3 feb. 2014

Tres de Febrero - Flechazos de transporte público.

No me olvido de ti, chico del bus. Cada vez que cierro los ojos intento recordar cada detalle de lo que he podido ver de ti, guardándolo como un preciado tesoro. Mantengo en mi memoria la forma rectangular de tu rostro, cómo mirabas a tu móvil sin darte cuenta de que no podía apartar mis ojos de ti, la manera en que has tragado y tu nuez se ha movido en tu cuello, y que entonces me he fijado en que tenías la barbilla prominente pero que no te sentaba mal.
Entonces la persona que me tapaba parte de ti se ha bajado, y he podido verte mejor. He visto tu cabello corto, pero notablemente rizado, y de un tono castaño que se aproximaba al pelirrojo. He visto tu jersey a rayas horizontales de varios colores, y que tenías las piernas cruzadas a la altura de los tobillos. 
Pero has levantado la vista, y has mirado directamente a donde yo estaba, como si de pronto hubieras sentido mi vista posada en ti. He apartado los ojos, sorprendida porque me has pillado, y he mirado a la ventana.
Entonces me he dado cuenta de que tenía que volver a mirarte. Tenía que volver a ver tus ojos. Eran azul glaciar, ¿verdad? Azules, sí, pero tan claros... tan cercanos al hielo. Pero no ha sido una mirada fría, mucho menos cuando me he decidido a volver a mirarte, esta vez más de reojo, y allí estabas tú, todavía mirándome. He sentido mis mejillas encenderse. No eras tan guapo, ni tan atractivo, pero me sentía un poco avergonzada. Sabías que te miraba, y que quería seguir haciéndolo.
Cuando me he atrevido a volver a mirar a tu zona, volvías a mirar a tu móvil. Me he permitido unos segundos para memorizar todo de ti, para preguntarme cuántos años tendrías, y para sonreír al darme cuenta del leve acné en tu mejilla izquierda.
Volviste a mirarme, y esta vez mantuve un poco más el choque de miradas. Quería recordar tus ojos tan bien como el resto de tu cara. Efectivamente, eran azul hielo.
Después te levantaste, y me dí cuenta de que era también mi destino. Los dos de pie esperando a que el conductor frene y abra las puertas. Los dos tan cerca. ¿Cuántos centímetros habría entre nuestros brazos? ¿Diez, a lo sumo? Nada. Apenas nada. Deseé que nuestras manos se rozaran por accidente, pero no fue así.
Luego me dejaste bajar primero, esbozando una breve sonrisa en tus labios. Te respondí con otra y bajé. Nuestros caminos se separaron...
Aunque ojalá vuelvan a encontrarse. Porque no me olvido de ti, chico del bus. Ni lo haré.

5 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pues ya ves... cosas que le pasan a una. El día a día puede ser realmente bonito e "inspirador" si te vas fijando en este tipo de cosas.
      Muchas gracias por el comentario y por leer ^^
      ¡Un beso!

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  2. ¡AH! ¡AYER NO TE PUDE COMENTAR! Así que lo haré hoy ;3
    AMÉ ESTE RELATO. Es que el destino, tan bello C;
    -Pao
    PD: ASGFGAHSGHDAGGAS SUENA A CHICO DEL PAN SUENA A CHICO DEL PAN SHAKAADAAJHSAKD

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    1. NO PASA NADA PORQUE NO COMENTES, PAO xD Entiendo que tienes una vida, como yo, y no siempre hay tiempo para estas cosas ^^ Además de que me comentas casi siempre xD Te puedo perdonar una, dos, tres y mil veces xD Aunque en realidad no tengo nada que perdonarte o_O
      En fin... eeeh... no entiendo bien a qué te refieres con lo de "chico del pan". Entiendo que te refieres al prólogo de SSEP, pero no entiendo la relación con esto. Si me la explicas, estaré encantada de leerla xD
      Y bueno, para bello, el chaval ese. De verdad, no es que fuera muy guapo, pero tenía algo, Pao... ALGO ESPECIAL xD
      Un abrazo para ti, y muchas gracias por leer y comentar ^^

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    2. Además de a SSEP, es por que a Peeta lo llaman "El chico del pan", y como tú dijiste "chico del bus"... mi fangirl interna explotó xD
      SOMETHING IN THE WAY HE MOOOVEEEED... ♪
      Gracias a tí por escribir ;3
      -Pao

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