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29 ene 2014

Veintinueve de Enero - Tres años después

War, Coliseo, Pangea:
Camino por el largo pasillo hacia la entrada a la Arena, una vez más. Las antorchas se encienden según paso por su lado, y se apagan cuando ya estoy lejos. Domine aletea a mi derecha, acompañándome de nuevo. Ya
no es sólo mi hada, ahora es mi amigo, mi apoyo, e incluso mi secretario. Se encarga de organizarme las semanas, y se lo agradezco.
Hace un momento estaba en una rueda de prensa. He visto a Moses allí. Siempre viene, y siempre le concedo la palabra. Me da igual que luego digan que es trato preferente porque fue mi compañero de equipo. No hablamos nunca, es mi único contacto con él, y fue alguien que cambió algo en mí. Alguien importante.
Siempre está con sus preguntas filosóficas. Lo detesto, de verdad, pero a la vez necesito que las haga. Necesito que me obligue a pensar.
Dicen los de la prensa que he cambiado, y es verdad. Mi número de combates se ha reducido. Sigo en mi línea de no rechazar ninguno, de ganarlos todos; y sigo sintiendo el frenesí de la gloria corriendo por mis venas, pero ahora cada vez que un jugador cae muerto a mis pies no puedo evitar pensar si caerá muerto en la realidad, y si será mi culpa.
Llego al final del pasillo y observo, a través de los huecos cuadrados en la puerta, a la gente emocionada en sus asientos del Coliseo. Puedo oír sus miles de voces excitadas ante los combates que se avecinan. 
Tomo aire y frunzo el ceño, poniendo recta la espalda. Me coloco el casco y Domine revolotea frente a mí. Me da ánimos con una sonrisa, y también confianza con unas pocas palabras. A pesar de que siempre voy confiada, nunca está de más que él me suba los ánimos.
Le sonrío levemente y le indico con la cabeza que se vaya.
Me pregunto si Hunger o Plague estarán entre los asientos del público. Siempre les busco con la mirada al entrar, y al salir; y nunca les veo. No me sorprende. Algo tan violento no es lo suyo. 
Blasphemy llega a mi cabeza. He invertido bastante dinero en buscarla. Moses fue con ella a Letonia, a encontrar al Gabriel que se ocultaba tras su personaje en Pangea, y ella desapareció dentro de un piso. Para cuando la policía llegó allí después de que Moses se alarmara y les llamara, no había nada dentro. Era un piso vacío, lleno de polvo.
Es algo demasiado misterioso. He pasado tardes enteras pensando al respecto, tratando de unir las pistas que he conseguido tras pagar investigaciones, pero me resulta imposible. Nada tiene sentido, y lo poco que lo tiene, está a medias. Son todo callejones sin salida, como si alguien los interrumpiera de pronto. Y estoy convencida de que ese alguien es Gabriel, pero no puedo demostrarlo, y tampoco quiero desaparecer.
Las puertas comienzan a abrirse. El sol reflejado en los granos de arena me ciega un instante, obligándome a entrecerrar los ojos, pero yo camino hacia delante, envolviéndome en los aplausos y vitoreos del público, al cual miro una vez más, buscando esperanzada a mis amigos.

Hunger, su hogar, España:
Estoy terminando de vestirme cuando oigo el timbre. Voy a paso rápido al recibidor, donde pulso el botón para abrir el portal a la calle. Veloz como el viento voy a la cocina y me tomo un par de pastillas, y luego al baño, donde me peino el húmedo pelo. Esto me pasa por no hacer las cosas con tiempo, joder.
Antes de que me dé tiempo a ponerme una triste camiseta, ya llaman al timbre del piso. 
Me miro en el espejo de cuerpo entero de mi cuarto. Bueno, no doy asco. Estoy bien, supongo. No pasa nada porque abra con el torso desnudo.
Voy de nuevo al recibidor y abro la puerta.
- Héctor, por Dios - dice ella, que hoy viene con el pelo recogido en dos trenzas - No me recibas así de sexy, hombre.
- Uy, sí. Muy sexy - respondo, sarcástico, mientras me aparto para dejarla pasar.
- Ya te digo yo que sí - dice, entrando.
Se encamina directamente a mi cuarto y yo la sigo, viendo su graciosa manera de caminar. Una vez allí, se descalza y yo aprovecho para ponerme una camiseta cualquiera.
Luego me acerco y la beso. Es curioso porque ahora tenga que agacharme un poco para besarla, y ella tiene que levantar la cabeza. Antes era al revés.
Se ríe con suavidad y se sienta en mi cama. Me pregunta qué tal llevo los exámenes, y lo único que puedo hacer es suspirar. Es el último curso y es el más duro de todos. Nunca he sido un alumno estupendo y lo noto ahora. Me dan ganas de viajar al pasado para abofetearme y obligarme a estudiar más para estar ahora acostumbrado. Pero bueno, la es tarde para eso.
- ¿Sabes? Hoy he estado pensando en Ana - dice de pronto Rut, sacándome de mis pensamientos.
- Amor, deberías dejar de pensar en ella - digo yo, tomando su mano - Ni War ha conseguido encontrarla.
- Es distinto - responde ella, frunciendo el ceño - Era mi amiga. Mi mejor amiga. Y desapareció en un piso en medio de Letonia. No tiene sentido.
- Ya lo sé - digo, apretando su mano.
- Simplemente me gustaría saber si está muerta - dice, levantando la cabeza - Porque si lo supiera, estaría más tranquila. Está muerta, ya está. O está viva. A saber dónde, pero viva. No... desaparecida. Eso no clarifica nada - me explica.
- Bueno... sea como sea, tú estás aquí - le digo, y ella me mira - Estás aquí, conmigo, y yo estoy aquí para ti. Yo no voy a desaparecer - digo, intentando consolarla, y ella esboza una sonrisa y me acaricia el rostro.
- Eres un cacho de pan - me dice, y pregunto de broma:
- ¿Porque estoy muy rico?
Ella se ríe para después abalanzarse sobre mí. Me tira sobre la cama y me besa, pero entonces nos movemos un poco y acabamos por caernos al suelo. Rompe a reír y yo sonrío sólo con mirarla. Me gusta ver que es feliz. Espero tumbado en el suelo a su lado hasta que se le pasa el ataque de risa, y luego ella me dice que me quiere. Respondo dándole varios besos seguidos y rápidos, y luego nos levantamos del suelo, dispuestos a mirar en algún foro si alguien por fin se ha creído lo de que Gabriel se teletranspora por todo el mapa de Pangea.

Moses, un hospital, España:
Entro en la habitación abruptamente. He llegado tan rápido como he podido desde el pueblo a las afueras de Madrid en el que vivo con Rina. Y ella está ahí, tumbada en una cama, descansando. Ni se sobresalta al verme llegar. Simplemente mueve la cabeza hacia mí y me sonríe. Me acerco a paso rápido y le doy un beso en la frente.
- ¿Estás bien? - pregunto.
- Sí, tranquilo - responde ella en tono cansado, pero feliz - Olvidas que las mujeres estamos preparadas para estas cosas.
- ¿Y Daniel?
- Se lo ha llevado una enfermera para no sé qué, pero me ha dicho que volvería pronto.
Justo entonces la puerta de la habitación se abre. Una mujer vestida de blanco que porta consigo una extraña cuna con ruedas entra en la habitación y me pregunta si soy el padre. Asiento con la cabeza y ella saca a mi hijo de la cuna. Me dice que tengo un niño perfectamente sano mientras me lo entrega, pero apenas puedo escucharla.
Me río cuando le veo, asombrado. De pronto está entre mis brazos y no puedo pensar nada más allá de que es un pequeño milagro. Tiene los ojos cerrados y hace sonidos mientras mueve un poco sus brazos y sus piernas. Tengo miedo de que se me caiga, es tan pequeño... pero le acerco a mí.
No puedo esperar a ver sus primeros pasos y oírle hablar. A que tenga más edad y esté lleno de dudas que me pregunte.
Me giro hacia Rina, que se ha incorporado un poco, y la veo borrosa. Es entonces cuando me doy cuenta de que se me habían llenado los ojos de lágrimas. Me vuelvo a reír, todavía asombrado, y me acerco a ella, que toma a nuestro hijo entre sus brazos y lo apoya en su pecho, dejando que escuche s
u corazón.
Me limpio un poco los ojos y me siento en una silla que hay al lado de la cama. Observo a mi pequeña familia sintiéndome el hombre más feliz sobre la faz de la tierra, sabiendo que no podría ser mejor de lo que es, que me esperan muchos años de felicidad a su lado.
- ¿No crees que es precioso? - me pregunta Rina, sin apartar los ojos de nuestro hijo.
- Desde luego - respondo, sonriendo - Y tiene tus ojos.
- Si no los ha abierto - me dice ella, sonriéndome.
- Pero son rasgados - contesto, sonriendo más - Va a ser tan guapo como su madre.
- No te quites méritos... - dice ella, y se ríe suavemente.
Acerco mi mano a la mano a la de mi hijo, fascinándome por la diferencia de tamaño entre ambas, y sabiendo que algún día crecerá y será todo un hombre, todo un adulto como yo lo soy ahora.
Entonces su mano atrapa uno de mis dedos. Frunce el ceño, como si estuviera de pronto enfadado, como si me estuviera diciendo que parara de tocarle la mano, que menudo pesado soy. Me río nuevamente y él abre los ojos.
Son grises, como los míos.

Blasphemy: 
Sonrío mientras termino de mirar la pantalla de Moisés. Si fuera de otra manera, ahora mismo estaría llorando, pero el mundo me ha hecho muy fuerte. No puedo hacer más que alegrarme por él, al igual que me alegro por Héctor y Rut, porque les va muy bien juntos; y me alegra ver el cambio que ha tenido Carla.
Me levanto de la silla. Se termina mi turno. Hora de volver a casa.
Ellos están bien. Y yo también.

27 sept 2013

Dibujos nuevos de Sangre sobre el pan - ¡Y no son míos!

Esto es una entrada un poco tonta, pero quiero enseñaros unos dibujos que ha hecho un chico de Tumblr, llamado m1ndle55 (Mindless) por aquellos lares, que ha empezado a leer Sangre sobre el pan.
Pasaros por su tumblr si queréis, aunque quizá encontréis contenido para adultos (if you know what I mean), así que hacedlo bajo esta advertencia. Clickad AQUÍ si queréis entrar.
Igualmente, os dejo aquí los dibujos que ha hecho, tres en total, que me parecen bastante bien hechos:




¿No creéis que están realmente bien? A mí me lo parece. Quiero decir: ¡Mirad ese Pendulum! Yo no sería capaz de dibujarlo, así os lo digo. Y el detalle del brazo metálico de War, y la postura fuerte y decidida que tiene Blasphemy. Me parecen buenos dibujos, la verdad, y me siento muy contenta y halagada por haberse tomado el tiempo de hacerlos.
Aunque no olvido vuestros dibujos, los que me han llegado antes de estos. Esos también me gustaron mucho, no lo dudéis ni un instante, y también me hicieron sentir estupendamente. La verdad es que tengo unos lectores muy geniales en general, y eso es lo mejor que le puede pasar a un escritor. ¡Gracias!
Pero bueno, que me voy por las ramas.
No quería hablaros únicamente de eso.
Para los que estáis leyendo Artefactos , quiero haceros una pregunta asín rápida, sencillita, no os tenéis que devanar los sesos. El asunto es que tengo la opción de introducir contenido erótico o no introducirlo. Como me da igual hacerlo o no, porque al fin y al cabo las escenas eróticas no llevan a nada en una historia, es en realidad puro relleno (seamos realistas); pues os pregunto qué preferís, porque ya os digo que a mí lo mismo me da que me da lo mismo.
Así que nada, espero vuestras respuestas. La próxima parte ya está escrita, por cierto, así que la publicaré dentro de poco.
En fin, pues nada más. Espero que os hayan gustado los dibujos de m1ndle55 y tal.
Muchas gracias a todos por leer y comentar y hacerme caso con estas tonterías.
¡Un abrazote!


PD: Aquí mi Tumblr por si queréis pasaros, aunque también es probable que encontréis algo de contenido adulto xD


22 sept 2013

Sobre War

Bueno, tras un tiempo sin hacer este tipo de entradas, aquí está la última de esta clase: la que trata de War. Así, con ésta, terminan las entradas sobre personajes (al menos, sobre personajes principales. Quizá algún día haga una sobre Gabriel y Hell, quién sabe). En fin, comencemos:

Todos sabemos que War es una mujer africana (o al menos descendiente de africanos), pero empezó siendo una piel lechosa como yo. Sí, una occidental más. Aunque ella en particular iba a parecer una tipa dura del ejército estadounidense, por cuyas venas correría sangre anglosajona.
Descarté esa idea cuando me di cuenta de que todos los protagonistas eran caucásicos. No me gustaba la idea porque, si actualmente vivimos en un mundo donde en cualquier país se puede encontrar gente de todas las razas, en el futuro será así aún más. Por eso también Rina es asiática, por ejemplo.
Tras darle unas pocas vueltas, decidí que War podría ser perfectamente afroamericana o algo por lo parecido. Es más, probé a dibujarla así en clase y la idea me convenció. Os dejo aquí unos dibujos que hice cuando todavía era blanca en mi mente:


Como podréis apreciar, en ambos dibujos lleva cuchillos. Por supuesto, esa es su versión de fuera de El Juego. En principio la imaginaba yendo con cuchillos de combate por la calle, pero entonces me di cuenta de que seguramente la policía la pararía en cualquier parte. Llevar armas blancas encima es motivo de sospecha como mínimo.
El asunto es que ella iba estar entrenada en tácticas de combate que luego usaría en El Juego, ya no sólo para combates, si no para manejar el propio juego. Con esto quiero decir que ella no usaba únicamente gafas de realidad virtual, si no un complejo y caro instrumento que leía los movimientos del cuerpo. Ella jugaba así y, por lo tanto, tenía que saber combatir en la realidad.
Este instrumento me supuso problemas una vez planteé toda la historia, por lo que decidí eliminarlo y hacer que jugara como cualquier otro. (Los problemas, por si estáis intrigados, eran por ejemplo que la gente cuando juega tiene espasmos, que en realidad era algo bastante inútil y que complicaría la jugabilidad... en fin, cosas que me llevaron a pensar que lo mejor sería eliminar esa idea).
También os fijaréis en que tiene un tatuaje. Bien, eso tiene que ver con la idea original de SSEP, la cual ya os he dicho que contaré algún día. De momento lo dejamos ahí. Además, todos sabemos que War no estropearía lo que ella considera su hermoso cuerpo con un tatuaje, que prefiere la naturalidad.
Respecto a su personalidad, ella siempre ha sido como la conocéis: dura, un tanto inocente en el sentido de que desconoce mucha información, sin comprender del todo el amor, egocéntrica, egoísta y, aunque lo niegue, insegura porque le preocupa lo que los demás piensan de ella.
Y en el juego, siempre ha sido la guerrera que conocéis. Armada hasta los dientes, gladiadora de Coliseo, la mejor en cuerpo a cuerpo.
Aunque he de decir que en principio era mucho más famosa en mi mente, más que nada porque iba a hacer una crítica a los medios de comunicación en ese sentido obsesivo que tienen con la gente famosa. Pero luego lo eliminé, más que nada porque tener que escribir que constantemente le siguen paparazzis, tanto dentro como fuera de El Juego, era algo innecesario además de un aburrimiento, tanto de escribir como de leer. Ya criticaré eso en otra ocasión.
También tuve problemas con su brazo mecánico. Al principio era un lío de cables con un refuerzo en el hombro, el codo y la mano; es decir, en el brazo y antebrazo no había ningún tipo de protección para estos cables. Por supuesto le da un aspecto mucho más molón que el que tiene ahora, que es una pieza de metal que imita a un brazo real, pero el hecho de que estuviera sin proteger quería decir que con cortarle un cable ya se lo dejaban medio inútil a la pobre, así que lo cambié.
Una imagen aquí de cómo era su brazo...
Sale cortada porque mi escaner a veces es un truño.

Llegados a este punto, poco me queda por comentar de ella. Que antes, en mi cabeza, se llevaba a rabiar con Hunger, que era mucho más odiosa y caprichosa, que llegué a plantearme un romance entre ella y Blasphemy... pero ya. Ninguna de esas ideas llegó a lo que es Sangre sobre el pan hoy, y la verdad es que me alegro, porque es, digamos, perfecto tal y como es hoy en día. No necesita que añada o elimine nada a ningún personaje o a la propia historia.
Simplemente, War ha sido casi como es ahora desde el principio. Algo parecido a lo que pasa con Blasphemy, y con Moses. Los que más cambios han sufrido son Hunger y Plague.

Dicho esto, muchas gracias a todos los que hayáis leído estas entradas, incluyendo ésta, por supuesto. También gracias a los que las hayáis comentado. Espero nuevamente vuestros comentarios.

La próxima que tenga que ver con SSEP será sobre las críticas que hay en la novela o sobre la historia original. 


1 sept 2013

Sobre Moses, y también sobre Rina.

Sobre Moses, sinceramente, tengo poco que decir. Muy poco, en realidad. Necesitaba un personaje masculino en el grupo que sirviera de Pepito Grillo o voz de la conciencia. Un personaje con un elevado sentido de la moralidad y con una madurez superior a la del resto, así que surgió Moses. De paso, le hice creyente porque pensaba que iba con su manera de ser, y el adulto del grupo porque... sinceramente, un adolescente así... como que no lo veía. Como curiosidad, deciros que antes de tuviera la media melena que lleva, me lo imaginaba con pelo corto.
Rina, sin embargo, tiene más historia. Ha pasado por muchas cosas en mi cabeza. En principio, a parte de ser la compañera de piso de Moses, iba a unirse al grupo. Iba a ser una paparazzi que les iba siguiendo estilo kunoichi (es decir, una mujer ninja) y que en cierta ocasión les salvaba de un ataque sorpresa. Luchaba
con abanicos y vestía con kimono corto, y lo siento pero no tengo dibujos. No se sabía que era Rina hasta, más o menos, el final de la novela.
Luego me di cuenta de que un sexto componente en el grupo sería demasiado, y decidí que fuera Lust, la chamán de Villa Neblinosa. Esto se descubriría en el penúltimo capítulo, cuando narra Rina. El título no iba a poner su nombre sino: "Lust". Pero luego me di cuenta de que sería una coincidencia exagerada y poco creíble, así que decidí que era mejor que no fuera así y que fuera una mujer sin personaje en Pangea.

Con respecto a la historia que menciono entre Moisés y Rina en la novela pero que no llego a contar, pues... os la voy a contar ahora. A ver, todo empezaba un día que Moses, tras sufrir algo espantoso que no llegué nunca a imaginar, simplemente le pasaba algo muy malo, perdía momentáneamente su manera de ser y prácticamente su fe y, para olvidarse de sus penas, se dedicaba a vagar por las calles, de noche, buscando algún bar en el que emborracharse.
Así pues, buscando uno, encontraba un callejón con un par de prostitutas. Como se había perdido a sí mismo, se acercaba a una de ellas y le preguntaba cuánto le costaría pasar la noche entera con ella. La chica, más joven que él, respondía y entonces él se daba cuenta de lo que estaba haciendo. Miraba a la chica a los ojos y se daba cuenta de que estaba hundida, triste, que no le gustaba para nada lo que hacía.
Aún así, le pagaba la cantidad que ella le dijo, pero en vez de pedirle sus servicios, se la llevaba a cenar, la invitaba al cine, a una sesión de madrugada, caminaban por la ciudad de noche, conversando.
Así Moisés se enteraba de que la chica ejercía la prostitución para poder pagarse los estudios, algo en realidad bastante común, y que aunque ya había terminado la carrera, no podía dejar de trabajar en ello porque no encontraba empleo. Por buena suerte no tenía ningún superior ni estaba ligada a nadie, así que Moisés se apiadaba de ella y la convencía para salir de ese oscuro mundo.
Así pues, durante una temporada ayudó a la chica a encontrar empleo, y cuando lo consiguió, dado que ya tenían más confianza, le propuso ir a vivir juntos a un piso mejor que en el que ella vivía. Ella aceptaba y fin de la historia.
Por supuesto, esa prostituta era Rina. 
Y esa es su historia. 
Me diréis: "Misora, ¿qué leches de pasa en la cabeza? Entre toda la paranoia de Sangre sobre el pan, los enfermos de Hunger y Plague, que Plague comenzó como una psicópata, que War tiene traumas infantiles por sus padres... ¿y ahora todo esto de la prostitución? En serio, tía, EN SERIO. Te pasa algo". 
En realidad, sí. Estoy un poco de la olla pero es que en SSEP pretendía mostrar muchas cosas, muchas situaciones que se dan hoy en día, que se llevan dando años en realidad. Hay mucha crítica a ciertos aspectos de la sociedad y de las personas, y estoy pensando en hacer una entrada al respecto. 
Sin embargo, esta historia no era tan importante para la novela. Basta con saber que Rina pasó por un momento oscuro de su vida y que Moisés la ayudó a salir.
Que por cierto, Rina se llama Rina por un personaje de un anime. Dicho anime no es que sea maravilloso, pero fue uno de los primeros que vi por la tele. No me perdía un sólo episodio. El personaje que más me gustaba se llamaba Rina, así que es un pequeño homenaje a ese personaje. Os dejo una foto:


Por cierto, siento no poner dibujos, pero precisamente de Rina y Moses no tengo casi ninguno de no ser por los publicados en SSEP, así que...

En fin, pues creo que nada más. Espero que os haya gustado y muchas gracias a Pao D'Cid y Sara Menéndez por comentar la entrada anterior ^^ 
Por cierto, ya sólo nos queda War. Con ella vais a flipar un poco en colores, ya veréis.
¡Besos a todos!

25 ago 2013

Sobre Plague

Dije que la siguiente entrada de los personajes de Sangre sobre el pan sería sobre Plague, y cumplo mi palabra. 

En principio, Plague no iba a ser un personaje para esta novela. Se me ocurrió para otra casi al mismo tiempo que SSEP surgía en mi cabeza, por lo que os hablaré de esa novela que dudo que escriba jamás, porque en realidad no sé si podría llamarse "novela". No creo que llegara ni a las cien páginas.
Dicha historia estaba situada en el mundo normal. Hoy en día. Pero Plague, que por aquél entonces se llamaba Lady, tenía una visión diferente. Veía el mundo como un lugar controlado, de normas establecidas que debían romperse, un lugar que debía ser menospreciado por toda la sociedad, la cual estaba podrida, al igual que la gente. Quería romper las normas para establecer sus propios límites y casi sentía asco hacia el resto de la población, aunque se idolatraba a sí misma. Podría decirse que era una sociópata.
¿La historia? Iba de su última sesión con un psicoterapeuta, al cual asistía debido a que sus padres se habían dado cuenta de los problemas de rechazo que tenía hacia el mundo. Ella, durante los años de tratamiento, le había estado mintiendo, haciéndole creer que aceptaba nuevos puntos de vista. Había cambiado incluso su modo de vestir, el cual pasó de ser muy Cyberpunk (o Cybergoth, o como leches se quiera llamar porque yo ya me lío entre tanto noséquépunk y cyberleches), es decir, de este estilo:

A vestir de manera completamente normal. El último día de terapia se volvía a vestir con sus antiguas ropas, haciendo creer al terapeuta que se trataba de una broma. Durante la consulta contaba todo lo que había hablado con él, todos sus puntos de vista reales, lo absurdo que le parecía a ella lo que él le decía (es decir, escribir esto sería un diálogo interno constante, aunque sería interesante meterse en una mente perturbada); y finalmente se despedía del hombre, y justo antes de salir por la puerta, le dedicaba una sonrisa siniestra y le decía algo como: "¿Sabes? En realidad, sigo siendo la que era". Y luego reía, como si fuera una broma, pero el terapeuta no respondía a su risa porque sabía que todo había sido en vano y que ella iba a seguir siendo una sociópata.
Dicho todo esto, es decir, la primera idea de Plague que surgió en mi mente, os dejo una imagen de aquella Plague:

El asunto es que llegó un momento en el que me dije que podría meter a ese personaje en Sangre sobre el pan, que me valía tal y como estaba siendo una loca de la vida, pero según la idea de la novela cambió, también fue cambiando Plague. Me dije que no quería un personaje tan oscuro, si no que necesitaba a uno que fuera pura luz, aunque estuviera cubierto por ropajes oscuros. Y que fuese una luz alegre, no como Moses, que digamos que es una luz tranquila. Así que miré a Hunger, a War, y a Blasphemy y me dije que ellos no podían ser. Tenía que ser Plague, así que cambié su personalidad. Le di un giro de 360º, y hice de ella lo que es ahora: una chica alegre, optimista, con mucha fuerza de voluntad, sensible, sincera. Pero con un estilo aún un poco cyberloquesea.
¿Y por qué hice que estuviera enferma? Simple: en el primer dibujo que hice de ella, el de arriba, llevaba una mascarilla. Por aquel entonces era mera decoración, pero decidí que tuviera una causa, que estuviera constipada constantemente. Eso aportaría, además, más fuerza a su personaje. Puede que no física, pero sí mental y personal.
Aunque antes de todo esto estuvo en la idea original de SSEP, la cual os he prometido que explicaré, y por eso hice otro dibujo de ella en el que era así:

Podréis observar que no muchas cosas cambian. Es un dibujo parecido al anterior, pero os aseguro que la diferencia entre la primera y la segunda es mucha. La primera es una sociópata y la segunda una chica enferma pero alegre que está investigando cosas. 
Con respecto a su ropa, también cambió con el tiempo. SSEP se ambienta en verano, como bien sabéis, y Plague no podía ir con tanta ropa por la calle, le daría un pasmo, así que el asunto quedó reducido a camisetas de tirantes, shorts, faldas cortas, converse y, a lo sumo, medias. Los guantes, el jersey de cuello alto, las Converse hasta la rodilla (las cuales, por cierto, existen) y todo eso, a la porra. Eso sí, la camiseta hecha jirones la conserva.
Haciendo hablado de sus cambios en la realidad, os hablaré de los cambios en Pangea. No son muchos, pero los hay. Fue un hada desde el principio, un hada de enfermedades, pero era mucho más grande. Medía más que Blasphemy, como en la realidad, y aquí está la imagen que lo demuestra:

Sus alas, como podéis ver, no eran de libélula, y os digo que en ese momento yo la imaginaba en una cabaña de madera, oscura por dentro, iluminada en tonos verdosos y morados, leyendo un libro viejo y con muchas pócimas a su alrededor. Y todavía la imaginaba riendo oscuramente al enfermar al enemigo. Su sociopatía, de algún modo, seguía en mi cabeza. Pero ese "borrador" de Plague ya ha sido totalmente eliminado, como bien sabéis.
Luego me di cuenta de que un hada no podía ser TAN grande, así que reduje su tamaño a media pierna de War (con respecto a Blasphemy, le llegaría más o menos a la mitad del muslo). 
Ah, por cierto, os comentaré una cosa sobre cómo Plague se unía al grupo al principio. Blasphem,y y Hunger iban a buscarla a su cabaña en Pangea, pero ella rechazaba su oferta. Dado que era amiga de Blasphemy y ella conocía por dónde se movía, dedujo que iría a una discoteca, y se la encontraban allí bailando, dándolo todo. Entonces discutían en la discoteca y a Plague le daba un ataque de tos y tenían que sacarla, momento en el que ella aceptaba unirse al grupo si le dejaban quedarse bailando, porque afirmaba que ese día se sentía mejor que cualquier otro. Y eso hacían.
En fin, creo que ya lo he comentado todo. Os dejo aquí unas cuantos dibujos e imágenes de ella, con comentarios debajo:
Cuando hice este dibujo, buscaba únicamente ponerle nuevas ropas y peinados, porque siempre le dibujaba con las mismas. Y si os fijáis, su ojo derecho es como el de un felino, porque por aquél entonces su aspecto era más extravagante y para mí usaba lentillas.

Aquí ya es una Plague mucho más alegre y, digamos, inocente. Se nota por su postura y manera de mirar. Y también su estilo ha evolucionado a uno más sencillo.

Esta imagen está situada en casa de War, cuando hacen la convivencia. Es Plague asomándose por el marco de una puerta, mostrándose más natural que nunca. Si preguntáis por las tiritas, no me acuerdo por qué se las puse.

Unos bocetos de plague: en el de la izquierda, está cayendo tras hacer la gran sanación cuando luchan con el dragón de agua, y en el de la izquierda, simplemente se cubre la cabeza.


Dibujo de hace un par de años de Plague cuando descubre a Hunger vomitando. Si os fijáis, se le puede ver al fondo en la imagen de la izquierda, aunque está mal hecho.

Esto lo hice en una página de estas de juegos de vestir y tal. Sí, todavía juego a esos juegos, no me juzguéis, son entretenidos. El asunto es que son Hunger y Plague dentro de unos años, que al fin y al cabo Hunger es un quinceañero y todavía no ha crecido todo lo que tiene que crecer.

Y ésta es una aproximación de Plague en otro juego de vestir. 

Bien, pues dicho todo esto, me despido. Espero que os haya gustado la entrada y que comentéis ^^ Y por cierto, gracias a Pao D'Cid por haber comentado la anterior entrada. 
¡Besos para todos!



Ganadores de los concursos
Primer concurso: Let's be freaks, por Pao D'Cid.
Segundo concurso: terminó su plazo de publicidad.
Tercer concursoDiario idiota de una fugitiva de pega, por Abby Gall Kelevra.








24 ago 2013

Sentirla.

[ADVERTENCIA: esta entrada tiene contenido erótico suave, nada demasiado brusco, he tratado de hacerlo lo más literario y bonito posible. Bueno, que me enrollo. Si eres sensible a la literatura erótica, no leas esto. Sólo te harías daño a ti mismo y eso sería masoquista por tu parte.]

Por otra parte, si vas a leerla, recomiendo estas dos canciones, porque le dan el tono adecuado:


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Nos besamos hoy como cualquier otro día. Ella pierde sus manos en mi espalda, acariciándome con las yemas de sus dedos, y otras veces con sus cuidadas uñas, casi arañándome. Yo, por mi parte, agarro su cadera y me atrevo a sentir la cálida piel que se oculta tras la ropa, deslizando mis dedos por el interior de la camiseta.
Nos separamos un segundo en el que nos da tiempo a intercambiar una rápida mirada mientras cambiamos de posiciones y nuestras narices se rozan, para luego volver a unir nuestros labios. El mundo se torna negro al unir los párpados, pero puedo notarla a ella sentada sobre mí, puedo notar algunos de sus cabellos rozando mi piel, sus manos en mi espalda, mis dedos ascendiendo lentamente por los laterales de su torso.
Incapaz, entonces, de soportar más la tentación, agarro su camiseta por fuera, por abajo, y la levanto un tanto, mostrándole mis claras intenciones. Ella se separa de mí y levanta los brazos mientras me dedica una oscura mirada juguetona. Desnudo su torso, que desvela unos pequeños pechos ocultos tras un sujetador, una piel pálida y tibia que se eriza en cuanto poso las manos sobre ella, en su cintura, y la atraigo hacia mí para besar con suavidad la unión de su cuello con sus hombros, y luego atreverme con un mordisco que extrae un suave suspiro de su garganta.
No es la primera vez que la oigo suspiras así. Esto no es más que un paso del proceso de los últimos meses. Tampoco es la primera vez que está semidesnuda frente a mí. Ni la primera vez que nos dejamos llevar por la pasión; pero de todos modos, sigo sintiéndome nervioso, expectante y excitado. Sigue siendo sorprendente y extraño este nivel de intimidad.
Por eso acaricio su espalda desde las lumbares, hundiendo las yemas de los dedos, hasta el broche de su sujetador, el cual desabrocho en apenas un par de segundos. Ella se aleja un poco de mí y observo cómo uno de los tirantes se desliza por su hombro, cayendo, y cómo ella termina por desnudar su torso.
Me quito yo mi camiseta, para estar en igualdad de condiciones, y luego ella se acerca a mí, dejando que nuestras pieles se toquen. Puedo sentir su corazón acelerado latiendo casi al mismo tiempo que el mío, y la calidez de su cuerpo consigue, de algún modo, reconfortarme, tranquilizarme, hacerme sentir bien a su lado en estos últimos días de otoño.
Levanto la cabeza para descubrir sus ojos negros posados en los míos, al igual que su frente. Pone una mano en mi pecho y va bajándola hasta llegar al último resquicio de piel desnuda, donde la para. La oigo respirar, y veo que baja la mirada. Sé dónde está mirando, pero yo no puedo apartar mis ojos de ese rostro sonrojado, de esos orbes oscuros que captan toda mi atención, de esa boca entreabierta. Ladeo la cabeza, vuelvo a besarla al tiempo me inclino sobre ella, haciendo que acabe debajo de mí, tumbada, con el pelo esparcido por la almohada y parte de la cama. Me separo de sus labios y bajo a su barbilla, la cual beso, y luego más abajo, su clavícula, su esternón, su pecho izquierdo. Lo beso, también. Introduzco su zona más sensible en mi boca mientras ella gime, mientras su corazón late desbocado, mientras entrelaza sus dedos con los de mi mano derecha y aprieta mis nudillos.
Sus gemidos, sus suspiros, sus respiraciones; inundan la habitación y también mis oídos, al igual que mi sangre. Tardo unos minutos hasta que finalmente sigo descendiendo. Me doy un segundo para observar su rostro, para descubrir sus ojos nuevamente mirándome, atentos a cada uno de mis ahora atrevidos movimientos, porque ella sabe, al igual que yo, que voy a dar un paso más en todo esto. Y está nerviosa, casi tanto, o más, que yo.
Llego hasta debajo de su ombligo a simples besos y entonces desabrocho el botón de sus pantalones, los cuales deslizo después por sus piernas, al igual que su ropa interior. Esta vez sí. Es la primera vez que está completamente desnuda ante mí y yo, romántico hasta la médula, no soy capaz de pensar en otra cosa que en la belleza de su cuerpo. Me excita, obviamente, pero al mismo tiempo me maravilla. Los lunares repartidos aquí y allá, la piel lechosa, las manos temblorosas que se aferran a las sábanas, los proporcionales pechos, la cintura estrecha y el ensanche en la cadera, los firmes muslos, los pies pequeños. Y su rostro, su rostro sonrojado y expectante, sus labios entreabiertos. Su mirada atenta.
Tomo aire y me cuelo entre sus piernas, aún con los pantalones puestos, apoyándome primero en las palmas de las manos y luego en los antebrazos. Dejo mi rostro a escasos centímetros del suyo, dejando que mi pelo caiga alrededor de nosotros, cerrando el mundo a sólo nosotros dos. Ella esboza una tímida media sonrisa, y abre la boca para decir algo, pero poso un dedo un sus labios y niego con la cabeza.
No nos hacen falta palabras, no ahora.
Vuelvo a besarla, tratando de expresar todo el amor que siento hacia ella y, al mismo tiempo, toda la pasión, todas las ganas que tengo de unirme y entregarme a ella.
Me apoyo en sólo un brazo y bajo lentamente una mano por su cuerpo hasta llegar a su zona más íntima, donde busco el punto perfecto de su placer que provoca que su cuerpo se estremezca, que sus piernas me aprisionen, que los besos que me da se vuelvan torpes, y que su garganta se llene de incontenibles gemidos.
Observo con fascinación cómo su cuerpo recibe descargas de placer, y cómo ella muestra todo lo que siente sin ningún tipo de vergüenza, hasta que sus ojos se abren de plena sorpresa al notar cómo uno de mis dedos se desliza en su interior. Me mira y veo que quiere que siga, aunque también veo cierto temor. Igualmente, uno se convierte en dos, pero los muevo con suavidad. Ella, casi de inmediato, se aferra a mí, se encoge, y gime contra mi hombro. Según acelero va aumentando la cantidad de sus gemidos hasta que, de pronto, ella baja una mano y me agarra la muñeca. Paro de inmediato, temiendo haberla hecho daño, cuando siento contracciones contra mis dedos, y que sus piernas tiemblan.
Gime a intervalos, liberando todo el placer, y lentamente se suelta de mí y termina por volver a estar tumbada. Observo su frente un tanto brillante y el color rojo de sus mejillas. Me dedica una sonrisa y yo, entonces, dejo de invadirla.
Comienzo a desabrochar mi pantalón, dispuesto a quitármelo, cuando sus manos se posan en las mías. De nuevo una mirada juguetona en su rostro. Lo hace ella. Me lo quita ella, y no puedo evitar sentirme un tanto avergonzado cuando estoy completamente desnudo. Ella me mira a los ojos y yo tengo que desviar mi mirada. No sé qué le pareceré físicamente. A veces me llama guapo, pero yo no sé si creérmelo. No sé si le gustará lo que ve.
Me empuja el hombro y me obliga a tumbarme. Miro al techo, esperando que suba para besarme, pero no lo hace, y por eso me sorprendo al sentir la humedad de su lengua recorriendo mi sexo. Me incorporo levemente, a tiempo para ver el momento justo en el que lo introduce en su boca. Un gemido ahogado sale inmediatamente de mi garganta, siendo yo incapaz de retenerlo.
Siento que baja, lentamente, y vuelve a subir, absorbiendo. Siento la humedad de su lengua y de su boca en general, siento cada movimiento que hace, y tengo que tumbarme y llevarme las manos a la cara. Es tan placentero que apenas puedo contenerme. Tan placentero que no quiero que pare nunca, pero al mismo tiempo me provoca muchas ganas de hacerle yo cosas a ella. Tan placentero, pero a la vez agradable, que casi me dan ganas de quedarme dormido así. Sería una buena manera de dormirse.
Frunzo el ceño y mis labios quedan entreabiertos, al tiempo que trato de que mi mente no quede llena por el placer, si no que piense en otras cosas. Pero es complicado, realmente complicado, sobretodo cuando pasa de hacerlo suavemente a aumentar la velocidad.
Suspiro y trago saliva. Aparto los brazos de mi cara y miro al techo. Miraría hacia abajo, pero suficiente es tener su imagen en mi imaginación. El techo. La lámpara que cuelga. El placer. La velocidad. Mi cuerpo. Su cuerpo. Su rostro cuando disfruta. Sus gemidos. Miles de imágenes que asaltan mi mente, hasta que noto un último deslizamiento de sus labios.
Me pregunto cuántos minutos habrán pasado y hasta dónde llegaremos. Lo de hoy ya ha sido diferente, ya ha sido un paso. Desnudos, por primera vez, ambos. Tocamientos mucho más cercanos. Atreverse.
Entonces aparece ante mí, apoyando el peso de su cuerpo en una mano que va a parar a mi hombro. Noto la otra agarrando la base de mi virilidad y luego cómo se va sentando sobre ella, pero la freno. Alargo el brazo, abro un cajón de una cómoda cercana y saco protección, la cual me pongo mientras ella espera. Tiro la caja al suelo, para acelerar las cosas.
Me pregunto si está segura de esto, me pregunto incluso si yo estoy seguro, y abro la boca para expresarlo en voz alta, pero ella me posa un dedo en los labios tal y como yo hice antes.
No hacen falta palabras.
Dejo que actúe. Dejo que se vaya sentando sobre mí a la velocidad que ella quiera. Veo que sus ojos se cierran y que su boca se tuerce en una mueca de dolor. Me preocupo, temiendo que le duela demasiado, pero ella sigue adelante. Aguanta la respiración y lo que debe sentir hasta que, finalmente y tras unos instantes en los que disfruto de una nueva sensación hasta ahora desconocida, estamos completamente unidos.
Suelta el aire que había mantenido en sus pulmones y se recuesta sobre mí. Puedo sentir cada uno de sus movimientos, sus estrecheces, su humedad, su calor. Y no resisto el impulso de agarrar sus caderas y mover yo la mía hacia arriba, buscando más profundidad.
Me mira a los ojos, me sonríe y luego me besa. Apoya, entonces los antebrazos alrededor de mi cabeza, y echa la suya a un lado, cerca de mi hombro, mostrándome de nuevo el techo. Siento que sube la cadera con lentitud y frunzo el ceño ante la agradable sensación, y luego la baja, igual de lentamente. Cada movimiento es más placentero que el anterior y me obligo a que mi mente se llene de otras cosas para que esto no termine, porque no quiero que termine. No de momento.
Siento cada vez más placer según me acostumbro a las sensaciones, y según ella aumenta la velocidad y amplitud de los movimientos. Comienza a gemir y, de pronto, se alza frente a mí. Queda totalmente sentada encima de mí, mostrándome su cuerpo, y apoya apenas las yemas de los dedos en mi abdomen.
Comienza a mover su cadera y yo, casi como acto relejo, llevo las manos a sus pechos. Observo cómo se mueve, como su gesto cambia, cómo gime, su cuerpo. Observo todo lo que puedo al tiempo que yo también disfruto. Entonces, en medio de toda la pasión, en medio de todo lo que estamos haciendo, de la timidez, de la pérdida de lo que antes teníamos, de los nervios del momento, ella me mira sin dejar de moverse y me dice:
-Te quiero.
Agarro su cadera y hago que pare. Me yergo, agarrándola fuerte, primero sentándome y luego levantándola conmigo cuando yo me levanto, haciendo que nuestra unión no se rompa, hasta que quedo encima de ella, entre sus piernas.
-Y yo a ti - respondo, mirándola a los ojos.
Levanto una de sus piernas, hago que la apoye en mi hombro, y entonces comienzo a moverme por y para ella. Mi única motivación es proporcionarle placer hasta que llegue al clímax, como antes.
Y así lo hago. Me muevo para ella, me agoto para ella, hasta que consigo que su cuerpo vuelva a sentir el límite del placer. Hasta que su intimidad se estrecha una y mil veces provocándole descargas de placer, hasta que sus piernas tiemblan de nuevo.

Seguimos así, durante un buen rato, hasta que estando ella encima de mí no pude soportar más placer y llegué a mi tope. Ella me miró con curiosidad mientras mi cuerpo era recorrido por el mayor placer posible. Y luego, cuando terminé, la encontré sonriéndome con cariño. Me besó en la frente y luego se separó de mí.
Estábamos los dos empapados en sudor, así que nos duchamos, juntos. Nos besamos bajo el agua, reímos. Nos quisimos.
Ahora mismo ella duerme, o eso creo. Tiene la cabeza apoyada en mi pecho, y una pierna sobre las mías, al igual que un brazo sobre mi torso. Respira profundamente mientras yo acaricio su larga cabellera.
Siempre me habían dicho que la primera vez es la peor, que salía todo fatal, y seguramente tengan razón. Seguramente dentro de unos meses, cuando tengamos más experiencia en este campo, nos riamos de lo mal que lo hicimos hoy. 
Lo importante no es que haya sido la primera vez, si no que ha sido la primera de muchas, y que ha sido, especialmente, con ella. La chica de mis sueños, o incluso mejor que la de mis sueños. No quiero tener esto con ninguna otra.
Por supuesto, desearé a otras mujeres, a muchas otras; pero únicamente en mi cabeza. En la realidad sólo la querré a ella.
Si supiera lo unido que me sentí a ella cuando terminó mi clímax. Si supiera que sólo quería abrazarla y decirle que nunca, jamás, se alejara de mí. Si supiera lo especial que ha sido todo esto para mí, todas las cosas que pienso ahora mismo. Si supiera que he amado cada centímetro de su piel.
Si supiera, simplemente, cómo la quiero.
Pero lo sabe. Sé que lo sabe. Porque ella también se siente así.
Y por eso no se me borra la sonrisa de la cara hasta que caigo dormido a su lado.


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Ahora, el bombazo. Espero que nadie, ningún lector de Sangre sobre el pan, se lo tome como una ofensa, o como algo malo, o qué se yo. Igualmente, he dejado algunas pistas muy leves, pero os digo que estos en mi cabeza son Hunger y Plague. Ale, dicho. Que su relación está más desarrollada en mi mente y que hay algunas escenas que he imaginado entre ellos, pero que eran innecesarias para la novela y por tanto no las incluí. Esta una de ellas.
No me juzguéis, son mis personajes y hago lo que quiero con ellos xD
Además, qué leches, es un momento súper bonito. Lo sabéis. Sexual, sí, no vamos a negarlo (si lo negáramos seríamos estúpidos todos); pero bonito.
Por cierto, me diréis con respecto a la imagen: "Pero Plague tiene el pelo negro y no rubio y Hunger lo tiene largo..." y yo os diré: "Poneros vosotros a buscar una imagen bonita de una pareja abrazándose en una cama en la postura que describo que Hunger y Plague en la que ella sea morena de pelo largo y él de pelo largo". No es tan fácil (llevo, literalmente, media hora buscando una decente xD).
En fin, pues eso. Que se os quiere :3 
¡Y gracias a Pao D'Cid por comentar la anterior entrada! ^^

10 ago 2013

Sobre Hunger.

Tras un montón de tiempo sin publicar nada sobre los personajes (recordad, la entrada que hice sobre Blasphemy), hoy vengo a hablaros de... ¡HUNGER!
Bueno, actualmente ya le conocéis: un chaval de unos quince años, que se ve peor de lo que está porque en realidad no es tan flaco ni tan débil como él piensa, con heridas en los labios, curioso, inteligente, ojos color miel, cabello castaño, liso y largo... vistiendo con camisetas de grupos y Converse negras. Y en su casa, en ropa interior.
Pues que sepáis que Hunger al principio no era así, no. Hunger, en mi cabeza, empezó siendo... ¡una chica!

"Espera, Misora, ¿lo dices en serio?"

Que sí, que sí. Completamente en serio. Hunger empezó siendo una chica, en concreto una bailarina de cabello negro. ¿Y una bailarina por qué? Porque ellas tienen que estar flacas. Hunger, hambre, estar flaco... me seguís, ¿verdad? Además no se iba a llamar Héctor en la realidad (obviamente), si no que se iba a llamar Marion, un nombre horrible a mi gusto, pero le pegaba, o eso me parecía a mí. Os dejo aquí el primer dibujo que hice de Hunger, cuando era bailarina:

Me hace gracia ver que le dibujé con unas medias negras y rasgadas. Se ve que Hunger siempre ha sido un poco... oscuro respecto a colores y no me había dado ni cuenta.

Os diría lo que iba a ser dentro de Pangea, pero la idea original de Sangre sobre el pan era diferente a la actual (os la explicaré algún día, lo prometo) y no había un Pangea propiamente dicho. 
El asunto es que llegó un momento que decidí que sería mejor que fuese un chico por el simple hecho de que sólo había un chico en el grupo, Moses, y como el personaje menos desarrollado por aquél entonces era Hunger, decidí hacerle chico.
Pero igualmente se iba a llamar Hunger, por lo que tenía que existir un por qué para ese nombre. Podría haberle hecho bailarín, sí, pero no se me ocurrió; así que lo que asaltó mi mente fue que estuviera enfermo. Que tuviera un problema estomacal que le hiciera comen poco y estar flaco, por lo que eso hice. Luego además escuché ésta canción (si no os gusta mucho el metal no la escuchéis):


... y dicha canción me hizo convertirle en un tipo heavy. Pero no quería que fuera el típico heavy seriote, con barbas, alabando a Satán (sí, estoy generalizando, lo cual no me gusta nada pero ahora mismo es útil); más que nada porque era un adolescente, así que hice que tuviera una personalidad más suave, que se llevara bien con su padre, que creyera firmemente en el amor... esas cosas. Pero igualmente le hice fuerte mentalmente, inteligente, y, aunque no sea el tipo más guapo del mundo, con cierto atractivo. Por supuesto, Hunger no se da cuenta de esas cualidades debido a su baja autoestima, pero al menos tiene la fuerza de voluntad suficiente como para mejorar.
Ah, y le puse gafas porque me salió del papo. No había ningún personaje con gafas y en los grupos de amigos sieeempre hay alguien que las necesita, así que se las puse a Hunger, porque le gustan los videojuegos, ver la tele, leer cosas por internet... y eso, nos guste o no, desgasta la vista (¡acabaremos ciegos!).
He aquí un dibujo de Hunger que hice hace tiempo en mi agenda. Aviso de que no está muy bien, lo cual se acentúa dado que todavía no sé dibujar bien a los hombres:


Respecto a su parte de hombre-león, simplemente surgió de la nada una vez tuve la idea actual de Pangea. Me dije: "¿Qué clase de personaje podría ser?" y pensé que dado que no poseía características físicas, pero sí mentales, debía ser mentalista; pero no quería hacerle humano ni elfo (¿un heavy elfo? ¿Dónde se ha visto eso?) ni mago ni nada de eso, por lo que le mezclé con el animal que más pegaba con su aspecto físico, sus ojos color miel y su melena: un león.
Pero no podía ser un hombre-león fornido y fuerte, tenía que ser como él, flaco, un tanto demacrado. Y así le hice. Y aquí el primer dibujo que hice de su forma en Pangea:


En fin, creo que no me queda nada más que añadir. Hunger casi siempre fue como es, de no ser por sus inicios femeninos. 
Dicho esto, anuncio que la próxima entrada será sobre Plague. Porque sí, porque me da la gana. Y de paso, os contaré cosas sobre la pareja Plunger.
¡Un beso a todos!


1 jul 2013

¡Ganadores de los concursos!

PRIMER CONCURSO

Ganador: Pao D'Cid, con su blog Let's Be Freaks.
Premio: Dos meses de publicidad en ambos blogs.



SEGUNDO CONCURSO

Ganador: Road Kamelot, con su blog Labios de Tinta.
Premio: Un mes de publicidad en ambos blogs, además de un dibujo que haré yo misma sobre el personaje que me describió, el cual publicaré en una entrada junto a la descripción del mismo.



TERCER CONCURSO

Ganador: Abby Gall Kelevra (Towanda), con su blog Diario idiota de una fugitiva de pega.
Premio: Tres meses de publicidad en ambos blogs, además de la publicación de su dibujo ganador junto con otros dos que me envió en la sección FanArt de Sangre sobre el pan. (Se pueden ver clickando sobre la palabra "FanArt" en la frase anterior).




¡Felicidades a las tres por haber ganado!
¡Y gracias a todos los que habéis intentado conseguir estos premios por participar!

14 jun 2013

Explicaciones a la falta de nuevo capítulo en Sangre sobre el pan.

Bueno, pues una vez más estoy aquí fallando al capítulo del miércoles de cada semana.
Y lo siento, pero como siempre hay un motivo - yo no hago las cosas porque sí o porque ser vaga, vamos a ver.

Bien, comenté en el anterior capítulo que quizá el siguiente estaba mal narrado o algo así, y es porque es un capítulo que me está costando mucho escribir. Normalmente llevo más escrito de lo que publico, pero en esta ocasión soy incapaz. ¿Por qué? Porque todo lo que escribo de ese capítulo diecinueve me parece basura. Quiero decir con esto que escribo, lo releo y no me parece a la altura de todo lo que sucede en el capítulo, así que lo borro y vuelvo a empezar.
Me tiro así como dos horas, me frustro y borro todo.
Y así llevo más de dos semanas, así que no sé cuándo podré publicar algo nuevo.
Espero que hoy pueda, porque he estado escribiendo como una hora o así y me ha quedado bastante bien, pero quién sabe si luego me parece un truño y lo borro.
En fin, que siento la tardanza, de verdad. Estoy intentando trabajar lo más rápido y mejor que puedo.

De todos modos, cuando me pasa esto, luego me suelen quedar capítulos espectaculares, así que valdrá la pena, os lo prometo.

Muchos besos y, nuevamente, mis disculpas.

5 jun 2013

¡Concursos!

Bien, esto es sencillo.
Tres concursos relacionados con Sangre sobre el pan, y os podéis presentar a todos si gustáis.
Están ordenados de más sencillo a más difícil.

PRIMERO
Bases: - Escribir un comentario en esta entrada indicándome que participas ("Participo en el primer concurso", por ejemplo).
            - Seguir el blog, tanto este (Explosiones en la cabeza) como Sangre sobre el pan.
            - Mandarme un e-mail que responda a esta pregunta: ¿Cuáles son los nombres reales de los                       protagonistas de Sangre sobre el pan? (No, no se llaman Plague, Hunger, War, Blasphemy y Moses. Eso son apodos).
            - Incluir en el e-mail una dirección a tu blog.
            - No publicar la respuesta en un comentario.
            - La primera respuesta correcta será, obviamente, la ganadora.
Premio: Dos meses de publicidad en los dos blogs ya mencionados, es decir, no estar en la página de Afiliados, si no en la columna de la derecha y al final de las entradas que escriba.
Tiempo para participar: Dos semanas empezando desde hoy. Las fecha última para mandar la respuesta será el 19 de Junio.

SEGUNDO
Bases: - Escribir un comentario en esta entrada indicándome que participas ("Participo en el segundo concurso", por ejemplo).
            - Seguir el blog, tanto éste (Explosiones en la cabeza) como Sangre sobre el pan.
            - Mandarme un e-mail, y no un comentario, describiendo de la manera más detallada posible cómo sería vuestro personaje dentro de El Juego. Tendrás que indicarme su raza (elfo, enano, duende, humano mezclado con animal, humano, hada, etcétera), su profesión (mago, guerrero, defensivo, arquero, mentalista, tendero, tabernero, curandero, etcétera), aspecto físico incluyendo ropa; y personalidad. ¡Deja volar tu imaginación!
            - Incluir en el e-mail una dirección a tu blog.
Premio: Un mes de publicidad en los dos blogs ya mencionados, es decir, no estar en la página de Afiliados, si no en la columna de la derecha y al final de las entradas que escriba; además de un dibujo del personaje ganador que mandaré a tu correo y publicaré en una entrada junto con la descripción que me mandaste.
Tiempo para participar: Tres semanas empezando desde hoy. La fecha última para mandar el e-mail será el 26 de Junio.

TERCERO
Bases: - Escribir un comentario en esta entrada indicándome que participas ("Participo en el tercer concurso", por ejemplo).
            - Seguir el blog, tanto éste (Explosiones en la cabeza) como Sangre sobre el pan.
            - Hacer un dibujo de algún paisaje, personaje o escena de Sangre sobre el pan y mandarlo a mi correo. Tiene que ser un dibujo hecho a mano o a ordenador, pero tuyo. No son válidos dibujos encontrados por Internet ni fotografías.
            - Incluir en el e-mail una dirección a tu blog.
Premio: Tres meses de publicidad en los dos blogs ya mencionados, es decir, no estar en la página de Afiliados, si no en la columna de la derecha y al final de las entradas que escriba; además de la publicación de tu dibujo en la página FanArt de Sangre sobre el pan, y en una entrada dentro de este blog.
Tiempo para participar: Tres semanas empezando desde hoy. La fecha última para mandar el e-mail será el 26 de Junio.



El día que se anunciarán los ganadores de los tres concursos será el 1 de Julio, y se hará creando una entrada en este blog, la cual se enlazará en Tuenti.

El e-mail de contacto es el siguiente: misoravlogs@gmail.com

Dudas en los comentarios.

Indicadme a qué concurso os presentáis, por Diox, que si no será un lío.

Un besote, y espero que participéis ^^

6 may 2013

Disculpa formal con mis seguidores.

Sabéis todos que, hasta ahora, he seguido en Sangre sobre el pan el ritmo prácticamente ininterrumpido de un capítulo por semana, y siempre, excepto en una ocasión, que he cambiado el día de subida ha sido con aviso previo.
Sabéis que he escrito sin falta los capítulos y que he respondido a vuestros comentarios, los cuales valoro muchísimo y me hacen seguir adelante con lo que hago.
Sabéis que os tengo cariño y que sois los impulsores de que siga aquí, de que día a día trabaje y mejore por y para vosotros, porque lo merecéis, porque quiero ofreceros calidad al leer.
Y por último sabéis que tengo una vida.
Si por mi fuera pasaría los días en el blog, me dedicaría plenamente a escribir... pero en la vida pasan cosas que a veces suponen un impedimento.
Sabéis también que siempre justifico mis faltas, y en esta ocasión no será menos; al igual que sabéis que la semana anterior, el miércoles anterior, no hubo capítulo... y se ha retrasado hasta hoy.
Bien, explicaré por qué:
Tuve una discusión fuerte con mi madre el martes. Desde el martes hasta el domingo había un puente en el que tenía pensado salir, escribir, dibujar, estudiar, pasarlo bien... y publicar el capítulo el miércoles. Si no pude hacerlo fue porque la discusión acabó en castigo y mi madre decidió quitarme el router durante el puente. Sin Internet no pude publicar, y es por eso por lo que no hubo capítulo.
Si os preocupa mi relación con mi madre, deciros que casi nunca peleamos y que ya nos hemos arreglado. Esto seguramente no vuelva a pasar en meses.
Además de esto, estoy muy ocupada con los exámenes finales (empiezan el Jueves de esta semana), la graduación, la Prueba de Acceso a la Universidad... y largo etcétera. Pero todo esto no quiere decir que no deba disculparme, así que, queridos y queridas...
Lo siento muchísimo. Siento no haber publicado el capítulo a tiempo y siento si últimamente os he dejado un poco de lado. No merecéis eso, ni mucho menos.
Sin embargo, espero que seáis comprensivos y que sigáis a mi lado en esto. Lo espero desde lo más profundo de mi corazón y cruzo los dedos porque así sea.
Un besazo a todos vosotros por ser tan estupendos. Agradezco todas las cosas que hacéis por mí.


PD: Me ha quedado muy seriote, pero que sepáis que estoy bien, ¿eh? Ah, y mis exámenes salieron bastante bien. Sólo suspendí Mates (si alguien se lo pregunta, ése no fue el motivo de discusión con mi madre xD). Y por cierto, puede que no haya tenido Internet, pero eso me ha hecho centrarme en la novela y poder escribir mucho, lo cual es bueno para todos nosotros. 

24 abr 2013

¡No me tiréis tomates!

Escribo esta entrada rápidamente porque tengo que volver al estudio:
Hoy no voy a poder subir el capítulo de Sangre sobre el pan debido a que estoy de exámenes, como ya comenté en la entrada del miércoles pasado en aquél blog. Sin embargo, subiré mañana el capítulo que no he subido hoy.
Espero que comprendáis esto (seguro que sí) y que perdonéis las molestias.
Un beso a todos, majísimos.

(Para que me perdonéis más, dejo unos vídeos que me gustan y que podrían gustaros a vosotros).


15 abr 2013

Sobre Blasphemy

Prometí que haría una serie de entradas sobre los personajes de Sangre sobre el pan, hablando de sus orígenes en mi cabeza.
Bien, empiezo hoy esa serie de entradas hablando de, nada más y nada menos, Blasphemy.
Ella fue la primera de todos los personajes, con quien se inició todo el proceso creativo que acabó en idea para novela y que duró prácticamente un año de planear cosas, y aún sigo planeándolas, añadiendo pequeños detalles a la ya resabida para mí trama principal.
Blasphemy empezó siendo una noche aburrida de verano. Estaba en el baño (sí, en el baño. No me miréis mal, en verano el suelo del baño está frío, me siento ahí y me dedico a disfrutar del tiempo libre) dibujando en un cuaderno con un bolígrafo de tinta roja que me encantaba, pero que por mala fortuna he perdido. Simplemente quería dibujar una chica con rastas, imaginando a una tipa que iba en monopatín y vestía con una estética más bien Steampunk, es decir, con este estilo más o menos:

Total, que tras un rato dibujando, intentando plasmar en el papel lo que tenía yo en la cabeza, logré dibujarla. Y nada más terminar, me dije que me había quedado muy bien, que merecía al menos un nombre. El primer nombre que llegó a mí cabeza fue Blasphemy, y así la llamé. Entonces surgieron dudas en mi cabeza: ¿Por qué Blasphemy? ¿Por qué un nombre tan bíblico? ¿Por qué Steampunk? ¿Por qué un monopatín? y lo más importante... ¿por qué puñetas la había dibujado con un libro enorme en la mano si no me la había imaginado así?

Empecé a resolver esas dudas mientras seguía pintanto escenas de ella a su alrededor, las cuales en la imagen anterior están recortadas porque, sencillamente, no quiero mostrarlas. Pensé que podría ser una chica muy malhablada, y por ello Blasphemy; que podría estar relacionada con alguna trama oculta de la Iglesia o el mundo cristiano, y por ello ese nombre bíblico; que el libro pertenecía a una antigua biblioteca donde ella iba a estudiar dado que era universitaria... y que tenía estilo steampunk porque le gustaba.
A partir de ahí tuve que pensar una trama relacionada con conspiraciones que fue dando muchas vueltas en mi cabeza hasta llegar a lo que es hoy. La idea original dista bastante de la actual, pero no importa, porque la actual me encanta (y sé que a vosotros también, majos).
Por otro lado, tenía que imaginar a sus compañeros de aventuras, pero de ellos ya os hablaré en otras entradas.
Bien, esos son los orígenes de Blasphemy. Como veis en el dibujo, una chica flaca, con un piercing en la ceja, vestida con un estilo que se asemeja más al de Plague, universitaria, estudiante, lectora... pero comento detalles de ese dibujo: como veis, lleva un corsé que, aunque ha sido cambiado por uno con cuerdas en vez de ser el de la imagen, con una enorme hebilla; se mantiene, al igual que la camiseta, que aunque ahora es de cuello de barco y tiene dos pequeñas mangas abombadas, sigue teniendo la misma línea a la izquierda.
También he mantenido la boca entreabierta, la cara de pasmada, el piercing y... el libro, dentro de Pangea (habéis leído sobre ese libro si habéis llegado al capítulo 14).
El resto de cosas, las he cambiado. Deportivas All Star por manoletinas, medias por piernas descubiertas, falda por shorts, brazos totalmente desnudos, fuera esos pedazo de cascos y... el tatuaje también fuera. Ése tatuaje, por cierto, creo que pertenece a la serie Naruto.
Ah, también podréis observar que a la izquierda hay una cara entrecortada con unos cuernos... sí, es Blasphemy en El Juego, una especie de primer diseño que hice aquella noche. Llegué a pensar en El Juego ese día en el baño, pero no al nivel actual. Pensé en una especie de grupo más cerrado, pero ya os hablaré de ello.
Por cierto, ése dibujo inicial es del año la pera. Creo que de cuando todavía tenía quince años (tengo diecisiete ahora mismo). Aquí abajo os dejo el que puse en el blog, dibujado el año pasado, para que comparéis entre los dos diseños:

Como podréis observar, ahí ya se parece más a la Blasphemy que Hunger conoce en Callao, Madrid. Incluso está un poco más entrada en carnes, aunque no demasiado.
Ah, cabe destacar que siempre pensé en Blasphemy como una maga. Siempre, siempre. Es una idea que estaba fija en mi cabeza. Aunque en su diseño original en El Juego no vestía con corsé ni con falda larga. Siquiera tenía patas, sino piernas. Se parecía mucho más a un humano-reptil que a una diablesa. Esto se acentuaba porque llevaba cota de malla, que también es algo digamos... escamoso. Iba descalza y llevaba unos pantalones largos. 
También quiero resaltar que, durante una corta temporada, imaginé a Blasphemy con boca un tanto felina o de oso o algo por lo parecido. Digamos que era un estilo más animal:

Y por supuesto, por aquél entonces aún cargaba con un libro enorme para poder decir sus hechizos. 

En fin, de Blaspemy no tengo mucho más que comentar. Siempre pensé en ella como la líder del grupo, la que sería capaz de tomar decisiones, la mejor para valorar las cosas y tratar de llegar a la mejor elección. Aunque he de comentar que al principio era una tipa mucho menos atenta a su alrededor de lo que es ahora. Antes se pasmaba mirando una flor, y ahora no. Ése es un rasgo que ahora tiene otro personaje, a ver si adivináis cuál es.

Pues nada, hasta aquí la entrada sobre Blasphemy, dejando planteada la pregunta y esperando que os haya gustado.

Gracias, Pao D'Cid, por haber comentado la anterior entrada ^^ 

Un beso a todo el mundo. Dentro de poco llegaré con otra más, seguramente hablando de Plague o de Hunger.