se coloca las gafas con cierto aire de superioridad.
- ¿Por qué no estás en el club de ajedrez? - pregunto, levantando las manos, admitiendo mi derrota.
- Porque me gusta ganar - responde, y me río.
También se ríe la otra chica, que esta vez sí que está leyendo, aunque no se trata de un libro, si no de unos apuntes que tiene que estudiar.
- ¿Qué hora es? - pregunto, entonces.
- Las seis - responde el jefe del club, mirando su reloj de muñeca.
- Me las piro - digo, levantándome - ¿Viene alguien más?
Me dicen que no todos, por lo que tras despedirme, salgo del aula.
Voy caminando tranquilamente por el pasillo donde están todas las clases de los clubes, hasta que a mis oídos comienza a llegar la melodía de un piano. La sigo con curiosidad, ya que nunca antes había oído un piano por aquí. Me voy acercando lentamente hasta que llego al aula de donde proviene la melodía: Club de Música.
Bueno, parece obvio, pero no sabía que contaran con un pianista, porque cuando hicieron un concierto hace cosa de un mes no hubo ninguno. Supongo que será un nuevo miembro del club, y eso me provoca curiosidad. Me gustaría saber quién es porque a estas alturas del primer trimestre ya está todo el mundo apuntado a algún club.
Por eso, abro un poco la puerta con el mayor tacto posible, y no puedo evitar sorprenderme cuando veo al chico de la máscara de gas presionando las teclas del piano. Pretendía cerrar la puerta en cuanto supiera quién era, pero ahora no puedo hacerlo, ahora que le estoy viendo a él y escucho la música más claramente, como si me envolviera, como si me hipnotizara.
Es entonces cuando su cuerpo parece perder fuerza y, tras llevarse una mano a la cara, se cae al suelo. Espero un par de segundos a que alguien del club le ayude, pero nadie lo hace, por lo que entro en el aula para descubrir que estaba vacía de no ser por él.
Me acerco corriendo, arrodillándome a su lado, y le agito.
- Eh, ¡eh! - exclamo, pero no me responde - ¿Qué te pasa?
Levanta una mano, agarrándome del cuello de la camisa y tira de mi hacia abajo. Me acerca a su rostro, y le oigo susurrar:
- No puedo respirar bien.
Inmediatamente llevo las manos detrás de su máscara para quitársela, pero es un intolerante, y no sé si respirar el aire que hay aquí podría causarle daños graves.
Pienso durante un segundo y al final paso uno de sus brazos por mis hombros, para luego levantarme con él. Le cuesta caminar, pero conseguimos salir del aula a paso pesado. Sin embargo, cuando estamos casi en las escaleras, sus piernas fallan y se cae, y yo casi me caigo con él.
Entonces me las apaño para echármelo a la espalda, y aunque me cuesta levantarle y poder con su peso, le llevo así hasta el Área Limpia. Paso con él por la Sala de Purificación, y una vez dentro, le quito la máscara.
Se ha desmayado, y veo que ha estado llorando por los surcos que recorren su cara desde sus ojos hasta su mandíbula. Incluso sangra por la nariz.
Le agito, una vez más, pero no reacciona; así que aflojo su corbata, desabrocho un par de botones de su camisa, y estoy arrastrando una silla para colocarle los pies sobre ésta cuando le oigo toser.
Se incorpora lentamente mientras yo me siento en la silla que estaba moviendo, y estoy con él hasta que parece recuperarse del todo.
- Gracias por ayudarme - dice.
- No es nada - digo, ladeando la cabeza - ¿Qué hacías tocando el piano?
- Iba a pedir una solicitud de inscripción al Club de Música, porque hoy el director me ha dicho que tengo que apuntarme a algún club obligatoriamente. Llevo desde que acabaron las clases yendo a algunos clubes que me interesan a ver cómo son, y cuando llegué al de música, no había nadie. Pero había un piano, y sé tocarlo... un poco - me explica, y sonriendo añade - La tentación fue superior a mis fuerzas.
- ¿Y por qué no podías respirar bien? - pregunto entonces, con curiosidad.
- Llorar con máscara de gas no es recomendable si quieres respirar bien - me responde, esbozando una media sonrisa triste.
Desvía la mirada, manteniendo esa sonrisa, y comienza a juguetear con su pelo, enrollando los cortos mechones ondulados en sus dedos y luego soltándolos. Nos mantenemos así unos minutos, en los que observo cómo su gesto se vuelve serio, hasta que me decido a irme a casa, dejándole solo, a mi espalda.
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Bueno, bueeeno... pues aquí estamos con más Intoxicados.
Nuevamente narra Saya. Os adelanto, para que nos os liéis cuando leáis, que un capítulo lo narra Saya, el siguiente Kiyoshi, el siguiente Saya, el siguiente Kiyoshi... y así constantemente hasta que acabemos con la historia.
Básicamente, los capítulos impares los narra Saya y los pares, Kiyoshi.
Que por cierto, he leído que hay problemas respecto a su nombre xD A ver, es fácil de pronunciar. Es como: "Ki-io-shi". "Kiioshi". Asín de simple. Os dejo, de todos modos, un link AQUÍ para su pronunciación :P Sólo tenéis que clickar en el botón de altavoz del panel de la izquierda.
Por otra parte, no sé si ya lo expliqué, pero en los institutos japoneses es típico que haya muchos y diversos clubs que funcionan como actividades extraescolares, y normalmente es obligatorio estar apuntado a, al menos, uno.
Por otra parte, como habréis visto, he dejado una canción (es la que tocaba Kiyoshi) y h hecho un dibujillo :P Por si no se entiende bien, es Kiyoshi desmayado en el suelo de la Sala de Purificación y Saya arrodillada a su lado (aunque apenas se vean sus piernas y parte de su mano derecha, es ella xD).
Y bien, creo que nada más. Muchas gracias a Deivid, Pao D'Cid, Cgm, Dolores Enima Neag y al Anónimo por haber comentado la anterior entrada de Intoxicados ^^ ¡Sois estupendos todos!
Nos vemos el lunes con más. 
Espero que os haya gustado este capítulo, y también espero vuestros comentarios ^^
¡Un besote enorme para todos vosotros, que sois amor! 

4 comentarios:

  1. Pobre Kiyoshi D: Me pregunto porqué habrá estado llorando... pero supongo que lo sabré pronto xD ¡Y vaya club de Literatura ese! xD Y bueno, lo de los clubes ya lo sabía, gracias a Haruhi xD Y solo iré ubicándome al tín marín con esto de los narradores, ya que... bueno... nunca me aprendí muy bien esto de los números pares .______.
    Éxito, lo sé.
    La canción me encantó, es hermosa *w*
    -Pao

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    1. Bueno, a las alturas que te respondo, seguro que ya sabes por qué lloraba xD Pero bueno, es normal que te lo preguntaras en aquel momento :P Y seh, el club de literatura que tienen... en fin, va cada uno a su bola xD
      Lo de los pares e impares es sencillo: Los pares empiezan por el 1, les vas sumando el número 2, y los que te vayan dando (es decir: 1, 3, 5, 7, 9, 11...); y los impares empiezan en el 0 y les vas sumando 2 y los que te vayan dando (0, 2, 4, 6, 8, 10...); así, todos los números que terminen en 1, 3, 5, 7 o 9, son impares; y los que terminan en 0, 2, 4, 6 u 8, son pares xD
      Espero haberme explicado biem :P
      La canción... ains, a mí también me parece hermosa. Una de mis melodías favoritas sin duda.
      En fin, Pao, muchas gracias por haber comentado y leído ^^
      ¡Un abrazote!

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  2. apuesto a que el piano le trae recuerdos de sus padres; sí, sí, tiene que ser eso (imagínate que asiento decidida)

    C
    G
    M

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    1. Bueno, le traía recuerdos, pero no de sus padres, como ya habrás podido averiguar dado que he tardado mil años en responder este comentario xD Pero bueno, mejor tarde que nunca :P
      En fin, gracias por comentar y leer, estupenda ^^
      ¡Un besazo!

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