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11 jun 2016

Las aventuras de Trashy Girl - Trashy Girl

Para el día que Trashy Girl desapareció, ya me había contado todas sus aventuras, o eso quiero pensar. Probablemente no lo hizo. Lo que Trashy Girl tenía era que había vivido demasiado para lo poco que llevaba en el mundo, algo que en ocasiones, cuando creía que nadie la miraba, se reflejaba en el gesto que transformaba su rostro.
No me sorprendió demasiado que desapareciera, supe desde un principio que algo así pasaría, que se trataba de un suspiro tristeza, de amor, de felicidad plácida y hastío al mismo tiempo, y todos sabemos que los suspiros, por largos que sean, sólo aguantan unos segundos antes de expirarse. 
Tuve ese enfoque sobre ella desde que cruzamos las primeras palabras, y se fue confirmando con cada día que pasaba a su lado, cada nueva historia que surgía de sus labios. Vivía rápido, corría más deprisa que el paso del tiempo, empezaba a asimilar lo que había pasado cuando ya estaba dentro de lo siguiente. 
Estaba agotada, pero era una adicta a ese no parar, quizás más que a cualquiera de las drogas que había probado. Los problemas eran una constante en su vida, tenía pocos momentos de paz en los que solía decirme "ojalá esto se alargue todo lo posible, y más", pero pronto caía ella sola en el siguiente contratiempo. Solía pensar que se trataba de mala suerte, pero ahora sé que Trashy Girl era así, que necesitaba de aquello para seguir adelante. Cuando no ocurría nada externo en su vida, se veía forzada a mirarse, y no se aguantaba. 
"Soy un huracán", me decía en esos momentos, "Soy un huracán que arrasa con todo". De alguna manera, tenía razón. Su mera presencia parecía atraer los problemas, que se removían donde ella estaba, que nos removía a todos, nos zarandeaba con una fuerza que no podíamos resistir hasta dejarnos tirados en alguna parte. Y ella seguía en pie.
Pero era adictivo estar a su lado. No por los problemas, odié cada uno de ellos, simplemente... cuando las cosas iban bien, era un constante chute de euforia, de arte, de conexión con algo que todavía no puedo explicar. Trashy Girl era una fuerza de la naturaleza metida en un cuerpo humano, sin duda podría ser un huracán... pero para mí, era su poder, su súperpoder. Si la conocías, te conectaba al mundo de la manera más cruda posible, para lo bueno y para lo malo. Te conectaba al modo menos pulido de sentir, a una pureza extraña, en ocasiones hasta desagradable, que te llenaba de todas las formas posibles hasta casi asfixiarte. 
Me resultaba imposible negarme a esa asfixia sólo porque me hacía sentir presente a cada instante, como si realmente estuviera viviendo. Todavía puedo sentirme así.
Trashy Girl había nacido con ese poder, y estar con ella suponía sentirlo y ya no olvidarlo. Pero para que pudiera ponerse en marcha, Trashy Girl debía sentir, sentir sin parar, y daba igual qué. De ahí los problemas, de ahí las aventuras.
La última vez que la vi se despidió con la mano, se iba con un amigo, o un amante, no estaba muy claro. Puede que ambas. Me quedé observando su espalda mientras caminaba, su pelo descolorido de todos los colores. Se giró un instante para mirarme y volvió corriendo para darme un beso rápido en los labios, y fue quizás el más intenso que nos dimos. El nombre de Trashy Girl surgió en mi cabeza en ese instante, ella se despidió para siempre, y nos dimos la vuelta para seguir con nuestras vidas.
Ahora, probablemente, ella esté en una de sus relaciones esporádicas, una de sus fiestas, uno de sus problemas, una de sus largas caminatas de vuelta a casa, despertándose en casa desconocida, jugando su pelo, a punto de teñirlo una vez más, metida en la cama hasta medio día o llorando por alguna película.
Seguramente esté generando el siguiente huracán, corriendo en círculos por una azotea pensando en saltar y marcharse volando, en saltar y dejar caer su peso muerto contra la acera, en saltar y viajar por el espacio-tiempo en la caída para ser la nueva manzana de Newton, en saltar y que alguien tome una foto en el momento justo y convertirse en el alma gemela de TheFallingMan.
Pero Trashy Girl jamás saltaría. Trashy Girl corre hasta que no aguanta más y utiliza las últimas fuerzas para quedarse al borde de la azotea, para no ver suelo frente a sí, solo aire. Aire y edificios, aire y carreteras, aire y campo, aire y aire. Trashy Girl levanta los brazos al cielo y se deja caer hacia atrás, hacia la gravilla. No le importa hacerse daño cuando su cuerpo entero choca contra el suelo. Merece la pena desplomarse sólo para estar en el momento que sólo siente que el mundo se tuerce y ella cae, una sensación que elimina todas las demás.
Trashy Girl, por último, se sonríe al descubrirse tirada de nuevo, se levanta, se coloca la ropa y camina otra vez porque sabe que es Trashy Girl y que tiene que hacerlo, como sabe que habrá una próxima azotea en la que intentarlo.

29 ene 2014

Veintinueve de Enero - Tres años después

War, Coliseo, Pangea:
Camino por el largo pasillo hacia la entrada a la Arena, una vez más. Las antorchas se encienden según paso por su lado, y se apagan cuando ya estoy lejos. Domine aletea a mi derecha, acompañándome de nuevo. Ya
no es sólo mi hada, ahora es mi amigo, mi apoyo, e incluso mi secretario. Se encarga de organizarme las semanas, y se lo agradezco.
Hace un momento estaba en una rueda de prensa. He visto a Moses allí. Siempre viene, y siempre le concedo la palabra. Me da igual que luego digan que es trato preferente porque fue mi compañero de equipo. No hablamos nunca, es mi único contacto con él, y fue alguien que cambió algo en mí. Alguien importante.
Siempre está con sus preguntas filosóficas. Lo detesto, de verdad, pero a la vez necesito que las haga. Necesito que me obligue a pensar.
Dicen los de la prensa que he cambiado, y es verdad. Mi número de combates se ha reducido. Sigo en mi línea de no rechazar ninguno, de ganarlos todos; y sigo sintiendo el frenesí de la gloria corriendo por mis venas, pero ahora cada vez que un jugador cae muerto a mis pies no puedo evitar pensar si caerá muerto en la realidad, y si será mi culpa.
Llego al final del pasillo y observo, a través de los huecos cuadrados en la puerta, a la gente emocionada en sus asientos del Coliseo. Puedo oír sus miles de voces excitadas ante los combates que se avecinan. 
Tomo aire y frunzo el ceño, poniendo recta la espalda. Me coloco el casco y Domine revolotea frente a mí. Me da ánimos con una sonrisa, y también confianza con unas pocas palabras. A pesar de que siempre voy confiada, nunca está de más que él me suba los ánimos.
Le sonrío levemente y le indico con la cabeza que se vaya.
Me pregunto si Hunger o Plague estarán entre los asientos del público. Siempre les busco con la mirada al entrar, y al salir; y nunca les veo. No me sorprende. Algo tan violento no es lo suyo. 
Blasphemy llega a mi cabeza. He invertido bastante dinero en buscarla. Moses fue con ella a Letonia, a encontrar al Gabriel que se ocultaba tras su personaje en Pangea, y ella desapareció dentro de un piso. Para cuando la policía llegó allí después de que Moses se alarmara y les llamara, no había nada dentro. Era un piso vacío, lleno de polvo.
Es algo demasiado misterioso. He pasado tardes enteras pensando al respecto, tratando de unir las pistas que he conseguido tras pagar investigaciones, pero me resulta imposible. Nada tiene sentido, y lo poco que lo tiene, está a medias. Son todo callejones sin salida, como si alguien los interrumpiera de pronto. Y estoy convencida de que ese alguien es Gabriel, pero no puedo demostrarlo, y tampoco quiero desaparecer.
Las puertas comienzan a abrirse. El sol reflejado en los granos de arena me ciega un instante, obligándome a entrecerrar los ojos, pero yo camino hacia delante, envolviéndome en los aplausos y vitoreos del público, al cual miro una vez más, buscando esperanzada a mis amigos.

Hunger, su hogar, España:
Estoy terminando de vestirme cuando oigo el timbre. Voy a paso rápido al recibidor, donde pulso el botón para abrir el portal a la calle. Veloz como el viento voy a la cocina y me tomo un par de pastillas, y luego al baño, donde me peino el húmedo pelo. Esto me pasa por no hacer las cosas con tiempo, joder.
Antes de que me dé tiempo a ponerme una triste camiseta, ya llaman al timbre del piso. 
Me miro en el espejo de cuerpo entero de mi cuarto. Bueno, no doy asco. Estoy bien, supongo. No pasa nada porque abra con el torso desnudo.
Voy de nuevo al recibidor y abro la puerta.
- Héctor, por Dios - dice ella, que hoy viene con el pelo recogido en dos trenzas - No me recibas así de sexy, hombre.
- Uy, sí. Muy sexy - respondo, sarcástico, mientras me aparto para dejarla pasar.
- Ya te digo yo que sí - dice, entrando.
Se encamina directamente a mi cuarto y yo la sigo, viendo su graciosa manera de caminar. Una vez allí, se descalza y yo aprovecho para ponerme una camiseta cualquiera.
Luego me acerco y la beso. Es curioso porque ahora tenga que agacharme un poco para besarla, y ella tiene que levantar la cabeza. Antes era al revés.
Se ríe con suavidad y se sienta en mi cama. Me pregunta qué tal llevo los exámenes, y lo único que puedo hacer es suspirar. Es el último curso y es el más duro de todos. Nunca he sido un alumno estupendo y lo noto ahora. Me dan ganas de viajar al pasado para abofetearme y obligarme a estudiar más para estar ahora acostumbrado. Pero bueno, la es tarde para eso.
- ¿Sabes? Hoy he estado pensando en Ana - dice de pronto Rut, sacándome de mis pensamientos.
- Amor, deberías dejar de pensar en ella - digo yo, tomando su mano - Ni War ha conseguido encontrarla.
- Es distinto - responde ella, frunciendo el ceño - Era mi amiga. Mi mejor amiga. Y desapareció en un piso en medio de Letonia. No tiene sentido.
- Ya lo sé - digo, apretando su mano.
- Simplemente me gustaría saber si está muerta - dice, levantando la cabeza - Porque si lo supiera, estaría más tranquila. Está muerta, ya está. O está viva. A saber dónde, pero viva. No... desaparecida. Eso no clarifica nada - me explica.
- Bueno... sea como sea, tú estás aquí - le digo, y ella me mira - Estás aquí, conmigo, y yo estoy aquí para ti. Yo no voy a desaparecer - digo, intentando consolarla, y ella esboza una sonrisa y me acaricia el rostro.
- Eres un cacho de pan - me dice, y pregunto de broma:
- ¿Porque estoy muy rico?
Ella se ríe para después abalanzarse sobre mí. Me tira sobre la cama y me besa, pero entonces nos movemos un poco y acabamos por caernos al suelo. Rompe a reír y yo sonrío sólo con mirarla. Me gusta ver que es feliz. Espero tumbado en el suelo a su lado hasta que se le pasa el ataque de risa, y luego ella me dice que me quiere. Respondo dándole varios besos seguidos y rápidos, y luego nos levantamos del suelo, dispuestos a mirar en algún foro si alguien por fin se ha creído lo de que Gabriel se teletranspora por todo el mapa de Pangea.

Moses, un hospital, España:
Entro en la habitación abruptamente. He llegado tan rápido como he podido desde el pueblo a las afueras de Madrid en el que vivo con Rina. Y ella está ahí, tumbada en una cama, descansando. Ni se sobresalta al verme llegar. Simplemente mueve la cabeza hacia mí y me sonríe. Me acerco a paso rápido y le doy un beso en la frente.
- ¿Estás bien? - pregunto.
- Sí, tranquilo - responde ella en tono cansado, pero feliz - Olvidas que las mujeres estamos preparadas para estas cosas.
- ¿Y Daniel?
- Se lo ha llevado una enfermera para no sé qué, pero me ha dicho que volvería pronto.
Justo entonces la puerta de la habitación se abre. Una mujer vestida de blanco que porta consigo una extraña cuna con ruedas entra en la habitación y me pregunta si soy el padre. Asiento con la cabeza y ella saca a mi hijo de la cuna. Me dice que tengo un niño perfectamente sano mientras me lo entrega, pero apenas puedo escucharla.
Me río cuando le veo, asombrado. De pronto está entre mis brazos y no puedo pensar nada más allá de que es un pequeño milagro. Tiene los ojos cerrados y hace sonidos mientras mueve un poco sus brazos y sus piernas. Tengo miedo de que se me caiga, es tan pequeño... pero le acerco a mí.
No puedo esperar a ver sus primeros pasos y oírle hablar. A que tenga más edad y esté lleno de dudas que me pregunte.
Me giro hacia Rina, que se ha incorporado un poco, y la veo borrosa. Es entonces cuando me doy cuenta de que se me habían llenado los ojos de lágrimas. Me vuelvo a reír, todavía asombrado, y me acerco a ella, que toma a nuestro hijo entre sus brazos y lo apoya en su pecho, dejando que escuche s
u corazón.
Me limpio un poco los ojos y me siento en una silla que hay al lado de la cama. Observo a mi pequeña familia sintiéndome el hombre más feliz sobre la faz de la tierra, sabiendo que no podría ser mejor de lo que es, que me esperan muchos años de felicidad a su lado.
- ¿No crees que es precioso? - me pregunta Rina, sin apartar los ojos de nuestro hijo.
- Desde luego - respondo, sonriendo - Y tiene tus ojos.
- Si no los ha abierto - me dice ella, sonriéndome.
- Pero son rasgados - contesto, sonriendo más - Va a ser tan guapo como su madre.
- No te quites méritos... - dice ella, y se ríe suavemente.
Acerco mi mano a la mano a la de mi hijo, fascinándome por la diferencia de tamaño entre ambas, y sabiendo que algún día crecerá y será todo un hombre, todo un adulto como yo lo soy ahora.
Entonces su mano atrapa uno de mis dedos. Frunce el ceño, como si estuviera de pronto enfadado, como si me estuviera diciendo que parara de tocarle la mano, que menudo pesado soy. Me río nuevamente y él abre los ojos.
Son grises, como los míos.

Blasphemy: 
Sonrío mientras termino de mirar la pantalla de Moisés. Si fuera de otra manera, ahora mismo estaría llorando, pero el mundo me ha hecho muy fuerte. No puedo hacer más que alegrarme por él, al igual que me alegro por Héctor y Rut, porque les va muy bien juntos; y me alegra ver el cambio que ha tenido Carla.
Me levanto de la silla. Se termina mi turno. Hora de volver a casa.
Ellos están bien. Y yo también.

15 ene 2014

Quince de Enero - La melancolía de Haruhi Suzumiya.

Hasta ahora, estas entradas de mi reto personal de 2014 habían sido de estilo... ¿relato? No lo sé. No sabría cómo clasificarlo. Simplemente lo escribía en estilo narrativo. Pero en esta ocasión, es distinto. Vengo a hablaros de uno de mis animes (ya sabéis, series de animación japonesa) favoritos. De hecho, es mi favorito de todos los que he visto, aunque otros le siguen de cerca. En fin, vengo a hablaros de... 

¡La melancolía de Haruhi Suzumiya! 

Todo comenzó cuando a Nagaru Tanigawa, el autor, se le ocurrió una buena historia para una serie de novelas ligeras, que es un tipo de novela de fácil lectura y que suelen tener algunas ilustraciones en su interior, y van dirigidas a cualquier tipo de público en general. Así pues, comenzó a escribir y publicar, llegando a tener muchísimo éxito, incluso ganando varios premios. Tan exitosas fueron sus novelas que se decidió hacer una adaptación a manga (cómic japonés) y a anime.
Así surgió el anime de Haruhi Suzumiya, una de las protagonistas de la novela, en torno a la que gira todo debido a algo que no puedo contar por si veis la serie. Así de mala soy, jujuju. En fin, lo que sí os puedo decir es que es una chica muy particular, que cree firmemente en la existencia de alienígenas, de viajeros del tiempo y de gente con poderes, y que quiere encontrarlos y ser su amiga. Pero claro, es una chica que está en los últimos de instituto y sus compañeros no le siguen el rollo. De hecho, ella misma se aleja de sus compañeros al considerarlos "simples humanos". Pero uno de los chicos de la clase, Kyon, que es el que narra la historia, se fija en ella y consigue hacer migas. Así pues, le da sin querer la idea de que funde su propio club en el colegio (algo típicamente japonés. Tienen actividades extraescolares que llevan los propios alumnos en los diferentes clubs, que pueden ir desde literatura hasta natación, por ejemplo).
Así pues, Haruhi se adueña de la sala del club de literatura, ocupada únicamente por Yuki, una chica tremendamente silenciosa; y funda la Brigada S.O.S., es decir, la "Brigada para Salvar al mundo Ocupándolo de diversión con la brigada de haruhi Suzumiya".
Y a partir de ahí, narra las aventuras de su club y de la gente que lo forma, la cual paso ahora mismo a presentar:

- Haruhi Suzumiya -

Es una chica en su primer año de preparatoria (aquí en España, 4º de ESO), por lo que tiene entre quince y dieciséis años. Es muy activa, con una gran imaginación, siempre en busca de fenómenos paranormales, y quiere que su vida sea todo diversión. Muy buena estudiante, aunque caótica. Siempre tiene lo que ella considera "buenas ideas" rondándole la cabeza, y siempre consigue lo que quiere. No está muy interesada en temas amorosos, de hecho, se dice de ella que lo máximo que duró en una relación de pareja fue una semana, y lo mínimo, cuarto de hora. También se cuentan historias sobre su infancia, y todo el mundo dice que desde pequeña fue muy rarita. Se aburre con facilidad y se empeña en ser buena en todo.

- Kyon -

El narrador de la historia. Es un chico de la misma edad que Haruhi. Quiere llevar una vida normal de estudiante, pero involucrarse con ella le lleva a vivir muchas e inesperadas aventuras de todo tipo. Dejó de creer en Santa Claus, los aliens y ese tipo de cosas más tarde que el resto de niños, pero igualmente, a estas alturas de su vida, ya no cree en ello. Suele ser bastante irónico o sarcástico en sus pensamientos, y siempre pone en duda los actos o palabras de los demás (sobre todo los de Haruhi), aunque suele ser conformista y dejarse llevar. Su nombre de verdad no es Kyon, pero al parecer su hermana comenzó a llamarle así y todo el mundo le llama así desde entonces. Es el único que se atreve a ponerle "peros" a las decisiones de Haruhi cuando la Brigada S.O.S. ya está formada. También es al que le toca hacer siempre el trabajo más costoso.

- Mikuru Asahina -

Una chica un año mayor que Haruhi, es decir, en Segundo de Preparatoria. Tiene un gran atractivo físico, y su personalidad dulce, agradable con todos, y en muchos momentos inocente, acentúa su atractivo para la gente. Suele intentar complacer a los demás y es muy sensible, lo que hace que, ante ciertos conflictos o cosas que le hagan sentir mal, suelte una lagrimilla o dos. Es un poco patosa para temas físicos, como el deporte o hacer cosas. Haruhi hace que ella entre en el club (aunque ella, al parecer, tiene sus propios motivos) porque dice que atraerá con su físico a mucha gente para que se una.
- Itsuki Koizumi -

Del mismo curso que Kyon y Haruhi, pero en distinta clase. Llega cuando ya ha empezado el curso, lo que hace que Haruhi le considere misterioso y haga que se una a la Brigada. Es un chico de sonrisa constante en el rostro, lo que le hace en ocasiones un tanto escalofriante, pero al fin y al cabo, no es mala gente. Nunca pone en duda las decisiones de Haruhi por alocadas que sean e incluso se muestra animado a hacerlas aunque no lo esté. Posee una gran inteligencia y mucha labia. Suele estar jugando a juegos de mesa con Kyon en la sala del club.

- Yuki Nagato - 

También del mismo curso que Haruhi. Estaba en la sala del club de literatura, siendo ella la única que forma el club, cuando Haruhi se adueñó de esta para hacer su propio club. Es muy callada, hablando casi siempre en monosílabos o con frases muy cortas, y también es realmente inexpresiva. Posee frialdad para cualquier ocasión y es normal verla leyendo sobre cualquier cosa, aunque ante todo lee ciencia-ficción. Los motivos de su frialdad se conocen durante la serie, y también a lo largo de esta puede observarse un levísimo cambio en su forma de ser y actuar. Su nombre, por cierto, significa "nieve".

Bien, así pues, estos son los personajes principales. Hay unos cuantos personajes secundarios también divertidos, como el par de amigos de Kyon, su hermana o la compañera de clase de Mikuru.
La serie, actualmente, cuenta con dos temporadas de catorce episodios cada una. También cuenta con una película. Tanto las temporadas como la película son adaptaciones de las novelas, de las cuales actualmente hay nueve, y se han adaptado cuatro o tres y media, no lo tengo muy claro. 
En fin, es una serie que os recomiendo. Tiene todo lo que podáis imaginar: comedia, drama, ciencia-ficción, algo de romance, personajes muy divertidos, una gran historia... De hecho es una de mis referencias a la hora de crear historias y personajes. Y admiro muchísimo al novelista por cómo juega con algunas cosas y lo bien que maneja toda la trama, que es mucho más compleja de lo que pueda parecer en un principio.
Os dejo aquí un vídeo que es el primer capítulo de la primera temporada. Me gustaría que estuviese doblado, pero no. Está en japonés con subtítulos en español. ¡Ojalá lo veáis y os guste!


Y si no tenéis tiempo para ver el capítulo completo, os dejo aquí el opening (vamos, la intro, la cancioncilla del principio) de la primera temporada, a ver si así os llama un poco :)


Ah, y por último, dejo el ending (la cancioncilla del final), que al animarse como un baile hizo que mucha gente lo aprendiera a bailar y se volvió algo conocido dentro de los seguidores del anime y el manga xD


Y yastá. Después de haberos torturado con mis frikadas, os dejo en paz. Ya me comentaréis lo que sea. ¡Un beso para todos y gracias por aguantarme!


PD: no sé por qué en la parte de Mikuru la letra ha cambiado. No puedo modificarlo y no sé por qué xD En fin, cosas que pasan.

13 ene 2014

Trece de Enero - Personajes

Aparecéis en mi cabeza, de pronto. En medio de clase, cuando miro a través de la ventana del autobús, en el metro al observar un extraño, justo antes de dormir, cuando desayuno, en el baño. No os importa el momento, impertinentes. Ignoráis eso, y de hecho, cuando aparecéis, casi me obligáis a que os haga caso, a que os desarrolle más.
Una chica fumando un cigarrillo no se puede quedar en eso, no. Tiene que tener una historia. ¿Por qué fuma? ¿Por qué ese gesto escéptico en su rostro? ¿Por qué esa ceja elevada? Busco respuestas a esa primera imagen, y las encuentro. Sí, es una cazarrecompensas sin mucho dinero. De hecho, es una cazarrecompensas espacial, que está muy lejos de la Vía Láctea, en un punto perdido del universo en el que apenas hay humanos. Echa de menos compartir tiempo con gente de su especie, su nave se ha roto y pasará unos días en un planeta pequeño, perdiendo así la oportunidad de atrapar a un conocido narcotraficante por el que ofrecían una jugosa recompensa... Sí, suena bien.
O podría ser una mujer-lobo que trabaja para una asociación de licántropos. Es asesina a sueldo y está teniendo una mala noche. O incluso puede que sea una noche normal, simplemente al día siguiente habrá luna llena y está cansada de tener que convertirse, porque es demasiado doloroso. Incluso puede ser que un vampiro esté cerca de ella y le disguste su presencia.
O simplemente es la típica chica problemática, que ha decidido perderse un poco en el tumulto de la noche de un fin de semana para olvidarse de sus problemas, y que fuma por aparentar la madurez y la fuerza que le faltan más que por otra cosa.
Todas suenan bien. Y ella me exige, amenazándome con quemar mi piel con su cigarrillo, que desarrolle aún más su personalidad, su apariencia, su historia... todo. Exige compañeros para su historia. Exige un chico - o una chica, dice que le da igual - guapo. Dice que si elijo que sea una cazarrecompensas espacial, que incluso le da igual la especie de su amante, pero que aún así prefiere a los humanos. Que es lo suyo.
Pero entonces aparecen otros personajes. Aparece War fuera de El Juego y hace que la chica se eche a un lado apenas con un intercambio de miradas. 
"Mira, que ya sé que mi historia ha acabado, y estuvo bien, pero no te olvides de mí. Dibújame un rato. Me gusta verme."
Tranquila que no me olvido de ti. Jamás lo haré.
Oh, porras. Ahora llegan Hunger y Plague y Moses y toda la tropa de Sangre sobre el pan.
Hola, chicos, ¿qué tal?
Gabriel dice que nunca le he dibujado. Que ya sabe que me resulta difícil porque es un chico, pero que se merece un boceto, al menos. Y Blasphemy le espeta, de broma, que es por ser un poco el malo de la historia. Entonces Moses interviene para poner paz y Hell decide marcharse a hacer sus cosas.
Lentamente todos se van dejándome sus imágenes en la cabeza. Y llega entonces Yleendra a preguntarme por qué leches dejé tuerta a a Joana. De hecho ésta va con ella, con su parche, y me grita enfadada.
"No lo merecía. ¡No era necesario!" 
Un apresurado Ludwig corre hacia ella y la agarra antes de que pueda pegarme.
"Tranquila, es nuestra creadora, no la trates así" 
"¿Que no la trate así? ¡Se lo merece! ¡Es mala!"
"Da gracias a que te dejó vivir"
Van pasando todos, uno a uno, y se van acumulando en mi cabeza: todas las Sakuras que ha habido mirándose entre ellas con curiosidad, los primeros que inventé reclamando que cómo se me ocurre que sean para cómic cuando no se me da tan bien dibujar, los de Sangre sobre el pan charlando entre ellos, los de Arboribus aún un poco desconfiados, Carol contando sus quinientos días a Yukiko, que responde con batallitas de guerra... todos formando una extrañísima imagen que mezcla mundos.
Y entonces irrumpen los nuevos. Se hace el silencio para recibirles, se presentan, dicen que aunque el título de su historia sea "Intoxicados" no significa que lo estén... Y se les recibe como a todos: con alegría, con miles de preguntas sobre su aspecto, personalidad, historia.
Se van yendo todos, lentamente. Suspiro aliviada, pero entonces noto unos toques en mi hombro. Me giro para descubrir a la chica del principio, la que fuma, que sigue insistiendo en que me decida ya por su historia, que quiere que escriba sobre ella.
Asiento y le pido que se quede un rato largo, que necesito estar con ella en mente para poder pensar en todo lo que me pide. Ella acepta encogiéndose de hombros, y luego se sienta en el suelo cruzando las piernas. Lentamente me voy decidiendo, van apareciendo algunas escenas, algunos compañeros...
Al rato le digo que puede irse, a ella y al otro personaje que he logrado crear. Se marchan charlando, y lo único en lo que puedo pensar es:


"Hasta la vista, cowboy del espacio".

27 sept 2013

Dibujos nuevos de Sangre sobre el pan - ¡Y no son míos!

Esto es una entrada un poco tonta, pero quiero enseñaros unos dibujos que ha hecho un chico de Tumblr, llamado m1ndle55 (Mindless) por aquellos lares, que ha empezado a leer Sangre sobre el pan.
Pasaros por su tumblr si queréis, aunque quizá encontréis contenido para adultos (if you know what I mean), así que hacedlo bajo esta advertencia. Clickad AQUÍ si queréis entrar.
Igualmente, os dejo aquí los dibujos que ha hecho, tres en total, que me parecen bastante bien hechos:




¿No creéis que están realmente bien? A mí me lo parece. Quiero decir: ¡Mirad ese Pendulum! Yo no sería capaz de dibujarlo, así os lo digo. Y el detalle del brazo metálico de War, y la postura fuerte y decidida que tiene Blasphemy. Me parecen buenos dibujos, la verdad, y me siento muy contenta y halagada por haberse tomado el tiempo de hacerlos.
Aunque no olvido vuestros dibujos, los que me han llegado antes de estos. Esos también me gustaron mucho, no lo dudéis ni un instante, y también me hicieron sentir estupendamente. La verdad es que tengo unos lectores muy geniales en general, y eso es lo mejor que le puede pasar a un escritor. ¡Gracias!
Pero bueno, que me voy por las ramas.
No quería hablaros únicamente de eso.
Para los que estáis leyendo Artefactos , quiero haceros una pregunta asín rápida, sencillita, no os tenéis que devanar los sesos. El asunto es que tengo la opción de introducir contenido erótico o no introducirlo. Como me da igual hacerlo o no, porque al fin y al cabo las escenas eróticas no llevan a nada en una historia, es en realidad puro relleno (seamos realistas); pues os pregunto qué preferís, porque ya os digo que a mí lo mismo me da que me da lo mismo.
Así que nada, espero vuestras respuestas. La próxima parte ya está escrita, por cierto, así que la publicaré dentro de poco.
En fin, pues nada más. Espero que os hayan gustado los dibujos de m1ndle55 y tal.
Muchas gracias a todos por leer y comentar y hacerme caso con estas tonterías.
¡Un abrazote!


PD: Aquí mi Tumblr por si queréis pasaros, aunque también es probable que encontréis algo de contenido adulto xD


22 sept 2013

Sobre War

Bueno, tras un tiempo sin hacer este tipo de entradas, aquí está la última de esta clase: la que trata de War. Así, con ésta, terminan las entradas sobre personajes (al menos, sobre personajes principales. Quizá algún día haga una sobre Gabriel y Hell, quién sabe). En fin, comencemos:

Todos sabemos que War es una mujer africana (o al menos descendiente de africanos), pero empezó siendo una piel lechosa como yo. Sí, una occidental más. Aunque ella en particular iba a parecer una tipa dura del ejército estadounidense, por cuyas venas correría sangre anglosajona.
Descarté esa idea cuando me di cuenta de que todos los protagonistas eran caucásicos. No me gustaba la idea porque, si actualmente vivimos en un mundo donde en cualquier país se puede encontrar gente de todas las razas, en el futuro será así aún más. Por eso también Rina es asiática, por ejemplo.
Tras darle unas pocas vueltas, decidí que War podría ser perfectamente afroamericana o algo por lo parecido. Es más, probé a dibujarla así en clase y la idea me convenció. Os dejo aquí unos dibujos que hice cuando todavía era blanca en mi mente:


Como podréis apreciar, en ambos dibujos lleva cuchillos. Por supuesto, esa es su versión de fuera de El Juego. En principio la imaginaba yendo con cuchillos de combate por la calle, pero entonces me di cuenta de que seguramente la policía la pararía en cualquier parte. Llevar armas blancas encima es motivo de sospecha como mínimo.
El asunto es que ella iba estar entrenada en tácticas de combate que luego usaría en El Juego, ya no sólo para combates, si no para manejar el propio juego. Con esto quiero decir que ella no usaba únicamente gafas de realidad virtual, si no un complejo y caro instrumento que leía los movimientos del cuerpo. Ella jugaba así y, por lo tanto, tenía que saber combatir en la realidad.
Este instrumento me supuso problemas una vez planteé toda la historia, por lo que decidí eliminarlo y hacer que jugara como cualquier otro. (Los problemas, por si estáis intrigados, eran por ejemplo que la gente cuando juega tiene espasmos, que en realidad era algo bastante inútil y que complicaría la jugabilidad... en fin, cosas que me llevaron a pensar que lo mejor sería eliminar esa idea).
También os fijaréis en que tiene un tatuaje. Bien, eso tiene que ver con la idea original de SSEP, la cual ya os he dicho que contaré algún día. De momento lo dejamos ahí. Además, todos sabemos que War no estropearía lo que ella considera su hermoso cuerpo con un tatuaje, que prefiere la naturalidad.
Respecto a su personalidad, ella siempre ha sido como la conocéis: dura, un tanto inocente en el sentido de que desconoce mucha información, sin comprender del todo el amor, egocéntrica, egoísta y, aunque lo niegue, insegura porque le preocupa lo que los demás piensan de ella.
Y en el juego, siempre ha sido la guerrera que conocéis. Armada hasta los dientes, gladiadora de Coliseo, la mejor en cuerpo a cuerpo.
Aunque he de decir que en principio era mucho más famosa en mi mente, más que nada porque iba a hacer una crítica a los medios de comunicación en ese sentido obsesivo que tienen con la gente famosa. Pero luego lo eliminé, más que nada porque tener que escribir que constantemente le siguen paparazzis, tanto dentro como fuera de El Juego, era algo innecesario además de un aburrimiento, tanto de escribir como de leer. Ya criticaré eso en otra ocasión.
También tuve problemas con su brazo mecánico. Al principio era un lío de cables con un refuerzo en el hombro, el codo y la mano; es decir, en el brazo y antebrazo no había ningún tipo de protección para estos cables. Por supuesto le da un aspecto mucho más molón que el que tiene ahora, que es una pieza de metal que imita a un brazo real, pero el hecho de que estuviera sin proteger quería decir que con cortarle un cable ya se lo dejaban medio inútil a la pobre, así que lo cambié.
Una imagen aquí de cómo era su brazo...
Sale cortada porque mi escaner a veces es un truño.

Llegados a este punto, poco me queda por comentar de ella. Que antes, en mi cabeza, se llevaba a rabiar con Hunger, que era mucho más odiosa y caprichosa, que llegué a plantearme un romance entre ella y Blasphemy... pero ya. Ninguna de esas ideas llegó a lo que es Sangre sobre el pan hoy, y la verdad es que me alegro, porque es, digamos, perfecto tal y como es hoy en día. No necesita que añada o elimine nada a ningún personaje o a la propia historia.
Simplemente, War ha sido casi como es ahora desde el principio. Algo parecido a lo que pasa con Blasphemy, y con Moses. Los que más cambios han sufrido son Hunger y Plague.

Dicho esto, muchas gracias a todos los que hayáis leído estas entradas, incluyendo ésta, por supuesto. También gracias a los que las hayáis comentado. Espero nuevamente vuestros comentarios.

La próxima que tenga que ver con SSEP será sobre las críticas que hay en la novela o sobre la historia original. 


1 sept 2013

Sobre Moses, y también sobre Rina.

Sobre Moses, sinceramente, tengo poco que decir. Muy poco, en realidad. Necesitaba un personaje masculino en el grupo que sirviera de Pepito Grillo o voz de la conciencia. Un personaje con un elevado sentido de la moralidad y con una madurez superior a la del resto, así que surgió Moses. De paso, le hice creyente porque pensaba que iba con su manera de ser, y el adulto del grupo porque... sinceramente, un adolescente así... como que no lo veía. Como curiosidad, deciros que antes de tuviera la media melena que lleva, me lo imaginaba con pelo corto.
Rina, sin embargo, tiene más historia. Ha pasado por muchas cosas en mi cabeza. En principio, a parte de ser la compañera de piso de Moses, iba a unirse al grupo. Iba a ser una paparazzi que les iba siguiendo estilo kunoichi (es decir, una mujer ninja) y que en cierta ocasión les salvaba de un ataque sorpresa. Luchaba
con abanicos y vestía con kimono corto, y lo siento pero no tengo dibujos. No se sabía que era Rina hasta, más o menos, el final de la novela.
Luego me di cuenta de que un sexto componente en el grupo sería demasiado, y decidí que fuera Lust, la chamán de Villa Neblinosa. Esto se descubriría en el penúltimo capítulo, cuando narra Rina. El título no iba a poner su nombre sino: "Lust". Pero luego me di cuenta de que sería una coincidencia exagerada y poco creíble, así que decidí que era mejor que no fuera así y que fuera una mujer sin personaje en Pangea.

Con respecto a la historia que menciono entre Moisés y Rina en la novela pero que no llego a contar, pues... os la voy a contar ahora. A ver, todo empezaba un día que Moses, tras sufrir algo espantoso que no llegué nunca a imaginar, simplemente le pasaba algo muy malo, perdía momentáneamente su manera de ser y prácticamente su fe y, para olvidarse de sus penas, se dedicaba a vagar por las calles, de noche, buscando algún bar en el que emborracharse.
Así pues, buscando uno, encontraba un callejón con un par de prostitutas. Como se había perdido a sí mismo, se acercaba a una de ellas y le preguntaba cuánto le costaría pasar la noche entera con ella. La chica, más joven que él, respondía y entonces él se daba cuenta de lo que estaba haciendo. Miraba a la chica a los ojos y se daba cuenta de que estaba hundida, triste, que no le gustaba para nada lo que hacía.
Aún así, le pagaba la cantidad que ella le dijo, pero en vez de pedirle sus servicios, se la llevaba a cenar, la invitaba al cine, a una sesión de madrugada, caminaban por la ciudad de noche, conversando.
Así Moisés se enteraba de que la chica ejercía la prostitución para poder pagarse los estudios, algo en realidad bastante común, y que aunque ya había terminado la carrera, no podía dejar de trabajar en ello porque no encontraba empleo. Por buena suerte no tenía ningún superior ni estaba ligada a nadie, así que Moisés se apiadaba de ella y la convencía para salir de ese oscuro mundo.
Así pues, durante una temporada ayudó a la chica a encontrar empleo, y cuando lo consiguió, dado que ya tenían más confianza, le propuso ir a vivir juntos a un piso mejor que en el que ella vivía. Ella aceptaba y fin de la historia.
Por supuesto, esa prostituta era Rina. 
Y esa es su historia. 
Me diréis: "Misora, ¿qué leches de pasa en la cabeza? Entre toda la paranoia de Sangre sobre el pan, los enfermos de Hunger y Plague, que Plague comenzó como una psicópata, que War tiene traumas infantiles por sus padres... ¿y ahora todo esto de la prostitución? En serio, tía, EN SERIO. Te pasa algo". 
En realidad, sí. Estoy un poco de la olla pero es que en SSEP pretendía mostrar muchas cosas, muchas situaciones que se dan hoy en día, que se llevan dando años en realidad. Hay mucha crítica a ciertos aspectos de la sociedad y de las personas, y estoy pensando en hacer una entrada al respecto. 
Sin embargo, esta historia no era tan importante para la novela. Basta con saber que Rina pasó por un momento oscuro de su vida y que Moisés la ayudó a salir.
Que por cierto, Rina se llama Rina por un personaje de un anime. Dicho anime no es que sea maravilloso, pero fue uno de los primeros que vi por la tele. No me perdía un sólo episodio. El personaje que más me gustaba se llamaba Rina, así que es un pequeño homenaje a ese personaje. Os dejo una foto:


Por cierto, siento no poner dibujos, pero precisamente de Rina y Moses no tengo casi ninguno de no ser por los publicados en SSEP, así que...

En fin, pues creo que nada más. Espero que os haya gustado y muchas gracias a Pao D'Cid y Sara Menéndez por comentar la entrada anterior ^^ 
Por cierto, ya sólo nos queda War. Con ella vais a flipar un poco en colores, ya veréis.
¡Besos a todos!

25 ago 2013

Sobre Plague

Dije que la siguiente entrada de los personajes de Sangre sobre el pan sería sobre Plague, y cumplo mi palabra. 

En principio, Plague no iba a ser un personaje para esta novela. Se me ocurrió para otra casi al mismo tiempo que SSEP surgía en mi cabeza, por lo que os hablaré de esa novela que dudo que escriba jamás, porque en realidad no sé si podría llamarse "novela". No creo que llegara ni a las cien páginas.
Dicha historia estaba situada en el mundo normal. Hoy en día. Pero Plague, que por aquél entonces se llamaba Lady, tenía una visión diferente. Veía el mundo como un lugar controlado, de normas establecidas que debían romperse, un lugar que debía ser menospreciado por toda la sociedad, la cual estaba podrida, al igual que la gente. Quería romper las normas para establecer sus propios límites y casi sentía asco hacia el resto de la población, aunque se idolatraba a sí misma. Podría decirse que era una sociópata.
¿La historia? Iba de su última sesión con un psicoterapeuta, al cual asistía debido a que sus padres se habían dado cuenta de los problemas de rechazo que tenía hacia el mundo. Ella, durante los años de tratamiento, le había estado mintiendo, haciéndole creer que aceptaba nuevos puntos de vista. Había cambiado incluso su modo de vestir, el cual pasó de ser muy Cyberpunk (o Cybergoth, o como leches se quiera llamar porque yo ya me lío entre tanto noséquépunk y cyberleches), es decir, de este estilo:

A vestir de manera completamente normal. El último día de terapia se volvía a vestir con sus antiguas ropas, haciendo creer al terapeuta que se trataba de una broma. Durante la consulta contaba todo lo que había hablado con él, todos sus puntos de vista reales, lo absurdo que le parecía a ella lo que él le decía (es decir, escribir esto sería un diálogo interno constante, aunque sería interesante meterse en una mente perturbada); y finalmente se despedía del hombre, y justo antes de salir por la puerta, le dedicaba una sonrisa siniestra y le decía algo como: "¿Sabes? En realidad, sigo siendo la que era". Y luego reía, como si fuera una broma, pero el terapeuta no respondía a su risa porque sabía que todo había sido en vano y que ella iba a seguir siendo una sociópata.
Dicho todo esto, es decir, la primera idea de Plague que surgió en mi mente, os dejo una imagen de aquella Plague:

El asunto es que llegó un momento en el que me dije que podría meter a ese personaje en Sangre sobre el pan, que me valía tal y como estaba siendo una loca de la vida, pero según la idea de la novela cambió, también fue cambiando Plague. Me dije que no quería un personaje tan oscuro, si no que necesitaba a uno que fuera pura luz, aunque estuviera cubierto por ropajes oscuros. Y que fuese una luz alegre, no como Moses, que digamos que es una luz tranquila. Así que miré a Hunger, a War, y a Blasphemy y me dije que ellos no podían ser. Tenía que ser Plague, así que cambié su personalidad. Le di un giro de 360º, y hice de ella lo que es ahora: una chica alegre, optimista, con mucha fuerza de voluntad, sensible, sincera. Pero con un estilo aún un poco cyberloquesea.
¿Y por qué hice que estuviera enferma? Simple: en el primer dibujo que hice de ella, el de arriba, llevaba una mascarilla. Por aquel entonces era mera decoración, pero decidí que tuviera una causa, que estuviera constipada constantemente. Eso aportaría, además, más fuerza a su personaje. Puede que no física, pero sí mental y personal.
Aunque antes de todo esto estuvo en la idea original de SSEP, la cual os he prometido que explicaré, y por eso hice otro dibujo de ella en el que era así:

Podréis observar que no muchas cosas cambian. Es un dibujo parecido al anterior, pero os aseguro que la diferencia entre la primera y la segunda es mucha. La primera es una sociópata y la segunda una chica enferma pero alegre que está investigando cosas. 
Con respecto a su ropa, también cambió con el tiempo. SSEP se ambienta en verano, como bien sabéis, y Plague no podía ir con tanta ropa por la calle, le daría un pasmo, así que el asunto quedó reducido a camisetas de tirantes, shorts, faldas cortas, converse y, a lo sumo, medias. Los guantes, el jersey de cuello alto, las Converse hasta la rodilla (las cuales, por cierto, existen) y todo eso, a la porra. Eso sí, la camiseta hecha jirones la conserva.
Haciendo hablado de sus cambios en la realidad, os hablaré de los cambios en Pangea. No son muchos, pero los hay. Fue un hada desde el principio, un hada de enfermedades, pero era mucho más grande. Medía más que Blasphemy, como en la realidad, y aquí está la imagen que lo demuestra:

Sus alas, como podéis ver, no eran de libélula, y os digo que en ese momento yo la imaginaba en una cabaña de madera, oscura por dentro, iluminada en tonos verdosos y morados, leyendo un libro viejo y con muchas pócimas a su alrededor. Y todavía la imaginaba riendo oscuramente al enfermar al enemigo. Su sociopatía, de algún modo, seguía en mi cabeza. Pero ese "borrador" de Plague ya ha sido totalmente eliminado, como bien sabéis.
Luego me di cuenta de que un hada no podía ser TAN grande, así que reduje su tamaño a media pierna de War (con respecto a Blasphemy, le llegaría más o menos a la mitad del muslo). 
Ah, por cierto, os comentaré una cosa sobre cómo Plague se unía al grupo al principio. Blasphem,y y Hunger iban a buscarla a su cabaña en Pangea, pero ella rechazaba su oferta. Dado que era amiga de Blasphemy y ella conocía por dónde se movía, dedujo que iría a una discoteca, y se la encontraban allí bailando, dándolo todo. Entonces discutían en la discoteca y a Plague le daba un ataque de tos y tenían que sacarla, momento en el que ella aceptaba unirse al grupo si le dejaban quedarse bailando, porque afirmaba que ese día se sentía mejor que cualquier otro. Y eso hacían.
En fin, creo que ya lo he comentado todo. Os dejo aquí unas cuantos dibujos e imágenes de ella, con comentarios debajo:
Cuando hice este dibujo, buscaba únicamente ponerle nuevas ropas y peinados, porque siempre le dibujaba con las mismas. Y si os fijáis, su ojo derecho es como el de un felino, porque por aquél entonces su aspecto era más extravagante y para mí usaba lentillas.

Aquí ya es una Plague mucho más alegre y, digamos, inocente. Se nota por su postura y manera de mirar. Y también su estilo ha evolucionado a uno más sencillo.

Esta imagen está situada en casa de War, cuando hacen la convivencia. Es Plague asomándose por el marco de una puerta, mostrándose más natural que nunca. Si preguntáis por las tiritas, no me acuerdo por qué se las puse.

Unos bocetos de plague: en el de la izquierda, está cayendo tras hacer la gran sanación cuando luchan con el dragón de agua, y en el de la izquierda, simplemente se cubre la cabeza.


Dibujo de hace un par de años de Plague cuando descubre a Hunger vomitando. Si os fijáis, se le puede ver al fondo en la imagen de la izquierda, aunque está mal hecho.

Esto lo hice en una página de estas de juegos de vestir y tal. Sí, todavía juego a esos juegos, no me juzguéis, son entretenidos. El asunto es que son Hunger y Plague dentro de unos años, que al fin y al cabo Hunger es un quinceañero y todavía no ha crecido todo lo que tiene que crecer.

Y ésta es una aproximación de Plague en otro juego de vestir. 

Bien, pues dicho todo esto, me despido. Espero que os haya gustado la entrada y que comentéis ^^ Y por cierto, gracias a Pao D'Cid por haber comentado la anterior entrada. 
¡Besos para todos!



Ganadores de los concursos
Primer concurso: Let's be freaks, por Pao D'Cid.
Segundo concurso: terminó su plazo de publicidad.
Tercer concursoDiario idiota de una fugitiva de pega, por Abby Gall Kelevra.








24 ago 2013

Sentirla.

[ADVERTENCIA: esta entrada tiene contenido erótico suave, nada demasiado brusco, he tratado de hacerlo lo más literario y bonito posible. Bueno, que me enrollo. Si eres sensible a la literatura erótica, no leas esto. Sólo te harías daño a ti mismo y eso sería masoquista por tu parte.]

Por otra parte, si vas a leerla, recomiendo estas dos canciones, porque le dan el tono adecuado:


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Nos besamos hoy como cualquier otro día. Ella pierde sus manos en mi espalda, acariciándome con las yemas de sus dedos, y otras veces con sus cuidadas uñas, casi arañándome. Yo, por mi parte, agarro su cadera y me atrevo a sentir la cálida piel que se oculta tras la ropa, deslizando mis dedos por el interior de la camiseta.
Nos separamos un segundo en el que nos da tiempo a intercambiar una rápida mirada mientras cambiamos de posiciones y nuestras narices se rozan, para luego volver a unir nuestros labios. El mundo se torna negro al unir los párpados, pero puedo notarla a ella sentada sobre mí, puedo notar algunos de sus cabellos rozando mi piel, sus manos en mi espalda, mis dedos ascendiendo lentamente por los laterales de su torso.
Incapaz, entonces, de soportar más la tentación, agarro su camiseta por fuera, por abajo, y la levanto un tanto, mostrándole mis claras intenciones. Ella se separa de mí y levanta los brazos mientras me dedica una oscura mirada juguetona. Desnudo su torso, que desvela unos pequeños pechos ocultos tras un sujetador, una piel pálida y tibia que se eriza en cuanto poso las manos sobre ella, en su cintura, y la atraigo hacia mí para besar con suavidad la unión de su cuello con sus hombros, y luego atreverme con un mordisco que extrae un suave suspiro de su garganta.
No es la primera vez que la oigo suspiras así. Esto no es más que un paso del proceso de los últimos meses. Tampoco es la primera vez que está semidesnuda frente a mí. Ni la primera vez que nos dejamos llevar por la pasión; pero de todos modos, sigo sintiéndome nervioso, expectante y excitado. Sigue siendo sorprendente y extraño este nivel de intimidad.
Por eso acaricio su espalda desde las lumbares, hundiendo las yemas de los dedos, hasta el broche de su sujetador, el cual desabrocho en apenas un par de segundos. Ella se aleja un poco de mí y observo cómo uno de los tirantes se desliza por su hombro, cayendo, y cómo ella termina por desnudar su torso.
Me quito yo mi camiseta, para estar en igualdad de condiciones, y luego ella se acerca a mí, dejando que nuestras pieles se toquen. Puedo sentir su corazón acelerado latiendo casi al mismo tiempo que el mío, y la calidez de su cuerpo consigue, de algún modo, reconfortarme, tranquilizarme, hacerme sentir bien a su lado en estos últimos días de otoño.
Levanto la cabeza para descubrir sus ojos negros posados en los míos, al igual que su frente. Pone una mano en mi pecho y va bajándola hasta llegar al último resquicio de piel desnuda, donde la para. La oigo respirar, y veo que baja la mirada. Sé dónde está mirando, pero yo no puedo apartar mis ojos de ese rostro sonrojado, de esos orbes oscuros que captan toda mi atención, de esa boca entreabierta. Ladeo la cabeza, vuelvo a besarla al tiempo me inclino sobre ella, haciendo que acabe debajo de mí, tumbada, con el pelo esparcido por la almohada y parte de la cama. Me separo de sus labios y bajo a su barbilla, la cual beso, y luego más abajo, su clavícula, su esternón, su pecho izquierdo. Lo beso, también. Introduzco su zona más sensible en mi boca mientras ella gime, mientras su corazón late desbocado, mientras entrelaza sus dedos con los de mi mano derecha y aprieta mis nudillos.
Sus gemidos, sus suspiros, sus respiraciones; inundan la habitación y también mis oídos, al igual que mi sangre. Tardo unos minutos hasta que finalmente sigo descendiendo. Me doy un segundo para observar su rostro, para descubrir sus ojos nuevamente mirándome, atentos a cada uno de mis ahora atrevidos movimientos, porque ella sabe, al igual que yo, que voy a dar un paso más en todo esto. Y está nerviosa, casi tanto, o más, que yo.
Llego hasta debajo de su ombligo a simples besos y entonces desabrocho el botón de sus pantalones, los cuales deslizo después por sus piernas, al igual que su ropa interior. Esta vez sí. Es la primera vez que está completamente desnuda ante mí y yo, romántico hasta la médula, no soy capaz de pensar en otra cosa que en la belleza de su cuerpo. Me excita, obviamente, pero al mismo tiempo me maravilla. Los lunares repartidos aquí y allá, la piel lechosa, las manos temblorosas que se aferran a las sábanas, los proporcionales pechos, la cintura estrecha y el ensanche en la cadera, los firmes muslos, los pies pequeños. Y su rostro, su rostro sonrojado y expectante, sus labios entreabiertos. Su mirada atenta.
Tomo aire y me cuelo entre sus piernas, aún con los pantalones puestos, apoyándome primero en las palmas de las manos y luego en los antebrazos. Dejo mi rostro a escasos centímetros del suyo, dejando que mi pelo caiga alrededor de nosotros, cerrando el mundo a sólo nosotros dos. Ella esboza una tímida media sonrisa, y abre la boca para decir algo, pero poso un dedo un sus labios y niego con la cabeza.
No nos hacen falta palabras, no ahora.
Vuelvo a besarla, tratando de expresar todo el amor que siento hacia ella y, al mismo tiempo, toda la pasión, todas las ganas que tengo de unirme y entregarme a ella.
Me apoyo en sólo un brazo y bajo lentamente una mano por su cuerpo hasta llegar a su zona más íntima, donde busco el punto perfecto de su placer que provoca que su cuerpo se estremezca, que sus piernas me aprisionen, que los besos que me da se vuelvan torpes, y que su garganta se llene de incontenibles gemidos.
Observo con fascinación cómo su cuerpo recibe descargas de placer, y cómo ella muestra todo lo que siente sin ningún tipo de vergüenza, hasta que sus ojos se abren de plena sorpresa al notar cómo uno de mis dedos se desliza en su interior. Me mira y veo que quiere que siga, aunque también veo cierto temor. Igualmente, uno se convierte en dos, pero los muevo con suavidad. Ella, casi de inmediato, se aferra a mí, se encoge, y gime contra mi hombro. Según acelero va aumentando la cantidad de sus gemidos hasta que, de pronto, ella baja una mano y me agarra la muñeca. Paro de inmediato, temiendo haberla hecho daño, cuando siento contracciones contra mis dedos, y que sus piernas tiemblan.
Gime a intervalos, liberando todo el placer, y lentamente se suelta de mí y termina por volver a estar tumbada. Observo su frente un tanto brillante y el color rojo de sus mejillas. Me dedica una sonrisa y yo, entonces, dejo de invadirla.
Comienzo a desabrochar mi pantalón, dispuesto a quitármelo, cuando sus manos se posan en las mías. De nuevo una mirada juguetona en su rostro. Lo hace ella. Me lo quita ella, y no puedo evitar sentirme un tanto avergonzado cuando estoy completamente desnudo. Ella me mira a los ojos y yo tengo que desviar mi mirada. No sé qué le pareceré físicamente. A veces me llama guapo, pero yo no sé si creérmelo. No sé si le gustará lo que ve.
Me empuja el hombro y me obliga a tumbarme. Miro al techo, esperando que suba para besarme, pero no lo hace, y por eso me sorprendo al sentir la humedad de su lengua recorriendo mi sexo. Me incorporo levemente, a tiempo para ver el momento justo en el que lo introduce en su boca. Un gemido ahogado sale inmediatamente de mi garganta, siendo yo incapaz de retenerlo.
Siento que baja, lentamente, y vuelve a subir, absorbiendo. Siento la humedad de su lengua y de su boca en general, siento cada movimiento que hace, y tengo que tumbarme y llevarme las manos a la cara. Es tan placentero que apenas puedo contenerme. Tan placentero que no quiero que pare nunca, pero al mismo tiempo me provoca muchas ganas de hacerle yo cosas a ella. Tan placentero, pero a la vez agradable, que casi me dan ganas de quedarme dormido así. Sería una buena manera de dormirse.
Frunzo el ceño y mis labios quedan entreabiertos, al tiempo que trato de que mi mente no quede llena por el placer, si no que piense en otras cosas. Pero es complicado, realmente complicado, sobretodo cuando pasa de hacerlo suavemente a aumentar la velocidad.
Suspiro y trago saliva. Aparto los brazos de mi cara y miro al techo. Miraría hacia abajo, pero suficiente es tener su imagen en mi imaginación. El techo. La lámpara que cuelga. El placer. La velocidad. Mi cuerpo. Su cuerpo. Su rostro cuando disfruta. Sus gemidos. Miles de imágenes que asaltan mi mente, hasta que noto un último deslizamiento de sus labios.
Me pregunto cuántos minutos habrán pasado y hasta dónde llegaremos. Lo de hoy ya ha sido diferente, ya ha sido un paso. Desnudos, por primera vez, ambos. Tocamientos mucho más cercanos. Atreverse.
Entonces aparece ante mí, apoyando el peso de su cuerpo en una mano que va a parar a mi hombro. Noto la otra agarrando la base de mi virilidad y luego cómo se va sentando sobre ella, pero la freno. Alargo el brazo, abro un cajón de una cómoda cercana y saco protección, la cual me pongo mientras ella espera. Tiro la caja al suelo, para acelerar las cosas.
Me pregunto si está segura de esto, me pregunto incluso si yo estoy seguro, y abro la boca para expresarlo en voz alta, pero ella me posa un dedo en los labios tal y como yo hice antes.
No hacen falta palabras.
Dejo que actúe. Dejo que se vaya sentando sobre mí a la velocidad que ella quiera. Veo que sus ojos se cierran y que su boca se tuerce en una mueca de dolor. Me preocupo, temiendo que le duela demasiado, pero ella sigue adelante. Aguanta la respiración y lo que debe sentir hasta que, finalmente y tras unos instantes en los que disfruto de una nueva sensación hasta ahora desconocida, estamos completamente unidos.
Suelta el aire que había mantenido en sus pulmones y se recuesta sobre mí. Puedo sentir cada uno de sus movimientos, sus estrecheces, su humedad, su calor. Y no resisto el impulso de agarrar sus caderas y mover yo la mía hacia arriba, buscando más profundidad.
Me mira a los ojos, me sonríe y luego me besa. Apoya, entonces los antebrazos alrededor de mi cabeza, y echa la suya a un lado, cerca de mi hombro, mostrándome de nuevo el techo. Siento que sube la cadera con lentitud y frunzo el ceño ante la agradable sensación, y luego la baja, igual de lentamente. Cada movimiento es más placentero que el anterior y me obligo a que mi mente se llene de otras cosas para que esto no termine, porque no quiero que termine. No de momento.
Siento cada vez más placer según me acostumbro a las sensaciones, y según ella aumenta la velocidad y amplitud de los movimientos. Comienza a gemir y, de pronto, se alza frente a mí. Queda totalmente sentada encima de mí, mostrándome su cuerpo, y apoya apenas las yemas de los dedos en mi abdomen.
Comienza a mover su cadera y yo, casi como acto relejo, llevo las manos a sus pechos. Observo cómo se mueve, como su gesto cambia, cómo gime, su cuerpo. Observo todo lo que puedo al tiempo que yo también disfruto. Entonces, en medio de toda la pasión, en medio de todo lo que estamos haciendo, de la timidez, de la pérdida de lo que antes teníamos, de los nervios del momento, ella me mira sin dejar de moverse y me dice:
-Te quiero.
Agarro su cadera y hago que pare. Me yergo, agarrándola fuerte, primero sentándome y luego levantándola conmigo cuando yo me levanto, haciendo que nuestra unión no se rompa, hasta que quedo encima de ella, entre sus piernas.
-Y yo a ti - respondo, mirándola a los ojos.
Levanto una de sus piernas, hago que la apoye en mi hombro, y entonces comienzo a moverme por y para ella. Mi única motivación es proporcionarle placer hasta que llegue al clímax, como antes.
Y así lo hago. Me muevo para ella, me agoto para ella, hasta que consigo que su cuerpo vuelva a sentir el límite del placer. Hasta que su intimidad se estrecha una y mil veces provocándole descargas de placer, hasta que sus piernas tiemblan de nuevo.

Seguimos así, durante un buen rato, hasta que estando ella encima de mí no pude soportar más placer y llegué a mi tope. Ella me miró con curiosidad mientras mi cuerpo era recorrido por el mayor placer posible. Y luego, cuando terminé, la encontré sonriéndome con cariño. Me besó en la frente y luego se separó de mí.
Estábamos los dos empapados en sudor, así que nos duchamos, juntos. Nos besamos bajo el agua, reímos. Nos quisimos.
Ahora mismo ella duerme, o eso creo. Tiene la cabeza apoyada en mi pecho, y una pierna sobre las mías, al igual que un brazo sobre mi torso. Respira profundamente mientras yo acaricio su larga cabellera.
Siempre me habían dicho que la primera vez es la peor, que salía todo fatal, y seguramente tengan razón. Seguramente dentro de unos meses, cuando tengamos más experiencia en este campo, nos riamos de lo mal que lo hicimos hoy. 
Lo importante no es que haya sido la primera vez, si no que ha sido la primera de muchas, y que ha sido, especialmente, con ella. La chica de mis sueños, o incluso mejor que la de mis sueños. No quiero tener esto con ninguna otra.
Por supuesto, desearé a otras mujeres, a muchas otras; pero únicamente en mi cabeza. En la realidad sólo la querré a ella.
Si supiera lo unido que me sentí a ella cuando terminó mi clímax. Si supiera que sólo quería abrazarla y decirle que nunca, jamás, se alejara de mí. Si supiera lo especial que ha sido todo esto para mí, todas las cosas que pienso ahora mismo. Si supiera que he amado cada centímetro de su piel.
Si supiera, simplemente, cómo la quiero.
Pero lo sabe. Sé que lo sabe. Porque ella también se siente así.
Y por eso no se me borra la sonrisa de la cara hasta que caigo dormido a su lado.


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Ahora, el bombazo. Espero que nadie, ningún lector de Sangre sobre el pan, se lo tome como una ofensa, o como algo malo, o qué se yo. Igualmente, he dejado algunas pistas muy leves, pero os digo que estos en mi cabeza son Hunger y Plague. Ale, dicho. Que su relación está más desarrollada en mi mente y que hay algunas escenas que he imaginado entre ellos, pero que eran innecesarias para la novela y por tanto no las incluí. Esta una de ellas.
No me juzguéis, son mis personajes y hago lo que quiero con ellos xD
Además, qué leches, es un momento súper bonito. Lo sabéis. Sexual, sí, no vamos a negarlo (si lo negáramos seríamos estúpidos todos); pero bonito.
Por cierto, me diréis con respecto a la imagen: "Pero Plague tiene el pelo negro y no rubio y Hunger lo tiene largo..." y yo os diré: "Poneros vosotros a buscar una imagen bonita de una pareja abrazándose en una cama en la postura que describo que Hunger y Plague en la que ella sea morena de pelo largo y él de pelo largo". No es tan fácil (llevo, literalmente, media hora buscando una decente xD).
En fin, pues eso. Que se os quiere :3 
¡Y gracias a Pao D'Cid por comentar la anterior entrada! ^^

10 ago 2013

Sobre Hunger.

Tras un montón de tiempo sin publicar nada sobre los personajes (recordad, la entrada que hice sobre Blasphemy), hoy vengo a hablaros de... ¡HUNGER!
Bueno, actualmente ya le conocéis: un chaval de unos quince años, que se ve peor de lo que está porque en realidad no es tan flaco ni tan débil como él piensa, con heridas en los labios, curioso, inteligente, ojos color miel, cabello castaño, liso y largo... vistiendo con camisetas de grupos y Converse negras. Y en su casa, en ropa interior.
Pues que sepáis que Hunger al principio no era así, no. Hunger, en mi cabeza, empezó siendo... ¡una chica!

"Espera, Misora, ¿lo dices en serio?"

Que sí, que sí. Completamente en serio. Hunger empezó siendo una chica, en concreto una bailarina de cabello negro. ¿Y una bailarina por qué? Porque ellas tienen que estar flacas. Hunger, hambre, estar flaco... me seguís, ¿verdad? Además no se iba a llamar Héctor en la realidad (obviamente), si no que se iba a llamar Marion, un nombre horrible a mi gusto, pero le pegaba, o eso me parecía a mí. Os dejo aquí el primer dibujo que hice de Hunger, cuando era bailarina:

Me hace gracia ver que le dibujé con unas medias negras y rasgadas. Se ve que Hunger siempre ha sido un poco... oscuro respecto a colores y no me había dado ni cuenta.

Os diría lo que iba a ser dentro de Pangea, pero la idea original de Sangre sobre el pan era diferente a la actual (os la explicaré algún día, lo prometo) y no había un Pangea propiamente dicho. 
El asunto es que llegó un momento que decidí que sería mejor que fuese un chico por el simple hecho de que sólo había un chico en el grupo, Moses, y como el personaje menos desarrollado por aquél entonces era Hunger, decidí hacerle chico.
Pero igualmente se iba a llamar Hunger, por lo que tenía que existir un por qué para ese nombre. Podría haberle hecho bailarín, sí, pero no se me ocurrió; así que lo que asaltó mi mente fue que estuviera enfermo. Que tuviera un problema estomacal que le hiciera comen poco y estar flaco, por lo que eso hice. Luego además escuché ésta canción (si no os gusta mucho el metal no la escuchéis):


... y dicha canción me hizo convertirle en un tipo heavy. Pero no quería que fuera el típico heavy seriote, con barbas, alabando a Satán (sí, estoy generalizando, lo cual no me gusta nada pero ahora mismo es útil); más que nada porque era un adolescente, así que hice que tuviera una personalidad más suave, que se llevara bien con su padre, que creyera firmemente en el amor... esas cosas. Pero igualmente le hice fuerte mentalmente, inteligente, y, aunque no sea el tipo más guapo del mundo, con cierto atractivo. Por supuesto, Hunger no se da cuenta de esas cualidades debido a su baja autoestima, pero al menos tiene la fuerza de voluntad suficiente como para mejorar.
Ah, y le puse gafas porque me salió del papo. No había ningún personaje con gafas y en los grupos de amigos sieeempre hay alguien que las necesita, así que se las puse a Hunger, porque le gustan los videojuegos, ver la tele, leer cosas por internet... y eso, nos guste o no, desgasta la vista (¡acabaremos ciegos!).
He aquí un dibujo de Hunger que hice hace tiempo en mi agenda. Aviso de que no está muy bien, lo cual se acentúa dado que todavía no sé dibujar bien a los hombres:


Respecto a su parte de hombre-león, simplemente surgió de la nada una vez tuve la idea actual de Pangea. Me dije: "¿Qué clase de personaje podría ser?" y pensé que dado que no poseía características físicas, pero sí mentales, debía ser mentalista; pero no quería hacerle humano ni elfo (¿un heavy elfo? ¿Dónde se ha visto eso?) ni mago ni nada de eso, por lo que le mezclé con el animal que más pegaba con su aspecto físico, sus ojos color miel y su melena: un león.
Pero no podía ser un hombre-león fornido y fuerte, tenía que ser como él, flaco, un tanto demacrado. Y así le hice. Y aquí el primer dibujo que hice de su forma en Pangea:


En fin, creo que no me queda nada más que añadir. Hunger casi siempre fue como es, de no ser por sus inicios femeninos. 
Dicho esto, anuncio que la próxima entrada será sobre Plague. Porque sí, porque me da la gana. Y de paso, os contaré cosas sobre la pareja Plunger.
¡Un beso a todos!