12 sept. 2014

Doce de Septiembre (¿o Mayo?) - Quiero

Tus manos tocando las mías, deslizando los dedos entre los míos. Los miro, con tus uñas largas y cuidadas, y las mías cada una a su bola porque no preocupo de esas cosas. Y unimos las palmas, sintiendo que tu mano es tan distinta a la suya... con tus dedos más finos, más cortos que los suyos.
Estás a mi lado, en el colchón que he tirado al suelo esta mañana para que duermas esta noche. Podría ir a mi cama pero estoy mejor a tu lado. Y no puedo evitar acariciarte, mirarte a los ojos, sonreír como si fuera tonta, mirarte a los labios y que el impulso de besarte pase por mi cabeza, y luego volver a tus ojos y pensar que eres preciosa, que tengo demasiada suerte por dormir esta noche contigo, por poder charlar y acariciarte ese pelo coloreado tuyo, esos brazos, esas manos, esas piernas tan suaves. Pero sé que no durará mucho, que te irás el domingo y ay. Ay, C, no sabes lo que me duele.
Disfruto del momento, sin embargo. Escuchándote hablar, contándonos cosas. Notando tus manos y mirándolas. Deslizando la vista a tus brazos en busca de nuevas rayas rosáceas. Pensando que, joder, me encanta todo de ti, que si por mí fuera pararía un rato el tiempo para tener la noche más larga jamás tenida. Porque el tiempo, contigo, pasa tan rápido que apenas me da tiempo a suspirar. Para cuando me doy cuenta, estamos en esa estación que amo cuando vienes y odio cuando te vas. Para cuando me doy cuenta tengo tus manos en mi espalda, presionándome contra ti según me abrazas, apresándome con todo tu cariño,
dejando que note tu cabeza sobre mi hombro y que hunda la nariz en tu ropa para respirarte una vez más. Aprovechando ese último instante antes de volver a la incertidumbre de cuándo nos volveremos a ver.
Y por eso, aunque tengamos que levantarnos en cinco horas, sigo hablando contigo. En cuatro y sigo acariciando tu pelo. En tres y estamos tumbadas una frente a otra, hasta que media hora después me decido a apagar la luz.
Te dejo en tu cama, y entro yo en la mía. Pasan apenas minutos hasta que subes conmigo. Te hago hueco. Nos damos las manos y apoyamos las frentes. Sólo puedo pensar que la distancia entre nuestros labios es escasa, y mi corazón se acelera. Por el simple hecho de que estés a mi lado, dándonos un poco cariño, ya me siento mejor, y al mismo tiempo, algo nerviosa.
Así que cojo tu mano, llevándola bajo mi pecho, diciéndote con una sonrisa que no puedes ver que me va el corazón a mil. Me dices que el tuyo va normal, y siento un poco de vergüenza, pero no puedes ver mis mejillas encendiéndose. Tampoco cuando, tras rozar un poco las nariz, tras ladear un poco la cabeza, me das un beso en los labios. Y luego otro. Otro más. Besos seguidos que hacen que agarre tu cabeza y sienta de nuevo tu piel en las yemas de los dedos. Pasión más tarde cortada porque, mierda, en hora y media nos tenemos que levantar.
Pero me da igual. Con dormir contigo a mi lado soy feliz, soy más que feliz.
Y es que se me juntan tantas cosas cuando vienes. Quiero hacerte reír hasta que te duelan las mejillas, hasta que la forma en que sonríes y el sonido de tus carcajadas quede grabado en mi cabeza. Quiero charlar contigo durante horas de nuestras vidas, de los capullos con los que nos hemos cruzado, de las veces que hemos sido felices y de las que nos hemos hundido en el fango. Quiero compensar todas las veces que has sufrido a base de darte un par de días de felicidad. Un par de días que, si por mí fuera, serían un par de meses, o de años, o de vidas. Quiero decirte que eres preciosa hasta que te canses de oírlo o hasta que te lo termines creyendo. Quiero abrazarte y no soltarte. Quiero enseñarte todo lo que he aprendido por si te sirve de algo. Quiero tomar tus manos y mirarlas, hacer círculos en tus nudillos con los pulgares. Quiero caminar contigo del brazo, y sentirme culpable por sentirme tan bien. Quiero besarte hasta que se me hinchen los labios, hundir los dientes en tu cuello para oírte suspirar. Quiero ver series y películas y luego comentarlas. Quiero que te quedes dormida mientras acaricio tu pelo, o viceversa. Quiero tu cabeza apoyada en mi hombro, o dormir abrazándote desde la espalda, o dándonos la mano. Quiero memorizar cómo hueles para poder recordarlo de vez en cuando y sentirte un poco más cerca.
Y es que de eso se trata, de tenerte cerca. Borra de un plumazo todo lo que he dicho, C. Bórralo. Quédate con esto: te quiero a mi lado. No necesito ni mirarte, ni hablarte, ni tocarte, ni nada de lo mencionado. Tu mera presencia. Saber que estás a menos de un paso. Eso es lo que quiero. 
Y el resto, si surge, surgió.



Entrada escrita allá por Mayo de este mismo año,
terminada en Septiembre,
pero perpetua de algún modo,
porque todo esto no ha cambiado.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Si lo leyese me daría un yuyu, pero bueno, nada que no pueda soportar (quizá lo haga alguna vez y no me diga nada, porque sabe de la existencia de este blog...)
      En fin, muchas gracias por tu comentario y por leer ^^
      ¡Abrazos!

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  2. Jo, hasta las letras chiquitas te quedaron poéticas *-* Hermoso.
    -Pao

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    Respuestas
    1. La verdad es que intenté que lo fueran un poco, para no romper la "magia" del texto :P
      Me alegra mucho que te gustara ^^
      Y muchas gracias por leer y comentar :3
      ¡Un beso!

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