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5 jun 2018

Radiografía


No os equivoquéis conmigo: soy más feliz de lo que aparento cuando hablo sin tapujos de mi depresión, y me hundo entre las horas vacías aunque haga reír con cada broma sobre arrojarme a las vías - a veces, se me ocurre, me pienso, veo mi piel esparcida y rota en las vías, quiero que la gente grite y cien bocas en la estación se abren con sorpresa en plena hora punta cuando salto, como mucho diez brazos se estiran hacia mí para agarrarme, pero es tarde, tan tarde, yo que no sé golpear los muros habré saltado por última vez con la intención de no volver a sentir estos moratones que nadie ve, estas quemaduras en mis órganos y ojalá abrasarme con el alcohol en las noches de fiesta que mi cuerpo joven necesita, las noches de fiesta en las que ella corre hacia mí y recuerdo todas las veces que ha corrido hacia mí, todas las chicas que he besado aunque sólo de ella quedó el tacto, y la abrazo y me agito y bailamos aunque nunca he sabido bailar, y ojalá, decía, ojalá abrasarme los intestinos con alcohol y que el mareo no me importara, pero soy incapaz, lo siento, siempre incapaz de salir de mí misma, siempre conviviendo conmigo misma, mis sesos aplastándose contra el hueso frontal para resquebrajarlo y esparcirse desde mi frente y por fin salir de este esqueleto que jamás podrá contenerme pero me contiene, porque yo soy la hija salvaje de Walt Whitman y por tanto soy inmensa y contengo multitudes, y los sesos brotan de mi frente entre estas cejas que he aprendido a amar, brota la sangre, el hueso abierto, mientras en mi rostro se dibuja el éxtasis de Santa Teresa.

Pero no os equivoquéis conmigo: no quiero morir. Por primera vez, no quiero morir. En este pulso constante que en ocasiones pierdo pero siempre retomo he conseguido aguantar lo suficiente con mis brazos delgados para agotar a mi contrincante, y no lo venzo, creedme, no lo venzo, pero hay un equilibrio más perfecto entre su fuerza en la mía, su fuerza que me insiste en lo de arrojarme a la vía y la mía que se mantiene en el andén e incluso tiene miedo, mis constantes paranoias, de que algún loco me empuje. Hay muchas cosas que hacer ahora que la vida está llena de brisas que acarician la piel, demasiadas personas con la que hablar y a las que tocar y sobre las que apoyar un rato la cabeza - recuerdo, entonces, aquella vez en un autocar cuando la química era irresistible y se acababan las clases y pasamos de hablar a mantenernos en silencio, mi cabeza en aquel hombro y sus dedos entrelazados con los míos y no deberíamos, pero podíamos, y pasamos así la última hora que nos vimos pese a jurarnos que seguiríamos hablando en verano, que no acabaría ahí, aunque acabó ahí. Espinitas clavadas, las llaman, en este esternón que parece ya el tallo de una rosa, obviamente, siempre las rosas. Bajo mi piel brotan las flores que he cultivado rompiendo el espejo de la falsedad, agarrando el pedazo afilado de las ganas de vivir, pese a todo, ganas de vivir, abriéndome los músculos para escarbar hasta dar con los tallos y los pétalos y sacarlos, tirar de ellos entre gritos y lágrimas - la psicóloga sólo me ha abrazado dos veces - hasta volverme la versión de mí que puedo ver entre las grietas de mi nuevo espejo, donde he encajado el pedazo ensangrentado, los coágulos oscuros mejor pegamento que cualquiera que podáis comprar jamás por irresistibles ofertas, sabré yo, que me he vuelto a despedazar para darles esos coágulos a gente más rota de lo que jamás estaré yo.

Y no os equivoquéis conmigo: no fue por santidad o altruismo, esta Santa Teresa es la más egoísta que jamás conoceréis. Hundo mis uñas que no arañan entre mis pechos y estiro la piel hasta romperla y me lleno de heridas las manos al pasarlas cerca de mi esternón espinado para sacar este corazón de diamante que pretende ser de cristal, o quizás sea al revés, y se lo ofrezco a la gente para que me amen, dios, amadme por favor, haré todo por vosotros para que me améis, amad a esta muchacha que teme y teme y teme y abrazad este cuerpo perfecto por fuera, sentid entre vuestros brazos el calor abrasivo que surge de mi pecho y mi estómago y a la vez el frío de mis manos, dejad que el mar salado de mis lágrimas os empape y se cuele por vuestros poros y llorad conmigo cuando entendáis que lo hago sin querer, que este altruismo del que gozáis no es más que mis ganas de amar y ser amada, que soy una enamorada del amor, de todos los tipos de amor, que podréis sentir la forma ancha de estas caderas fértiles pese a todo y a la vez apoyar la cabeza en mi pecho como un niño que necesita consuelo. Madre, amiga, amante, no importa. Lo que necesitéis, de verdad, eso digo, mientras sé que no podré ser nunca la exactitud de lo que todo el mundo necesita porque mi forma es la que es, soy la que soy, y nadie más.

Una última vez os pido que no os equivoquéis conmigo: pese a todo, siempre pese a todo, soy aquella que corre bajo las tormentas de verano sin esperar que un rayo termine de por matarla, soy la que en los sueños lúcidos decide volar por encima de todo, soy la que os sacará sonrisas porque sabe cómo sacárselas a sí misma, la que encontraréis venciendo una y otra vez el miedo pese a todo, siempre pese a todo. Soy una mujer de otoño que observa con lástima cómo caen las hojas pero sabe disfrutar de los tonos cálidos y de llevar una chaqueta encima del vestido de verano, una mujer de otoño que sabe que las épocas cálidas volverán, y mantengo el buen ánimo durante el invierno pese a todo, siempre pese a todo. Todo lo que está roto en mí - qué coño fue aquel beso, por qué tuviste que dármelo, por qué me dejaste sola en aquella fiesta, y de niña era asquerosa para tanta gente pero supongo que no para ti, ¿verdad?, para ti no. Ojalá te hubiera resultado asquerosa, sería más fácil hablar de eso, la soledad me ha acompañado desde que nací, la muerte siempre a mi lado porque no quise llorar y casi me ahogo, niña de mirada fija y hundida en sus dibujos, niña mancillada -, todo lo que está roto en mí - y tú a quien ahora amo porque he podido desaprenderte por qué tuviste que arrastrarme como un mueble, sé que no había otra opción pero me sentí un objeto durante mucho tiempo, lloraba sola en las noches y por las mañanas te sonreía, excepto aquella mañana, ¿recuerdas? Sobre todo lloré cuando vi mi carta en la basura, y entiendo que no quisieras quedártela, pero joder, joder, me costó muchísimo, no la tires por favor guárdala en una caja oscura que jamás volverás a abrir pero no la tires, aún me entran ganas de llorar cuando recuerdo que la tiraste -, todo lo que está roto en mí se ha llenado de pétalos y enredaderas, de tallos y fruto, he crecido para convertirme en árbol naciente y estiro los dedos hacia el cielo como si pudiera tocar el universo, y me arrodillo sobre estos asfaltos y se me manchan los dedos al tocarlos pero siento bajo ellos el palpitar la tierra, y truena la tormenta de verano y la ropa se empapa y sonrío, sí, sonrío pese a todo, siempre pese a todo. 

24 may 2017

Rendidos


Que alguien grite que ya está,
que nos rendimos.
Alguno de nosotros, ahora,
bien alto: nos rendimos.

Que no basta con nuestra piel
contra la pared, tiras de dermis
ahí, en la acera, en las vallas,
en un paso de cebra.

Que no es suficiente la ira
ni la risa para cubrirla,
ni el hastío que quiebra
estas espaldas desesperadas.

Que está bien, no valemos,
nunca lo haremos,
no hay luz si nacimos
para soplar las velas.

Que haremos lo que podamos
con ese peso de los santos.
La historia es cíclica
y nos ha tocado ser Atlas.

Que nos arrojamos al suelo
a veneraros si hace falta,
somos el asfalto cuyos baches
son vértebras que sobresalen.

Que la oscuridad de una habitación
en la más cerrada de las noches
es la que verá el astronauta
al que ahora decís que no valdrá nada.

Que está bien, no lo entendemos,
no hemos sufrido, somos blandos,
y como un mártir se arroja otro más
por la ventana al no ver puertas.

Que si alguna llora en una esquina
por cualquier cosa tachada de tontería
es su culpa y sólo suya,
nada tiene que ver la odiosa lengua.

Que hemos aceptado que el humo
nos llenara hasta la pupila,
y no podemos sino refugiarnos
en el resplandor de una pantalla.

Que da igual, da exactamente lo mismo,
si ante la promesa de que al partirla
abrazaríamos al que responde al otro lado,
lanzaríamos el puño dispuestos a sangrar.

Que vivimos llenos de sanguijuelas,
que caminamos como ánimas
desde que al dar los primeros pasos
nos decís que no tan rápido.


Que está bien, de verdad,
es una promesa: nos hemos rendido,
alguien lo grita desde el vacío
y  ni con esas os entra hasta el tímpano.

1 sept 2015

Memoria - Primeros días - (#ProyectoParaDos)

12 de noviembre
               
                Cae el Sol una vez más y como las criaturas nocturnas comienza mi desvelo. Las noches son interminables en esta casa. El silencio, que tanto necesitaba antes, ahora se vuelve un potenciador de las palabras que surgen en mi mente, preguntándome cuántos misterios esconde este lugar.

He descubierto que la zoología es importante aquí: durante el día me descubro como un ave de presa buscando comida, solo que mi alimento son las respuestas que trato de encontrar. Cuando la Luna domina el cielo, brotan de mi cuerpo nuevas plumas que uso para mojar en tinta y describir a lo que me he dedicado durante el día, qué nuevas presas he logrado cazar. Soy así una lechuza sobre el hombro de Palas Atenea, recordando la batalla diurna y plasmándola, inmortal, en hojas de papel.

Es invierno, aquí igual que en el resto del país, y se nota en el frío que encoge mi alma. Me siento tan desnudo como los árboles del jardín delantero, al que suelo salir para respirar, intentando aclarar los pensamientos tan confusos que se generan aquí dentro. Recuerdo las manos de Catherine tejiendo durante las tardes: cómo creaba armonía y utilidad a partir de un ovillo, y pienso que, si supiera coser, quizás podría poner orden a lo que corre por mi mente y conectarlo. Sería tan fácil como ir desenvolviendo el hilo de los acontecimientos y, mediante un patrón lógico, crear algo que me hiciera comprender. ¿Qué se oculta en los pasillos? ¿Quién los mantiene limpios y ordenados? ¿Qué mano escribió las letras que me llevaron hasta aquí?

Aunque no he visto a nadie desde que llegué, a veces me parece oír pasos en otros pisos, suspiros en el corredor. No sé si se trata de paranoia, pero aunque lo sea, está claro que no estoy solo. Alguien deja comida siempre a las mismas horas en el comedor principal, alguien ordena mi cuarto cuando no estoy, alguien se ocupa de que esta casa no se desmorone. ¿Dónde se esconde esa gente? Por muchas vueltas que dé, jamás encuentro a nadie. ¿Acaso me evitan? Y si lo hacen, ¿por qué me invitaron? O quizá soy víctima de un juego macabro. Es posible que esta casa la habiten presencias extrañas, o incluso espíritus que se divierten a mi costa. No sé si me estoy volviendo loco.

Por muchas veces que recuerde mi vida hasta hoy, no encuentro nada que me lleve a pensar que merezco esto. Aunque hay un episodio que, tal vez, explique mi estancia aquí: fueron muchas las operaciones que he dirigido en quirófano como cirujano y cada una de ellas con resultados diversos. La muerte es algo que va adherido a mi profesión como una segunda piel y más de una vez he tenido que enfrentarme a ella. Pero en el caso de una de mis pacientes fue diferente. Era una niña de diez años, con los ojos más vivos que he visto nunca, y aun así no pude salvarla. Todos mis intentos de mantenerla con vida después de su accidente fueron en vano. Sus padres confiaron ciegamente en mí y yo les fallé. Aunque no veo a esa gente capaz de hacerme esto, además que no gozaban de un estatus tan elevado. No puedo imaginarles manteniendo un hogar como este, pero ¿es acaso un hogar? La actividad es mínima y parece enfocarse en mí, como si nadie más necesitara cuidados, como si hubieran esperado a mi llegada para poner en marcha el complejo mecanismo de asistencia.

Hoy he cenado de pie. Daba vueltas alrededor de la mesa alargada, masticando despacio cada pedazo de carne que cortaba, de un sabor exquisito como todo lo que sirven, pensando en qué escribiría esta noche. Quizá este es el único momento en que pienso con claridad, justo antes de que el agotamiento que supone pensar constantemente en el enigma de este lugar me arrastre hacia la cama.

He decidido, durante un instante de plena lucidez, que si no encuentro a nadie en los próximos días, me marcharé. He caminado antes hasta el portón del jardín y lo he abierto con la intención de salir. He observado largo rato el exterior, pero finalmente no crucé el umbral. Es demasiada la curiosidad que siento por este sitio, quizá la misma curiosidad científica que me impulsó a estudiar medicina hace años.

Ahora tengo claro, sin embargo, que no encontraré las respuestas solo, que éste es un misterio que se escapa a mi lógica. Necesito respuestas salidas de la boca de otro ser humano, o al menos la confirmación de que esto no es nada sobrenatural, de que, efectivamente, son otras personas las que hacen y deshacen a mis espaldas. Si no encuentro a nadie, si los responsables de toda esta locura no aparecen, me iré para no volver. Regresaré a la tranquilidad de los brazos de Catherine y trataré de olvidar toda esta pesadilla sin sentido.




15 de noviembre
               
Definitivamente, me voy, dado que sigo tan solo como al principio. Mi maleta me espera cerrada a los pies de la cama. Cuando termine las líneas que resumen el día de hoy, volveré a casa con Catherine. Estoy hastiado de recorrer los pisos y no hallar más que lo mismo que el día anterior. Este diario no me acompañará, no quiero recuerdos de este extraño episodio. Que se lo queden los fantasmas de este lugar, que hagan con él lo que quieran, a mí esta locura ya no me importa. No tiene sentido y no debo buscárselo. Hay cosas que jamás podremos explicar, creo que lo mejor es aceptarlo por mucho que la curiosidad nos

Acabo de deshacer la maleta. Por fin mis dudas empiezan a aclararse. Ya tengo un hilo del que tirar, un hilo en forma de mujer. Escribiré ahora el episodio que me ha obligado a interrumpir mi narración tan abruptamente, para no olvidar ni el más mínimo detalle:


Un golpe al otro lado de mi puerta me ha sobresaltado, seguido por unos pasos ligeros alejándose por el pasillo. Antes también había oído movimientos y suspiros, pero no tan cercanos. Enseguida he sabido que debía averiguar el origen de tal estrépito, esa era la oportunidad que esperaba. No he tardado más que unos segundos en salir de mi habitación, pero han sido suficientes para ver una sombra girando en la esquina, al fondo del corredor, huyendo quizás. Con una vela como único instrumento para guiarme, seguí aquella figura misteriosa dispuesto a llegar a donde fuera que me condujeran sus pasos. Las alfombras ahogaban el sonido de nuestras pisadas, la luz rojiza alargaba siniestramente las sombras de los cuadros y las esculturas. Avanzaba a través de un bosque de obras de arte que me miraban amenazantes.

Nunca perdí de vista aquella silueta. La seguí cuando subió las escaleras de mármol, cada vez más seguro de que se trataba de una mujer. Los pasillos nos tragaban a ambos y nos escupían en salas que no había visto antes, pero que mantenían la estética del resto de la casa. Los techos, abovedados y afilados como espinas, ofrecían la posición perfecta a las figuras pintadas en ellos para observar nuestra carrera. Ellas conocían el misterio y ahora estaba a punto de acompañarlas en su sabiduría.

La figura se perdió de pronto entre la oscuridad, tratando de esconderse, pero cometió el error de hacer ruido al cerrar una puerta. Me guié por ese sonido hasta un pasillo estrecho similar al que sirve de acceso a mi habitación. Abrí cada puerta con rapidez, echando vistazos que duraban apenas segundos a cada dormitorio vacío, hasta que en uno encontré mi premio: una mujer miraba fijamente en mi dirección. En su mano derecha un candelabro la convertía en una amalgama de sombras y luces, y hacía sus rasgos inhóspitos, tétricos, envolviéndola en un aura rojiza y titilante. Su mirada parecía angustiada, y se sobresaltó cuando cerré la puerta a mi espalda.

-¿Quién es usted? - Le he preguntado. Como respuesta, un silencio entrecortado por su respiración agitada. No he podido contenerme, he expulsado todas las preguntas que llevaba tiempo almacenando - ¿Por qué estoy aquí? ¿Hay más gente como usted? ¿Quién mantiene todo esto? ¿Durante cuánto tiempo piensan seguir con este juego?

Las palabras salían atropelladamente, se me atragantaban y las vomitaba. Estaba tan ansioso por obtener todas las respuestas que ni siquiera dejaba tiempo para que la mujer me las diera. Al igual que un buitre picotea rabioso el cuerpo sin vida de otro animal para saciar su hambre, yo era guiado por el mismo instinto, aunque preguntar sin pausa no tuviera efecto alguno.

-No debería estar aquí - ha dicho ella de pronto, interrumpiéndome. La luz  de las velas parpadeaba, iba y venía al ritmo del temblor de su manos nerviosas.

-¿Por qué no? - he preguntado.

-No puedo responderle. Por favor, váyase.

-Insisto. Tiene que contestar.


En ese momento, ha parecido reunir fuerzas. Ha tomado una gran bocanada de aire, centrados sus ojos en los míos, y ha comenzado a caminar hacia mí. Por un momento me ha recordado a Catherine, la misma determinación en su rostro, la mirada de amenaza que me lanzaba cuando se enfadaba.

-Necesito respuestas - he dicho cuando ha llegado a mi lado. Ha abierto la puerta detrás de mí y ha intentado echarme de su habitación - No puedo seguir con esta incertidumbre - he dicho como último intento de no marcharme con las manos vacías.

-Lo único que puedo decirle es que tendrá respuestas a su debido tiempo - ha especificado, dándome un pequeño empujón que me ha dejado en el pasillo - Por favor, no me busque de nuevo. No sé mucho más que usted.


Esas han sido sus últimas palabras. Al contrario de lo que pretendían, sólo han conseguido generarme más dudas. Nuevos interrogantes que se unen a este baile psicológico. ¿Cómo despejar mi mente si no dejan de llegar invitados indeseables? Que acabe todo esto cuanto antes, que pare la música y se vayan todos. Necesito el salón de baile para mi solo. Necesito estar cara a cara con este anfitrión informe.

***

Este relato es la primera parte (los primeros días) de lo que he escrito con Rodrigo Sánchez Nieto, que es estupendo, para el proyecto de Reivindicando Blogger llamado #ProyectoParaDos. Si queréis continuar leyendo este relato, id a su blog: Stop! It's tea time
¡Esperamos que os guste! Un abrazo.

16 ene 2014

Dieciséis de Enero - Los motivos del lobo

Las patas del triste animal se hunden en la tierra. Puede verse su aliento a cada paso, su lentitud, el vacío en sus ojos claros. Su pelaje parece menos brillante que de costumbre, y puede apreciarse un gran cansancio en cada movimiento.
Sus crías nacieron la semana pasada y cada día piden más comida que el anterior. Su compañera murió por un disparo, y él tuvo que huir para que no le ocurriera lo mismo. Era ella la que se ocupaba de buscar comida, no él. En realidad él sólo iba a aquella pequeña cueva a cubrirse de la lluvia y a descansar cuando lo necesitaba. No cuidaba a las crías.
Pero ahora tiene que hacerlo. La llamada de la naturaleza, la conservación de la especie, se lo pide. Y no es capaz de encontrar suficiente comida para todos. No lo es. No está hecho para ello. Esta hecho para ser el lobo solitario que es.
Lleva días sin comer con tal de mantener vivas a sus crías, que crecen demasiado rápido. Apenas descansa protegiéndolas y buscando alimento. Y eso pasa factura. Siente que la vida se escapa de su cuerpo a cada respiración, a cada paso. Sabe que acabará por acurrucarse junto a un árbol y que morirá solo, como todas las criaturas del bosque. Sabe que se dejará morir, que no podrá caminar más.
Pero entonces, huele algo que llama su atención. Intenta centrarse durante un segundo, identificando el olor que llega a su seco hocico, y descubre que se trata de un humano. Temiendo un cazador, se oculta tras un árbol y observa, hasta que ve llegar a pequeña y rolliza humana envuelta en una capa roja que sólo puede recordarle al color de la sangre, la carne y las vísceras. Oye su estómago rugir y el instinto de supervivencia llena su mente, su corazón, sus venas.
Observa a la niña caminar con inseguridad por el bosque. Observa sus piernas temblorosas, su mirada cargada de terror. Sabe que es una presa fácil, pero está demasiado cansado como para lanzarse a por ella. Podría defenderse.
Por eso, sigue esperando, sigue quieto. Su respiración se vuelve más lenta debido a la concentración. La niña sigue avanzando, paso a paso, paso a paso... hasta que está a menos de dos metros de él.
Es el momento. El lobo sale de su escondrijo y, sin dudar, tirando de las fuerzas que le quedan, ataca a la niña. Primero un zarpazo en el rostro, luego otro. Después sus dientes hendiéndose en su tierna piel, la sangre empapando el pelaje de su hocico, los dientes desgarrando cada músculo. 
Pronto el rojo de la capa se vuelve más intenso. Pronto el lobo ha saciado su apetito. Y pronto toma el camino de vuelta para encontrarse con sus crías, para llevarlas a ese lugar a que terminen de despedazar la carne sobrante. 
El animal se pierde entre la espesura del bosque. Y esta vez, no es un lobo cansado. Esta vez no está al borde de la muerte. Esta vez ha sobrevivido. 
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*PD: El martes que viene, comienzo con Intoxicados ;) Ah, y gracias a Cgm y Pao D'Cid porque estáis comentando todas o casi todas las entradas y lo aprecio muchísimo. Todavía tengo que contestar a vuestros comentarios, pero lo haré. ¡Besillos!

5 jun 2013

¡Concursos!

Bien, esto es sencillo.
Tres concursos relacionados con Sangre sobre el pan, y os podéis presentar a todos si gustáis.
Están ordenados de más sencillo a más difícil.

PRIMERO
Bases: - Escribir un comentario en esta entrada indicándome que participas ("Participo en el primer concurso", por ejemplo).
            - Seguir el blog, tanto este (Explosiones en la cabeza) como Sangre sobre el pan.
            - Mandarme un e-mail que responda a esta pregunta: ¿Cuáles son los nombres reales de los                       protagonistas de Sangre sobre el pan? (No, no se llaman Plague, Hunger, War, Blasphemy y Moses. Eso son apodos).
            - Incluir en el e-mail una dirección a tu blog.
            - No publicar la respuesta en un comentario.
            - La primera respuesta correcta será, obviamente, la ganadora.
Premio: Dos meses de publicidad en los dos blogs ya mencionados, es decir, no estar en la página de Afiliados, si no en la columna de la derecha y al final de las entradas que escriba.
Tiempo para participar: Dos semanas empezando desde hoy. Las fecha última para mandar la respuesta será el 19 de Junio.

SEGUNDO
Bases: - Escribir un comentario en esta entrada indicándome que participas ("Participo en el segundo concurso", por ejemplo).
            - Seguir el blog, tanto éste (Explosiones en la cabeza) como Sangre sobre el pan.
            - Mandarme un e-mail, y no un comentario, describiendo de la manera más detallada posible cómo sería vuestro personaje dentro de El Juego. Tendrás que indicarme su raza (elfo, enano, duende, humano mezclado con animal, humano, hada, etcétera), su profesión (mago, guerrero, defensivo, arquero, mentalista, tendero, tabernero, curandero, etcétera), aspecto físico incluyendo ropa; y personalidad. ¡Deja volar tu imaginación!
            - Incluir en el e-mail una dirección a tu blog.
Premio: Un mes de publicidad en los dos blogs ya mencionados, es decir, no estar en la página de Afiliados, si no en la columna de la derecha y al final de las entradas que escriba; además de un dibujo del personaje ganador que mandaré a tu correo y publicaré en una entrada junto con la descripción que me mandaste.
Tiempo para participar: Tres semanas empezando desde hoy. La fecha última para mandar el e-mail será el 26 de Junio.

TERCERO
Bases: - Escribir un comentario en esta entrada indicándome que participas ("Participo en el tercer concurso", por ejemplo).
            - Seguir el blog, tanto éste (Explosiones en la cabeza) como Sangre sobre el pan.
            - Hacer un dibujo de algún paisaje, personaje o escena de Sangre sobre el pan y mandarlo a mi correo. Tiene que ser un dibujo hecho a mano o a ordenador, pero tuyo. No son válidos dibujos encontrados por Internet ni fotografías.
            - Incluir en el e-mail una dirección a tu blog.
Premio: Tres meses de publicidad en los dos blogs ya mencionados, es decir, no estar en la página de Afiliados, si no en la columna de la derecha y al final de las entradas que escriba; además de la publicación de tu dibujo en la página FanArt de Sangre sobre el pan, y en una entrada dentro de este blog.
Tiempo para participar: Tres semanas empezando desde hoy. La fecha última para mandar el e-mail será el 26 de Junio.



El día que se anunciarán los ganadores de los tres concursos será el 1 de Julio, y se hará creando una entrada en este blog, la cual se enlazará en Tuenti.

El e-mail de contacto es el siguiente: misoravlogs@gmail.com

Dudas en los comentarios.

Indicadme a qué concurso os presentáis, por Diox, que si no será un lío.

Un besote, y espero que participéis ^^

3 jun 2013

Novelas románticas juveniles.

Haré esta entrada de una manera original.

PERSONAJES PRINCIPALES:
Alex/Matthew/Simon/John/cualquiernombredechicoquesuenemolón: Es un tipo guapo, alto, fornido, de cabellos rubios algo alborotados que tiene una sonrisa encantadora y unos ojos espectaculares. El muy listo sabe que es guapo, sabe que cualquier chica estará a sus pies. Y como lo sabe, trata a la otra protagonista como le sale del pie. Así pues, es un chico misterioso que guarda algún tipo de secreto que provoca que, aunque se comporte como un auténtico capullo, en el fondo sólo quiera mimos (pero es tan varonil, tan machote, tan fuerte - tan subnormal - que no lo dice directamente, si no que oculta este lado amoroso, sufriendo de manera innecesaria). En ocasiones es romántico, pero normalmente no es más que un molesto grano en el trasero. Hace lo que le sale de las narices, es egoísta y no reconoce su naciente amor por la chica, lo que hace que juegue con ella. Así que básicamente es un cabrito agraciado.



Caroline/Alyssa/Sienna/Elyse/cualquiernombredechicaquesuenemolón: Es una chica guapa pero que se define a sí misma como normal o incluso como fea. Su autoestima, por lo tanto, es baja. Se enamora perdidamente del chico anterior aunque le cueste reconocerlo - porque claro, ¿quién reconocería que se ha enamorado de un perfecto capullo? - y como tiene ese autoestima, deja que él haga con ella prácticamente lo que quiera. En raras ocasiones se atreve a plantarle cara, y cuando lo hace, sale perdiendo porque él le muestra ese lado sensible, que consigue que el corazón de ella se llene de ternura y que, incluso, se sienta mal por algo que ella estaba haciendo bien. Así pues, es una pava enamorada que llora o se siente mal cada dos por tres y a la que, por un motivo desconocido, el chico acaba abriendo su corazón.



El otro chico: Es un amor, normalmente amigo de la infancia de la protagonista. No es tan sumamente guapo como el protagonista, pero tampoco está mal. Más bajo, de ojos normales y cabello castaño. Trata bien a la chica, la conoce, sabe cómo animarla, como ayudarla. Y ella lo sabe también todo sobre él. Son perfectos el uno para el otro, pero como este no es tan guapo ni tiene tanto misterio ni un corazón aparentemente de hielo, la chica se despide de él amigablemente con la mano mientras se va con el otro chico, que, POR SUPUESTO, la va a querer más y la va a tratar mejor (no).



(Y aquí me planteo yo: ¿Qué hace un perfecto capullo abriendo su corazón a una chica insulsa? No tiene sentido, pero sigamos).

PERSONAJES SECUNDARIOS:
Mejor amiga de la protagonista: Normalmente es una chica divertida, espabilada, lista y que intenta aconsejar a amiga lo mejor que puede. También tiene la paciencia de un Santo porque no todo el mundo aguanta constantes quejas y desengaños amorosos por parte de una amiga, y con esto no me refiero a que deberían dejar de ser amigas, si no a que es muy paciente... con el chico - si soy yo la que ve a una maiga mía sufrir así, es que vamos, arde Troya.



Padres de los protagonistas: No importan, porque apenas son mencionados durante el texto. Hay que librarse de ellos. Pueden ser unos capullos, unos tontainas, estar muertos o simplemente meten a sus hijos en internados o les dejan independizarse a los dieciséis porque son ricos - vaya usted a saber. El caso es que no importan un carajo en la historia.

Amigos del protagonista: Inexistentes o, en su defecto, aparecen tan pocas veces y tienen tanta poca relevancia que da igual que aparezcan.

Cabe destacar que todos los personajes son... ¡blancos! (Es decir, caucásicos). ¿Negros, latinos o chinos en literatura romántica juvenil occidental? Naaaaah...


LA HISTORIA:
Simple, fácil, previsible.
Chico capullo conoce a chica tonta que tiene un mejor amigo encantador enamorado de ella. Chica se enamora perdidamente de chico, chico la trata como quiere, chica llora, mejor amigo la consuela y pilla odio al chico, mejor amiga la consuela y le da consejos. Chico tiene una muestra mínima de afecto a chica, la cuel perdona sus pecados y vuelve a estar perdidita por él, quien además dice frases misteriosas que llevan a pensar que tiene algún tipo de secreto. Chica indaga mientras sufre, encuentros amorosos absurdos, la mejor amiga comienza a desaparecer de la historia paulatinamiente, el mejor amigo confiesa su amor y es rechazado. Chico y chica tienen una pelea grande, enorme. Chica vuelve con mejor amigo y hay algo, ALGO, de encuentro amoroso entre ellos; pero chica es tonta y vuelve con chico porque este tiene algún detallito tonto con ella. Chica y chico se besan, chico le cuenta su pasado tortuoso, chica comprende que chico sea un capullo y empiezan a salir juntos.
A partir de ahí pueden pasar tonterías de relleno que en realidad no tendrán importancia alguna en la historia y que al final desembocarán en un pasteloso final feliz.


LA NARRACIÓN:
O bien en tercera persona conociendo únicamente los pensamientos y punto de vista de la chica, o bien en primera persona desde la chica. En ocasiones, en tercera persona conociendo pensamientos y sentimientos del chico y la chica, pero eso casi nunca.


EL TIEMPO:
Época normalmente actual, y el tiempo interno de la propia novela suele ser de un curso escolar.


EL ESPACIO:
Lugares románticos (una cafetería mona, una playa, un ático, una terraza, un parque), habitaciones de adolescentes, instituto...
...................

Y esto es, general, las novelas juveniles románticas.
A veces hay tramas que envuelven a este romanticismo, tramas con magia y cosas así que en realidad no le importan a nadie, porque lo que la gente quiere es lío amoroso. Tramas tan previsibles que se sostienen con estos romances innecesarios también sumamente previsibles.

Por supuesto, hay excepciones. No todos los libros de literatura juvenil son así - a veces el protagonista es castaño y no rubio. No, en serio. No todos son así, pero los que yo he leído sí, y estoy hasta la coronilla.

Espero que nadie lea Sangre sobre el pan sólo por Hunger y Plague, porque me darían ganas de imprimir la novela sólo para tirar los folios por los aires.

Ah, y por cierto, esto es sólo una opinión. Si os gustan las novelas románticas juveniles, me parece fantástico. Para gustos, los colores.

Aún así, creo que hay que renovar un poco la literatura juvenil. Pero de esto ya os hablaré en otra entrada.