Mostrando entradas con la etiqueta estilo Pao. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estilo Pao. Mostrar todas las entradas

25 feb 2014

¡Entrada número 100!

¡¡¡FIIIIEEEESSSSHHHHTAAAA!!!








¿Que por qué fiesta? ¡Pues porque esta es la entrada número 100 de Explosiones en la cabeza!


¡Y si estoy aquí es gracias a vosotros! Así que esta tanda de gifs, van a vuestro honor, a todos los que comentáis y seguís este blog (y Sangre sobre el pan), a todos los que leéis y no comentáis, a los que me decís cosas en privado... o simplemente a los que seguís el blog pero no leéis una caca de lo que escribo. A todos vosotros:





BUENO, ya vale de gifs. De momento. Hemos recorrido un gran camino hasta aquí, tanto vosotros, como yo. Hemos vivido historias (¿Recordáis a Sean y Lauren, de En otra vida cuando seamos gatos? Y seguro que no os olvidáis de Carol, de Día 500; de los recientes Ludwig e Yleendra; y ahora mismo estáis siguiendo Intoxicados), habéis descubierto cosas sobre mí (como que, a parte de hacer mucho el bobo, tengo un novio estupendo, soy muy friki, me gradué el curso pasado, pasé una depresión y que soy bi), yo he descubierto cosas de vosotros, hemos aprendido de lo que cada uno escribía... y todo eso, es parte de este camino. Gracias a todo eso, estamos ahora aquí, y estoy haciendo esta entrada de número redondo.
Pero no habéis visto todo el recorrido, y como no quería soltaros una moñada escrita, os la he soltado hablada. He decidido deciros una serie de cosas, con mi propia voz, y por eso aquí abajo hay un vídeo de nueve minutos (sí, un poco largo, pero al menos no es la media hora que duró la primera grabación que hice, ni los quince minutos de la segunda. A la tercera va la vencida y es lo máximo que pude resumir). 
Así que nada, aposentad vuestros traseros, poneros los auriculares y prepararos para escucharme hablaros durante nueve minutos mientras veis un vídeo más o menos cutrecillo que he hecho para no aburriros mucho.



Y bueno, yo después de esto, no tengo mucho más que deciros.
Que gracias, de nuevo. Que se me ha olvidado mencionar a muchos (Eternal Fighter, Teeburu Coriso, María, La Otra, Borya_14...), que sois de lo mejor que podría ocurrirme, y que os debo muchísimo. 
Sois todos vosotros gente maravillosa y os merecéis de lo mejor. Me siento muy afortunada de teneros a mi lado, muy halagada de que invirtáis vuestro tiempo en leer lo que escribo e incluso comentarlo. 
De todo corazón, gracias.

Y bueno, ahora ya dejando a un lado tema sentimental, ya sabéis por qué publiqué Intoxicados ayer (lunes) en lugar de hoy, cuando el día de subida normal es los martes. 
También, por cierto, si os ha molado el tema de que me grabe, podéis decírmelo xD "Misora, tíah, haz más grabaciones"; porque me las apañaría para hacerlas. Si no os ha molado, tiradme tomates y todo solucionado.
En fin, no tengo mucho más que añadir. Sólo que un fuerte abrazo para todos y que si hemos llegado a cien, podemos llegar a mil ;)



23 ene 2014

Veintitrés de Enero - La gente que habla en el cine

Hoy os voy a contar una cosa que me pasó cuando fui a ver En Llamas al cine. Yo estaba muy contenta, ya no sólo porque quería ver la película debido a que la trilogía de Los Juegos del Hambre me gustó; si no porque iba al que considero el mejor cine de Madrid.
Para expresar mejor mi felicidad y emoción del momento, dejo aquí este gif:


Pues bueno, mi novio y yo habíamos decidido pillar algo para picar durante la película, en particular, gominolas y chuches variadas. Arrasamos en la zona para comprar eso xD


Y nada, nos lo estábamos comiendo tranquilamente antes de que empezara la peli, esperando en la sala de cine, yo mirándole así:


Y él a mí como así, haciendo el bobo y haciéndome reír:


Bueno, estábamos comiendo y comentando una revista que tienen en ese cine, que la hacen mensualmente y es totalmente gratuita; cuando de pronto oímos algo como esto (cuidado, podría dañar vuestros oídos, bajad el volumen si lo veis xD):


Y levantamos la vista de la revista en plan:

Para encontrarnos a un grupo de chavales, que parecían ser todos amigos, y que hablaban altísimo. Entonces, la chica que tenía al lado, que parecía ir con un par de amigas, dijo: "Estos seguro que son los típicos que se pasan toda la peli hablando y no hay quien les calle". Y yo, la verdad, es que pensé lo mismo que ella.

"Qué razón tiene", pensé, sin saber lo que me esperaba.

Así pues, comienza la película. Todo el mundo se calla mientras los chavales estos, que se pusieron en la última fila, siguen hablando. Yo estaba en las filas más o menos centrales y les oía, así que, imaginad. Alguien les mandó callar, y se callaron. Y yo empiezo a flipar:


Pero entonces comenzó la tragedia. Apenas habían pasado unos quince minutos de metraje cuando la chica de al lado mío, la que había comentado aquello de los chavales, le dice algo a su amiga en susurros. Y yo, pues claro, pensé que sería un comentario circunstancial, de ese momento. Craso error. A partir de ahí, comenzó una conversación de susurros que en principio decidí ignorar más o menos con esta cara:

Yo ahí en plan "bueno, no pasa nada, seguro que se callan de un momento a otro, tranquilízate".

Y efectivamente, se callaron. Recuerdo suspirar con alivio, pero entonces, a los pocos segundos... ¡volvieron a ponserse a hablar! Y esta vez, en un tono de voz incluso más alto. Para mi fue como:


Y se tiraron así toda la santa película. Se tiraban varios minutos hablando, se callaban unos segundos, y luego volvían a hablar. Llegó un momento en que hasta mi novio comenzó a escucharlas, imaginad lo alto que hablaban como que para él, que estaba a mi izquierda sentado cuando ellas estaban a mi derecha, las pudiera oír. Y los dos nos empezamos a girar exageradamente hacia ellas, para ver si se daban cuenta, en plan:


Pero o no se daban cuenta, o pasaban de nuestro culo. Al final, es que incluso oía sus conversaciones. En particular, me acuerdo de tres comentarios.
Primer comentario: "Es que tía, Peeta es tonto"
Y yo pensé: "Puede que sea tonto, pero SEGURO QUE SE CALLA EN EL CINE PORQUE SABE LO QUE ES LA EDUCACIÓN"


Segundo comentario: "Uff, tía, yo no sé qué haría si estuviera en los juegos..."
Y yo pensando: "Yo te diré lo que harías: MORIR, PORQUE CON LO ALTO QUE HABLAS, TE ENCONTRARÍAN ENSEGUIDA"


Y bueno, de pronto, se callaron. Yo le di gracias al cielo o a lo que fuera por semejante milagro, porque no me atrevía a pedirles silencio, y estaba volviendo a disfrutar de la peli, particularmente de una escena en la cual Katniss y Peeta están en plan amoroso, cuando oí el tercer comentario, que fue como si me hicieran así:


Dicho tercer comentario fue: "OOOOH, QUÉ BONITO"
 Y yo como:




Y con ganas de hacerle esto:




Además, luego dijo no sé qué, y su amiga se rió, y yo como:


Total, que seguí sin atreverme a decirles nada, y cuando por fin terminó la película, llegó mi venganza. Me giré hacia mi novio y prácticamente gritando le dije: "¿SABES QUÉ? LAS CHICAS QUE TENÍA SENTADAS AL LADO ERAN UNAS HIPÓCRITAS, PORQUE HAN DICHO QUE LOS CHAVALES DEL FONDO NO SE IBAN A CALLAR Y ¿SABES QUIÉN NO SE HA CALLADO EN TODA LA PELI? ELLAS."
Y el pobre, que no se esperaba eso, así:

"Oye, cari, ¿estás bien...?"

Pero yo me giré hacia las chicas como: 


Y ellas, que me habían escuchado perfectamente, mirándome en plan:


Y yo como:


Para mí fue como hacerles lo que había estado deseando durante toda la peli, es decir, esto:


Luego ellas se fueron y yo me quedé viendo los créditos con mi novio, que es una cosa que nos gusta hacer aunque estén los empleados de limpieza adecentando la sala.
Lo peor es que después me las encontré en el baño, pero pasé así por su lado y todo fue bien:


Así que bueno, eso. Gente que no se calla, que es hipócrita y que arruina películas.
Aunque a mí también me vale por no decirles nada. Tiene delito lo mío también, porque aguanté demasiado.
Así que nada, lanzadme un tomate a mí y a ellas... lanzadles mil. Mil millones xD.

Venga, espero que os haya gustado esta entrada :3 Muchas gracias a los que leéis mis chorradas y no tan chorradas y comentáis. Sois geniales ^^ 
¡Un besote para todos y nos leemos mañana!






22 may 2013

¡Graduada!

¡ZAS!
Terminó el curso para mí (¡yay!)
Bueno, todavía falta la selectividad, pero lo difícil de verdad, ese horrible Segundo de Bachiller, ha terminado.
Así que en esta entrada voy a hablaros de cómo fue mi graduación.
Antes de nada, deciros que voy a un colegio católico, así que tiene una capilla y cuando hay asuntos importantes - como por ejemplo, el día del fundador del colegio - se hace siempre una misa.
En mi graduación no fue diferente.
Yo no soy católica, ni cristiana. Tengo creencias propias, sigo mi propio camino; pero a pesar de esto, la misa no era una molestia. O eso pensaba yo.
Pero antes de hablaros de la misa, os hablaré de lo que ocurrió antes...

Yo iba tan mona con mi vestido corto, por encima de las rodillas, y una chaqueta cubriendo el torso porque fuera hacía frío. Me depilé bien las piernas, me puse medias de verano y zapato plano para no andar por el colegio cansándome. Unos amigos llegaron para recogerme porque nos llevaba a todos su padre en el coche y hasta que el padre terminó de dar la vuelta a la manzana me congelé viva. ¡Y menos mal que era, y sigue siendo, mayo! Si no, me muero allí mismo por hipotermia.
Cuando llegamos al cole había que colocar varias cosas para picar después de la graduación, así que las fuimos llevando entre todos al gimnasio, donde sería el piscolabis con profesores, amigos, compañeros, familias... Pues cuál es mi sorpresa cuando veo que mis compañeras van todas llevando cosas CON LOS TACONES PUESTOS.

¿Guadafac hacéis, tías?

Temía que se cayeran, pero al mismo tiempo admiraba su capacidad para andar subidas encima de esas máquinas de tropiezos.
Yo, mientras tanto, iba con mi zapato plano, como se puede apreciar en esta foto:

Sí, señor, esa soy yo con uno de las mejores personas que he conocido, Luis.

Tras colocarlo todo, fui a por mis zapatos de tacón, me los puse y fui a la capilla, donde empezó la misa.
El cura resultó ser un tanto... pesado. Una misa que a lo sumo iba a durar una hora, se alargó hasta una hora y media, casi una hora y tres cuartos.
Así que estaban ahí todos los profesores y familias entre: "Eh, cura, ¿de fac ar llu duin?" y "Dremía que sueñecito más rico me está entrando..."


El cura llevaba consigo un micrófono y nos iba preguntando cosas. A mí me preguntó si tenía miedo de ir a la universidad, por ejemplo. Y cuando me senté fue como:

Pero qué puta mierda de pregunta

Lo gracioso fue cuando a unos compañeros les pregunta: "¿Vosotros creéis que sois privilegiados?", porque anteriormente el hombre había estado hablando de la suerte que tenemos de vivir en este país y no sé qué. Y mis compañeros sueltan: "Sí, porque hemos tenido la suerte de recibir una educación cristiana y bla, bla, bla"... Nuevamente: ¿GUADAFAC? ¿Pudiendo hablar de la suerte que tienes por vivir en un país desarrollado en vez de vivir en Etiopía vas y hablas de cristiandad? Conciencia sobre la sociedad everywhere, vaya...

Bravísimo, oiga...

Luego el cura nos puso a todos de pie, a todo el curso, y nos dijo que nos colocáramos alrededor del altar formando un semicírculo. Ahí empezó lo peor, porque estuvimos como cuarenta y cinco minutos de pie. Los pies me dolían, las piernas me picaban, el discurso del cura me importaba muy poco... sólo quería sentarme. Pero no, eso era pedir demasiado. El cura nos sacó a las dos delegadas - la de letras y la de ciencias - y nos pidió que cogiéramos el pan y el vino - vaya, el rito de la eucaristía. Como supongo todos sabréis, a veces el público de la misa tiene que responder cosas, tipo: 
"- El Señor esté con vosotros
- Y con tu espíritu."
Bien, pues yo no me sé prácticamente ninguna de esas respuestas, y durante la consagración del pan y el vino es cuando viene una de las más largas. Yo estaba ahí, sujetando el pan, elevado al igual que el vino, y delante de toda la gente... y sin mover la boca.

Pero muy diga yo, ¿eh? No lo dudéis.

Luego, por fin, el hombre este terminó con la misa y fuimos al salón de actos a graduarnos. Allí un par de profesores leyeron unos discursetes, y también un par de compañeros. Pero lo de los compañeros fue como: 

OMG... qué mal escrito está.

Bueno, tampoco estaba tan mal, el problema fue que se pusieron nerviosos y lo leyeron mal, los pobres. Además se supone que debía ser para emocionarse un poco y al final sólo causó risas. Pero casi que mejor así.
Tras los discursos, pusieron un vídeo con fotos de la gente de la clase, desde pequeños hasta ahora, y oí a alguien sollozar a mis espaldas. Me giré y vi a una muy amiga mía que estudia en otro colegio así:



Después del vídeo, que fue muy bonito, empezaron a llamarnos por nuestros nombres. Yo anteriormente había hablado con una profesora para que ella me pusiera la banda esta que le ponen a los graduados (es que es mi profesora favorita), pero ella me dijo que era complicado porque iba al azar. Aún así, tuve la suerte de que me la pusiera ella, así que la miré como:


Y luego atravesé el escenario malamente con los tacones puestos, porque no sé andar con ellos.


Aquí estoy yo con esa profesora poniéndome la banda:

No es que yo sea muy alta (que también), es que ella es muy bajita.

Tras eso, el resto de mis compañeros fueron subiendo, luego nos sacamos unas fotos y pachín, pachán. Fuimos al piscolabis. Antes de entrar pensé: "Me voy a hinchar a comer empanada, sándwiches, patatas fritas, galletitas... y a beber Coca-cola"


Pero recordé que eso no era muy buena idea porque luego iba a cenar con todos los de mi clase. Aún así, comí bastante, más que nada porque al ver la comida hice esto:


Y no me pude resistir. Algo se apoderó de mí. Instinto de supervivencia, ansia, cansancio, puro hambre... llamadlo como queráis, pero no me pude controlar.
Tras un rato de charleta, salimos para irnos a cenar al restaurante (a todo esto, ya eran como las nueve de la noche), pero por no sé qué movidas al final tardamos un montón. Yo me estaba pelando de frío, así que empecé a hacer cosas como estas para entrar en calor:


Imaginad a una chica en plan elegante, con sus tacones, una chaqueta formal, vestidito... y haciendo esas gilipolleces en medio de la calle. Pero oye, mi calor está por encima de mi ridículo.

Llegamos al restaurante sobre las diez y media y comenzamos a comer. Nos sirvieron unos entrantes estupendos, riquísimos, y luego cada uno se pidió un plato. Yo me pedí una pizza carbonara. Estaba buenísima, pero tras comerme una mitad ya no pude más porque llenaba muchísimo.
Aún así, cuando llegaron los postres, no pude resistirme y me los comí.

Había espacio para el dulce...

Luego ya estuvimos los compañeros de sobremesa, bebiendo lo que quedaba en las jarras de sangría y charlando. Un chico, de pronto, dijo: "Voy a quitarme la chaqueta que tengo calor"; y una compañera le dijo: "Eso no es de protocolo. Los hombres siempre tienen que estar con chaqueta en la mesa".
La tía llevaba todo el día con lo del protocolo. Una compañera había venido con vestido largo en vez de corto como todas, y esta chica dijo: "Eso no es de protocolo. En las graduaciones se lleva vestido corto".
Como yo no soy de callarme las cosas, le dije haciendo juego de palabras y en plan de broma (y disculpadme lo basto):

"Yo me paso el protocolo por el proto"

Toda la mesa me escuchó y se partieron de la risa, pero ella me miró tal que así:


Y aunque yo por fuera estaba así:

"Come sobras, Misora, come sobras..."

Por dentro estaba así:

 
   "¡Juuuuaas!"                                "Bitch, I'm fabulous"

Luego una de mis compañeras me dijo que ole yo por decir eso y nos miramos de esta manera:


Poco después de eso, cada uno se fue a su casa. Yo llegué a la mía a las dos de la madrugada, aproximadamente.
A pesar de la misa interminable y demás, la verdad es que me lo pasé muy bien. Fue muy divertido.
Y bueno, al día siguiente nos dieron las notas. Aprobé todo, por lo que fue genial. Fue rematar la jugada.
Lo malo es que hasta selectividad tengo que asistir a clase, a pesar de que esté todo el temario dado, así que estoy así en el instituto:


Pero bueno, qué se le va a hacer.

En fin, tras esta laaarga entrada, os dejo con unas fotos mías más, para presumir y pecar de orgullo un poquito.
¡Un besote a todos y gracias por haberme acompañado en parte de esta aventura llamada Segundo de Bachiller!